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Autora: Lisset Lucio Martínez
Estudiante, Maestría en Ciencias de la Nutrición Humana, Facultad de Ciencias Naturales-UAQ.
Introducción
¿Has visto que algunos bebés nacen con una capa blanca y cremosa sobre la piel? Esa sustancia se llama vérnix caseosa y funciona como un “barniz” natural que ayuda a hidratar la piel del recién nacido, la protege y facilita su adaptación al cambio de ambiente, del útero al mundo exterior.
El término vérnix caseosa proviene del latín: vérnix significa “barniz” y caseosa hace referencia a su aspecto cremoso (Lucky, 2008). Esta capa cubre la piel de muchos bebés al momento de nacer y destaca por su color blanco y su consistencia similar a la de una loción espesa. Entre sus principales beneficios se encuentran mantener la piel hidratada, ayudar a conservar la temperatura corporal del bebé y actuar como una barrera protectora frente a algunos microorganismos (Vilarrasa & Puig, 2008).
Beneficios antes del nacimiento
Los beneficios del vérnix no comienzan únicamente después del nacimiento. Su formación inicia alrededor del séptimo mes de embarazo, cuando el bebé continúa desarrollándose dentro del útero. Desde ese momento, esta sustancia empieza a cubrir su piel y a cumplir funciones protectoras.
Algunos estudios sugieren que el vérnix también podría participar en la maduración del intestino antes del nacimiento. Esto ocurre porque pequeñas partículas de vérnix pueden encontrarse suspendidas en el líquido amniótico, el cual es ingerido por el feto durante el embarazo. Además, durante el parto, esta capa cremosa puede facilitar el paso del bebé por el canal de parto (Mesfin et al., 2022).
¿Por qué no debe retirarse inmediatamente?
Durante muchos años, se pensó que el bebé nacía “sucio”, por lo que era común bañarlo inmediatamente después del nacimiento para retirar esta capa blanca mediante el tallado. Sin embargo, hoy se sabe que el vérnix ofrece importantes beneficios para la piel del recién nacido. Por esta razón, diversas guías de atención neonatal recomiendan no retirarlo de inmediato y permitir que se absorba de forma natural en la piel (OPS, 2023).
Además de proteger la piel, el vérnix puede favorecer la cicatrización de pequeñas heridas. Por ello, se aconseja evitar frotarlo o eliminarlo con fuerza, ya que la piel del recién nacido es muy delicada y, si se daña, los microbios y otras sustancias pueden entrar con mayor facilidad y provocar alergias o infecciones.

¿De qué está hecho el vérnix?
Los beneficios del vérnix se deben, en gran parte, a su composición. Está formado por células superficiales de la piel y por grasas naturales que crean una barrera protectora. Aproximadamente, contiene 80 % de agua, 10 % de lípidos (grasas) y 10 % de proteínas. También incluye grasa natural de la piel, similar a la que ayuda a mantener hidratadas la piel y el cabello.
Durante el embarazo, el vérnix se produce en glándulas de la piel llamadas sebáceas y se extiende desde el cuero cabelludo hacia el resto del cuerpo del bebé. Sin embargo, no todos los recién nacidos presentan la misma cantidad ni distribución de esta sustancia. Esto puede variar según diferentes factores, como el tipo de nacimiento, el sexo del bebé, las semanas de gestación al momento del parto, la edad de la madre e incluso algunos aspectos de su alimentación (Visscher et al., 2005).
En conclusión, el vérnix no es “suciedad”, como se pensaba en el pasado. En realidad, es una protección natural que acompaña al bebé desde antes de nacer, y permitir que se absorba poco a poco en la piel es una forma sencilla y natural de cuidarla durante sus primeras horas de vida.

Figura 1. Recién nacida con presencia de vérnix caseosa en la cabeza y la frente, una sustancia natural que protege e hidrata la piel durante las primeras horas de vida.
Fotografía utilizada con autorización.
Referencias:
- Lucky, A. W. (2008). Transient benign cutaneous lesions in the newborn. In L. A. Schachner & R. C. Hansen (Eds.), Neonatal dermatology (pp. 85–97). Elsevier. https://doi.org/10.1016/B978-1-4160-3432-2.50010-8
- Mesfin, S., Afework, M., Bikila, D., Tessema, A., & Sento, M. (2022). Distribution of vernix caseosa and associated factors among newborns delivered at Adama Comprehensive Specialized Hospital Medical College, Ethiopia: A cross-sectional study. Clinical, Cosmetic and Investigational Dermatology, 15, 2903–2914. https://doi.org/10.2147/CCID.S387720
- Organización Panamericana de la Salud. (2023). Campaña de los 28 días: Salud del recién nacido. https://www.paho.org/es/campanas/campana-28-dias-salud-recien-nacido
- Vilarrasa, E., & Puig, L. (2008). La piel del recién nacido. Atención especial. Farmacia Profesional. https://www.elsevier.es/es-revista-farmacia-profesional-3-articulo-la-piel-del-recien-nacido--13130746
- Visscher, M. O., Narendran, V., Pickens, W. L., LaRuffa, A. A., Meinzen-Derr, J., Allen, K., & Hoath, S. B. (2005). Vernix caseosa in neonatal adaptation. Journal of Perinatology, 25(7), 440–446. https://doi.org/10.1038/sj.jp.7211305
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Celebrar a la gaceta universitaria es reconocer mucho más que la permanencia de una publicación. Es valorar un espacio que, generación tras generación, ha registrado los momentos que han dado forma a nuestra Universidad y ha dado voz a quienes construyen diariamente esta gran institución.

Desde sus primeras ediciones hasta su actual formato digital, la Gaceta ha sido testigo del esfuerzo colectivo que impulsa a la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ). En sus contenidos se encuentran los avances científicos, los logros académicos, las expresiones artísticas y culturales, las iniciativas estudiantiles, las acciones de vinculación social y, sobre todo, las personas que hacen posible nuestra misión institucional.
La UAQ es el hogar de la libertad, el pensamiento crítico, el arte, la cultura y la ciencia. Es una comunidad diversa que encuentra en el conocimiento una herramienta para transformar. Bajo esa convicción, trabajamos para fortalecer la excelencia académica, la investigación, la inclusión, el compromiso social y la sustentabilidad que distinguen a nuestra casa de estudios.
Sin embargo, construir nuestro futuro también implica reconocer y valorar aquello que nos ha traído hasta aquí.
En nuestra Universidad entendemos que el patrimonio no solo está representado por edificios, espacios emblemáticos o bienes. También está presente en las ideas, los proyectos, las experiencias compartidas y las contribuciones de miles de universitarias y universitarios que han dejado huella a lo largo de los años.
Por ello, hemos impulsado acciones orientadas a la preservación y el fortalecimiento de nuestro patrimonio cultural; convencidos de que protegerlo significa también ofrecer hacia el futuro la posibilidad de conocer, comprender y valorar el camino recorrido.

En esa labor, la Gaceta UAQ ocupa un lugar fundamental. Siendo una ventana para divulgar el conocimiento, compartir los acontecimientos que marcan nuestro rumbo y fortalecer los vínculos. Cada edición es una invitación a comprendernos como parte de una misma comunidad. Una comunidad que dialoga, crea, investiga, propone y construye soluciones para los desafíos de su tiempo.
Esta publicación pertenece a todas y todos. A quienes escriben, fotografían, diseñan y editan sus contenidos, pero también a quienes la leen, la comparten y encuentran en ella un espacio para reconocernos mejor.
Una institución no se edifica únicamente desde sus aulas, laboratorios o espacios culturales, sino que también se fortalece a través de los relatos que comparte, de las experiencias que documenta y de las voces que escucha.
Como universitaria, docente e investigadora, me siento profundamente orgullosa de formar parte de una comunidad que entiende el valor del conocimiento, de la diversidad y del trabajo colectivo.
Una comunidad que, fiel a su lema "Educo en la Verdad y en el Honor", continúa formando personas comprometidas.
A quienes han formado parte de la historia de esta publicación durante estas cuatro décadas y media, mi reconocimiento y gratitud. Gracias por contribuir a que la Universidad pueda verse reflejada en sus páginas y por hacer de este espacio un punto de encuentro.
Estoy convencida de que la gaceta universitaria continuará siendo un lugar donde convergen las ideas, el talento, la creatividad y el conocimiento; un espacio abierto para todas las voces y una expresión permanente del espíritu que distingue a la Universidad Autónoma de Querétaro.
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En julio de 1981 apareció por primera vez una publicación que, sin saberlo en ese momento, comenzaría a recorrer décadas enteras de la vida universitaria. Aquel ejemplar de apenas ocho páginas llevaba un nombre sencillo y directo: Gaceta.
Al frente de la UAQ se encontraba el Dr. Mariano Palacios Alcocer, Rector entre 1979 y 1982, egresado de la Facultad de Derecho y firme defensor de la autonomía universitaria. Fue durante su administración cuando nació este proyecto editorial con la clara convicción de acercar a la comunidad, compartir el trabajo que se realizaba en las aulas y abrir nuevos espacios para la comunicación.
En el mensaje de presentación de aquella primera edición, Palacios Alcocer escribió que la publicación surgía "bajo el imperativo de establecer cada día una comunicación más estrecha y efectiva", entre nuestra Universidad y la sociedad a la que se debía. También expresó una idea que cuatro décadas y media después conserva plena vigencia:
“Nuestra realidad no debe enclaustrarse, debe salir y ser conocida”.
Más que anunciar un nuevo medio, aquellas palabras definieron una forma de entender a nuestra casa de estudios. Una institución que genera conocimiento, cultura, investigación y transformación social, pero que también tiene la responsabilidad de compartirlo.
La Gaceta nació como una puerta al exterior, un espacio para dar a conocer los avances, los proyectos y el esfuerzo cotidiano de estudiantes, docentes y trabajadores. Este medio impreso se convirtió en un enlace entre la Universidad y su comunidad, en una época en la que no existían plataformas digitales ni teléfonos inteligentes.
Con el paso del tiempo cambiaron los formatos, los diseños, las tecnologías e incluso la manera de leer. Lo que no cambió fue la esencia planteada desde aquella primera edición: informar formando, fortalecer el sentido de pertenencia y acercar a las personas al trabajo universitario.
A 45 años de distancia, resulta inevitable volver a las palabras de Mariano Palacios Alcocer y reconocer la claridad de aquella visión. Porque muchas de las metas que dieron origen a Gaceta siguen guiando su rumbo actual.
Hoy, cuando la publicación se encuentra completamente integrada al entorno digital, aquellas páginas de 1981 adquieren un significado especial. No solo marcaron el nacimiento de un medio institucional, también sembraron una idea que continúa vigente. La Universidad se construye a través de sus palabras, de sus imágenes y de la capacidad de compartir con otros aquello que la hace crecer.
Ese es el legado de quienes impulsaron aquel primer número. Haber comprendido que cada generación universitaria tiene algo que contar y que, para hacerlo, necesita un espacio propio.
A la fecha, Gaceta sigue cumpliendo ese objetivo, la puerta que se abrió a inicios de los ochenta continúa así, permitiendo que cada generación encuentre del otro lado su camino en el tiempo.
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Hablar de la historia de la Universidad implica recordar aulas, rectores y generaciones. Sin embargo, detrás de cada periodo existe una tarea fundamental: contar lo que sucede en la casa de estudios y compartirlo con la sociedad. El Sr. Juan Trejo Guerrero estuvo al frente del Departamento de Prensa y Relaciones Públicas en dos periodos, de 1981 a 1986 con Gaceta y de 2000 a 2003 con Imagen Universitaria.
Cuando llegó a la UAQ en 1974, existía el boletín Diálogo Universitario, elaborado diariamente mediante esténcil y mimeógrafo, cuyo alcance dependía de que los medios de comunicación retomaran sus contenidos. Por ello, en una Universidad con nuevos proyectos y desarrollo, surgió la necesidad de contar con un órgano de difusión propio que documentara su quehacer.

Construir memoria
Fue así como, en 1981, se publicó por primera vez Gaceta, durante el rectorado de Mariano Palacios Alcocer, quien consideró necesario reunir en una publicación semanal los principales sucesos de la institución. Juan Trejo asumió la tarea de darle identidad editorial.
“Había mucha información por resumir. Con los Rectores Mariano y Braulio, fueron periodos muy fecundos para la institución en toda materia”, recuerda.
En las ediciones se integraron la vida académica, cultural y administrativa. Cada número representaba la posibilidad de exponer el trabajo.
Las páginas daban cuenta de proyectos, logros estudiantiles, actividades culturales y acontecimientos que hoy forman parte de la memoria. “La revista exponía el qué y el cómo de su progreso”, señala.
Una visión integral
El Sr. Trejo recuerda esos años como una etapa de colaboración y compromiso. Con un equipo reducido, el Departamento seleccionaba los proyectos y eventos más relevantes para editar una publicación representativa. “Era un medio indispensable para que la sociedad de Querétaro estuviera al tanto de su Universidad y que nos conociera un poco más”, sostiene.
El nacimiento de Imagen
Esa filosofía acompañó años después el nacimiento de Imagen Universitaria. El cambio de nombre respondía a la idea de proyectar hacia el exterior la visión sólida y comprometida del alma mater queretana.
Mientras Gaceta consolidó su propia voz, Imagen amplió la mirada hacia el arte, la cultura y el deporte, reflejando una institución cada vez más diversa. Durante esta etapa también se abordaron temas fundamentales, entre ellos la defensa de la autonomía.
A la distancia, lo que distingue aquellos años no son únicamente los formatos impresos o las herramientas disponibles, sino la convicción de que la Autónoma de Querétaro debía narrarse a sí misma y preservar su historia.
La autora de su historia
Hoy, cuando la comunicación se desarrolla en entornos digitales, resulta difícil imaginar el esfuerzo que implicaba producir una publicación semanal. Sin embargo, la esencia de documentar el presente para construir la memoria del futuro permanece.
“Una institución, como un pueblo que no se basa en su historia, no sabe dónde está y no sabe hacia dónde ir”, reflexiona.
Quizá por eso resume su legado en una sola palabra: “Constancia”. La publicación ha evolucionado, pero nunca ha dejado de registrar la vida institucional.
Para quien dedicó buena parte de su vida a la comunicación, el significado de esa labor permanece intacto. “La comunicación es una especie de oxígeno y de aire para respirar”, señala.
Hoy, como Cronista Universitario, Don Juan Trejo, continúa sumando con su trabajo al legado y patrimonio colectivo de la UAQ. Su dedicación ha permitido preservar el paso de miles de universitarias y universitarios, permitiendo que cada generación encuentre una razón para sentirse parte de algo más grande.
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Informar lo que ocurría dentro de la UAQ implicaba recorrer pasillos, tocar puertas y construir, prácticamente desde cero, los canales de comunicación institucional. Con una infraestructura mucho menor a la contemporánea, la labor periodística descansaba en un grupo pequeño pero apasionado de profesionales, encargados de documentar el acontecer académico y administrativo para darle voz a su comunidad.
José Guadalupe López Sánchez formó parte de esa etapa. Primero como reportero y después como coordinador del Departamento de Prensa, fue testigo del surgimiento de Gaceta en 1981 y participó en su consolidación.
Egresado de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, donde estudió Periodismo y Comunicación Colectiva, llegó a la UAQ en febrero de 1980 tras su trabajo en El Sol de México y la revista Proceso. Su incorporación coincidió con un momento clave para la difusión universitaria.
Cuando ingresó al Departamento de Prensa, únicamente dos reporteros cubrían todas las actividades. Bajo la coordinación de Juan Trejo, recorrían oficinas y planteles para entrevistar y elaborar los boletines informativos.
La creación de Gaceta representó una nueva etapa. Además de los boletines diarios, el equipo comenzó a generar contenidos más amplios que permitían documentar con mayor profundidad los acontecimientos. “Sentimos que era más trabajo porque no solo teníamos que cubrir la información del día, sino también trabajar con información más amplia para la publicación”, recuerda.

La cobertura se expande
En 1988 asumió la coordinación del Departamento de Prensa. Desde ese cargo impulsó una cobertura extensa que incluyera no solo a Centro Universitario, sino también a otros planteles y espacios que formaban parte del crecimiento de la institución.
“Fue bueno el recibimiento porque no había otro espacio informativo para la comunidad. Era la forma que tenían los muchachos para enterarse de lo que pasaba”, señala. Durante esos años, la publicación contaba con ocho páginas y se había convertido en el principal canal de información para estudiantes, docentes y trabajadores.
Los contenidos se jerarquizaban con base en su relevancia. Actividades de Rectoría, investigaciones, presentaciones de libros, visitas de personalidades y acontecimientos educativos, formaban parte de una publicación que buscaba reflejar la vida institucional en todas sus dimensiones.

Los aprendizajes
Para López Sánchez, uno de los mayores aprendizajes de su labor periodística fue la oportunidad de acercarse a distintas áreas del conocimiento. Cada entrevista le permitía adentrarse a nuevas disciplinas y compartirlo con la comunidad. “Es una carrera en la que uno aprende mucho. Al hacer entrevistas aprendes de áreas que a veces no manejas y procuras que ese aprendizaje también llegue a los universitarios”, afirma.
A cuatro décadas y media del nacimiento de gaceta universitaria, observa con satisfacción la permanencia de un proyecto que ha acompañado a la UAQ y que continúa siendo un espacio fundamental. “Me da mucho gusto ver que el trabajo realizado dio ciertos frutos y sigo viendo los resultados ahora”, expresa.
Su testimonio refleja el compromiso de quienes, desde el periodismo, contribuyeron a documentar el desarrollo de nuestra Alma Mater y a construir un archivo vivo permanente de los acontecimientos que han marcado su trayectoria.