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Este artículo fue desarrollado por la Lic. Erika Ramírez Altamirano, estudiante de la Maestría en el manejo clínico avanzado de heridas, estomas y quemaduras de la Facultad de Enfermería.
Un estoma es una abertura que se realiza en el abdomen mediante una cirugía para que el cuerpo pueda eliminar los desechos, colocando una bolsa especial que se utiliza para recolectar las heces u orina.
Diversos artículos mencionan que, en los últimos años, ha incrementado el número de pacientes a nivel mundial con algún estoma. En México, por cada 1000 adultos, de 2 a 4 son portadores de un estoma intestinal.
Existen diferentes tipos de ostomía; los más comunes son:
• Colostomía: Se realiza en el intestino grueso, específicamente en el colon; las heces suelen ser más formadas.
• Ileostomía: Se realiza con una parte del intestino delgado; las evacuaciones son más líquidas y frecuentes.
• Urostomía: Se realiza para desviar la orina cuando la vejiga ya no puede cumplir su función.
El estoma debe ser de color rojo, estar ligeramente húmedo y es insensible, por lo que no debe doler; esto se debe a que no hay terminaciones nerviosas en el estoma.
Higiene
Es importante saber que el estoma no es una herida, por lo que el cuidado y la higiene no deben ser de forma estéril. Basta con lavar el estoma y la piel de alrededor con agua y jabón neutro; hay que secar con suavidad y sin frotar. No se deben usar alcohol ni productos irritantes.
La bolsa recolectora, o bien conocida como sistema colector, debe cambiarse cada 3 a 7 días, o antes si hay fugas. Se recomienda que el cambio sea antes de comer o beber. Esta bolsa debe retirarse con la técnica push-pull (empujar y tirar), que consiste en despegarla de la piel de manera suave. La piel debe estar limpia y completamente seca antes de colocar la bolsa.
Alimentación
La dieta de una persona con estoma no debe sufrir cambios con respecto a los hábitos normales; sin embargo, durante las primeras semanas después de la cirugía se recomienda una dieta saludable y equilibrada. La fibra deberá introducirse a partir de la sexta semana después de la cirugía.
Es ideal probar un alimento nuevo cada día para comprobar su tolerancia, ya que algunos pueden provocar problemas digestivos como diarrea, estreñimiento o cólicos, como las nueces, el maíz, el apio y las semillas de verduras.
Los alimentos que aumentan los gases y el mal olor son: legumbres, cebollas y ajos, col y coliflor, frutos secos, espárragos y alcachofas, huevos, cerveza y bebidas con gas, especias y carne de cerdo.
Alimentos que inhiben el olor: mantequilla, yogurt, queso fresco, cítricos, perejil y menta.
Alimentos astringentes: plátano, manzana y arroz cocido.
Es importante comer despacio y masticar bien, así como evitar ayunar o saltarse comidas, ya que esto aumenta la formación de gases.
También es importante beber una cantidad suficiente de agua, de 8 a 10 vasos al día, sobre todo entre comidas. Se debe disminuir la ingesta de cafeína y evitar hábitos nocivos como el consumo de tabaco y alcohol, ya que pueden generar alteraciones en la absorción de diversos nutrientes.
Hay ciertos alimentos que se deben evitar como norma general, como la carne de cerdo y la charcutería, las grasas, los picantes, el alcohol y las bebidas gaseosas. En cambio, otros son beneficiosos, como las frutas, verduras, pastas, arroces, leche y derivados, así como pescados.
Estilo de vida
La actividad física en pacientes con ostomía es recomendable y beneficiosa para mantener un peso saludable y fortalecer los músculos; además, puede ayudar a prevenir el desarrollo de hernias paraestomales y mejorar la autoestima.
Un mito común es que una persona con estoma no puede nadar, meterse al mar o a un río; sin embargo, esto es falso. Con los cuidados adecuados y un sistema colector bien colocado, se puede disfrutar del agua con seguridad.
La vida sexual con un estoma es totalmente posible. Tener un estoma no impide disfrutar de la intimidad; solo implica un proceso de adaptación física y emocional. La comunicación con la pareja juega un papel importante, ya que hablar sobre temores, dudas y expectativas fortalece la confianza y reduce la ansiedad.
Es de gran relevancia recordar que existe un día dedicado a reconocer y visibilizar a las personas que viven con un estoma: el Día Internacional de la Persona Ostomizada, que se conmemora el primer sábado de octubre.
“Un estoma no define la belleza ni la capacidad de ser feliz”.
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La gestión de la información en la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ) no solo responde a una obligación normativa, sino que se ha convertido en un eje fundamental para preservar la memoria, fortalecer la identidad universitaria y mejorar los procesos administrativos. Así lo comparte el Dr. José Adrián Macías Rodríguez, coordinador del Archivo Institucional, quien ha encabezado los esfuerzos para consolidar este espacio dentro de la institución.

Con formación en Bibliotecología e Información por la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, así como una Maestría y Doctorado en Educación, el Dr. Macías Rodríguez lidera una iniciativa que surge a partir de la Ley General de Archivos, promulgada en 2018, la cual establece la obligación de las instituciones de organizar y resguardar adecuadamente los documentos derivados de sus funciones.
Fue en noviembre de 2020 cuando la UAQ formalizó la Coordinación del Archivo Institucional, dando paso a la construcción de un sistema integral que articula la gestión documental en toda la universidad. Actualmente, este esfuerzo se materializa en el Sistema Universitario de Archivos, el cual vincula diversas áreas y actores clave.

Este sistema incluye un Comité Técnico de Archivos, que se integra por un grupo interdisciplinario y una red de archivos de trámite distribuidos en cada unidad administrativa y académica. Además, cuenta con áreas operativas como el Archivo Histórico, la Oficialía de Partes y el Archivo de Concentración, así como una línea transversal dedicada a la difusión, divulgación y gestión de archivos electrónicos.
Uno de los componentes más relevantes es el Archivo Histórico, un espacio abierto no solo a la comunidad universitaria, sino también a la sociedad en general. A través de exposiciones y actividades de divulgación, se busca acercar estos materiales (que incluyen documentos y registros de valor histórico) al público, fomentando así el interés por la historia institucional.
“En los archivos universitarios se encuentra toda la memoria de la universidad. Son una forma de preservar su identidad”, señala el coordinador, quien también enfatiza la importancia de dignificar la labor de quienes gestionan la información. En este sentido, destaca la evolución del perfil profesional, pasando de la figura tradicional del archivista hacia un gestor de la información con competencias interdisciplinarias, especialmente ante el reto de los entornos digitales.
Entre los principales desafíos que ha enfrentado esta coordinación destaca la sensibilización dentro de la comunidad universitaria. Lograr que autoridades y áreas operativas comprendan el valor de una adecuada gestión documental ha sido clave para avanzar en la consolidación del sistema. No obstante, el proyecto ha contado con el respaldo institucional de las administraciones universitarias, lo que ha permitido fortalecer su implementación.
Actualmente, el equipo base del Archivo Institucional está conformado por cinco personas, quienes coordinan esfuerzos con enlaces en cada una de las unidades académicas y administrativas. En total, se trabaja de manera articulada con 159 archivos universitarios, lo que refleja la magnitud y alcance de esta labor.
El Archivo Institucional se encuentra ubicado en el Campus Aeropuerto, en un edificio diseñado específicamente para la conservación y resguardo de documentos bajo estándares especializados. Este espacio abre sus puertas de lunes a viernes, en un horario de 8:00 a 16:00 horas, y puede ser visitado tanto por integrantes de la comunidad universitaria como por el público en general, sin necesidad de cita previa. De esta manera, la UAQ no solo cumple con una responsabilidad legal, sino que reafirma su compromiso con la transparencia, la memoria y la construcción de conocimiento para las futuras generaciones.
Además de la atención presencial, las personas interesadas pueden acercarse a través de sus canales digitales, como su página de Facebook “Coordinación de Archivo Institucional UAQ” o mediante correo electrónico.
Finalmente, el Dr. Macías Rodríguez extiende una invitación a conocer este espacio: “Queremos que la comunidad se acerque, que conozca lo que hacemos y que descubra la importancia de los archivos en la vida universitaria”.
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Esta nota, desarrollada por Daira Sherlyn García González, colaboradora de Gaceta UAQ, con el objetivo de visibilizar los proyectos que se desarrollan dentro de la Universidad Autónoma de Querétaro.
En la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ), la investigación continúa abriendo posibilidades en el ámbito alimentario. Desde la Facultad de Química, un grupo de docentes e investigadoras impulsa diversos proyectos enfocados en el aprovechamiento de la leche caprina, un insumo con alto potencial nutricional, tecnológico y económico.
La Dra. Lucía Guadalupe Abadía García, profesora investigadora y coordinadora del programa de Ingeniería Química en Alimentos, junto con la Dra. Beneranda Murúa Pagola, docente e investigadora responsable de la planta piloto de lácteos, encabezan esta iniciativa que integran la docencia, la investigación y la vinculación con el sector productivo.

La leche caprina mantiene una estructura distinta a la de bovino, con características similares a la leche materna. En este sentido, a través de diversos proyectos desarrollados de manera simultánea, este insumo se ha posicionado como objeto de estudio gracias a sus múltiples beneficios para la salud. Entre ellos destacan el menor tamaño de sus glóbulos de grasa en comparación con la leche bovina, así como un perfil proteico que, para algunas personas, resulta más digerible, además de su alta concentración de vitamina A, entre otras propiedades.
Un ejemplo de estos proyectos se desarrolló el semestre pasado, cuando la asociación de caprinocultores del estado invitó a la Facultad a participar en la elaboración de nuevos productos a base de leche caprina. Entre las propuestas destacaron un queso tipo petit suisse con mucílago de nopal, quesos rancheros con notas picantes y frescas como ralladura de limón, así como quesos untables.
“Nos llevamos un lugar en la premiación por un queso de cabra tipo manchego que fue adicionado con una corteza de vino tinto y notas de romero”, compartió la Dra. Abadía.
Por su parte, la Dra. Múrua resaltó que en estos procesos es fundamental analizar la supervivencia de los microorganismos, particularmente de los probióticos, debido a las diferencias en la composición de la leche caprina frente a la bovina. “La lactosa es una cantidad un poco menor en la de cabra, pero la presencia de estos galactooligosacáridos les permite a las bacterias crecer muy bien, porque son prebióticos, lo que les permite desarrollarse mejor”, explicó.

Además, esta leche representa un porcentaje menor dentro de la producción nacional, pero constituye una fuente de ingresos para un sector particular de producción láctea conocido como “traspatio”. Este tipo de actividad se desarrolla comúnmente en zonas áridas o semiáridas, como en el estado de Querétaro, lo que favorece su producción. “Lo que se busca es fomentar esta actividad, ya que representa una fuente económica importante para diversas familias”, señaló la Dra. Abadía.
“Entonces, tiene varios beneficios, dependiendo del enfoque desde el que se analice, pero cuenta con perfiles nutricionales atractivos para quienes buscan mejorar su salud”, añadió la Dra. Múrua.
No obstante, las investigadoras coinciden en que existen diversas limitantes en el trabajo con este tipo de leche, principalmente su disponibilidad, ya que no es fácil encontrarla en comparación con otros países, como en Europa, donde se comercializa en supermercados. Por ello, en muchas ocasiones es necesario obtenerla directamente de productores.
Ante este panorama, las especialistas han buscado fortalecer la colaboración con la Facultad de Ciencias Naturales, donde también se trabaja con caprinos desde un enfoque veterinario. “Lo que pretendemos es generar una colaboración intrainstitucional para que la leche de cabra que ya se produce en Amazcala pueda ser aprovechada para su transformación y estudio”, explicó la Dra. Abadía.
Finalmente, las investigadoras invitaron a estudiantes interesados en este tipo de proyectos, tanto de origen vegetal como animal, a acercarse al Laboratorio de Innovación y Desarrollo de Alimentos. “La intención es que estos proyectos continúen creciendo, que se fortalezca la investigación y que más alumnos se integren”, concluyó la Dra. Múrua.
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Este artículo fue desarrollado por la Dra. Mahinda Martínez y Díaz de Salas y el M. en C. José Alan Herrera García de la Facultad de Ciencias Naturales.
Un amigo, que es ingeniero, se sorprendió de que existiera la anatomía vegetal. Para él, la anatomía se refería a huesos y órganos. Es muy entendible en un ingeniero, pero no es raro que estudiosos de las áreas químico-biológicas se sorprendan también de que exista. Además, es frecuente que se piense en la anatomía como un área descriptiva, poco interesante y hasta aburrida. Pero, en realidad, puede ser un área apasionante, con diferentes enfoques y utilidades; puede revelar historias fascinantes y tiene aplicaciones que van desde resolver crímenes hasta entender cómo las plantas sobreviven en ambientes extremos.


