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"Monstruo Cuentacuentos", el podcast que acerca la lectura a niñas y niños, seguirá creciendo gracias a una alianza UAQ

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Publicado: 01 Octubre 2026
Visitas: 60

Con información e imágenes de noticias.uaq.mx

 

La BIUAQ y el LEMI formalizan un convenio para dar continuidad al trabajo conjunto que comenzaron este año con el podcast "Monstruo Cuentas", ganador del 2º Concurso de Podcast LEMI.

Con el fin de establecer las bases para continuar su colaboración, la Biblioteca Infantil Universitaria (BIUAQ) y el Laboratorio de Educación y Mediación Intercultural (LEMI), ambos de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ), firmaron un convenio de vinculación.

La colaboración entre ambas partes arrancó este año con la emisión "Monstruo Cuentas", proyecto ganador del 2º Concurso de Podcast LEMI, que contempla la producción y difusión de los capítulos de la iniciativa seleccionada. El acto fue encabezado por los directores de las Facultades de Psicología y Educación (FPSYE) y de Filosofía (FFi), la Dra. Candi Uribe Pineda y el Dr. José Salvador Arellano Rodríguez, respectivamente.

 

 

"Monstruo Cuentacuentos" promueve la literatura entre el público infantil y juvenil, lo acerca al arte y a la labor científica, y visibiliza la importancia de los cuentos y las canciones en el desarrollo integral de niñas y niños. A través de la mediación lectora, la serie sonora recupera relatos infantiles del acervo de la BIUAQ y de la tradición oral, acompañados de poemas, melodías, adivinanzas y recursos.

Con la alianza, el LEMI seguirá apoyando la grabación, edición y publicación del podcast "Monstruo Cuentacuentos". Además, se organizarán presentaciones de los libros publicados por Biblioteca LEMI, el sello editorial del Laboratorio, y se diseñarán talleres que integren estos ejemplares, dirigidos a los distintos grupos con los que trabaja la BIUAQ, entre ellos Dimädi, la Casa del Jubilado y Pensionado del Estado de Querétaro y varias escuelas primarias.

Detrás de este convenio hay dos equipos con una misma vocación. La BIUAQ está conformada por un grupo de docentes, estudiantes e instituciones que acercan a niñas, niños, jóvenes y personas adultas a actividades de lectura, escritura, ciencia y artes. El LEMI, por su parte, reúne a catedráticas e investigadoras que trabajan en proyectos de diversidad lingüística y cultural, y vinculan a la población académica en acciones de cooperación en contextos interculturales. Con esta alianza, "Monstruo Cuentacuentos" seguirá llegando a más oídos.

El Cuerpo Académico de la UAQ que investiga salud animal y microbiología ambiental desde hace 15 años

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Publicado: 30 Septiembre 2026
Visitas: 106

Con información y fotografía de Secretaría de Investigación, Innovación y Posgrado UAQ

 

Desde su creación en 2010, el Cuerpo Académico Salud Animal y Microbiología Ambiental, de la Facultad de Ciencias Naturales de la UAQ, ha mantenido su estatus "Consolidado" durante 15 años ininterrumpidos, una trayectoria con aportes al avance del conocimiento en biología molecular, inmunología y microbiología.

El grupo está integrado por el Dr. Juan Joel Mosqueda Gualito, con reconocimiento SNII 3; la Dra. Angelina Rodríguez Torres, la Dra. Bertha Isabel Carvajal Gámez y el Dr. Diego Josimar Hernández Silva, los tres con reconocimiento SNII 1. A este equipo se suman como colaboradores la Dra. Consuelo Almazán García, la Dra. Lineth Juliana Vega Rojas, el MSPAS José Rodrigo Morales García, el MSPAS Roberto Ilwikatzin Guerrero Solorio y el Dr. Edwin Esaú Hernández Arvizu.

Su trabajo se organiza en dos líneas de generación y aplicación del conocimiento: Diagnóstico y Biología Molecular de Microorganismos, e Inmunología y Biología Molecular, con cuales han contribuido a la formación de estudiantes en licenciatura, maestría y doctorado.

 

 

Actualmente desarrollan cinco proyectos financiados por convocatorias internas de FONFIVE, nacionales e internacionales de la Universidad de Birmingham. El Dr. Diego Josimar Hernández Silva encabeza el diseño y producción de anticuerpos sintéticos recombinantes como herramientas inmunomoleculares para su uso en biotecnología, medicina, diagnóstico e investigación veterinaria. La Dra. Juliana Vega Rojas está a cargo del desarrollo de una técnica de PCR en tiempo real para identificar simultáneamente babesiosis y anaplasmosis bovina. El Dr. Juan Mosqueda dirige, además, tres proyectos: una vacuna recombinante contra la enfermedad hemorrágica viral del conejo, una vacuna multiepitópica contra Streptococcus del grupo B para combatir la resistencia a antimicrobianos en la acuicultura de tilapia, y una investigación sobre el bloqueo de la transmisión de Babesia bovis mediante vacunas contra la microbiota de garrapatas.

El alcance del Cuerpo Académico se refleja en su red de colaboraciones. A nivel nacional, mantiene vínculos con la UNAM, la Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro, el Instituto Nacional de Cancerología, el Instituto Nacional de Pediatría, el Instituto Nacional de Salud Pública, el Instituto Politécnico Nacional, el CINVESTAV y la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA), entre otras instituciones. Así como con las facultades de Química y Medicina de la propia UAQ, y empresas del medio.

En el ámbito internacional, colabora con el Laboratoire de Santé Animale de Francia, la Universidad Estatal de Washington y a Universidad de Agricultura y Medicina Veterinaria de Obihiro y la Universidad de Nagasaki en Japón, y las universidades de Oxford y Harper Adams en Reino Unido, por mencionar algunas.

Esa combinación de colaboraciones y proyectos de alto nivel explica el doble papel del Cuerpo Académico: robustecer a la comunidad científica y tecnológica, y contribuir a que el conocimiento llegue a más personas.

Enseñanza que acompaña

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Publicado: 30 Septiembre 2026
Visitas: 239

Recibir el galardón del Premio Xahni representa para el Dr. Josué de Jesús Trejo Alonso un motivo más para seguir consolidando su quehacer académico desde la responsabilidad y calidez humana.

 

Y reconoce que mucha de su formación no estaría completa sin sus alumnos, que son quienes día a día nutren su práctica docente. “Los alumnos son la razón de ser de todos nosotros como docentes, es que no solo es un trabajo común; tienes los futuros de muchos jóvenes que dependen de ti”. Por ello se encuentra muy contento y agradecido por el reconocimiento.

 

Acercar el saber científico a las personas, compartir los conocimientos que se adquieren en la universidad, y servir como apoyo para sus alumnos ha sido una constante durante su trayectoria profesional. Estas habilidades lo han impulsado a él y a sus alumnos a formarse en un espacio en donde el conocimiento sirve como puente para mejorar. Es Profesor de Tiempo Completo y Coordinador de Ingeniería Física en la Facultad de Ingeniería de la UAQ; su línea de investigación se centra en astrofísica extragaláctica, cúmulos de galaxias e hidrología ambiental, y es investigador activo.

 

El académico ha construido su trayectoria docente con base en sus principios de empatía y respeto con sus estudiantes, comprendiendo que, a través del involucramiento en áreas como la tutoría, orientación y la constante capacitación, puede mejorar la calidad educativa que transmite en su desempeño docente.

 

Asimismo, señala que su labor y la de sus alumnos no depende únicamente del trabajo en el aula, sino que es un entramado social que se construye a través del sostenimiento colectivo, y la búsqueda constante de retribuir a la comunidad el apoyo brindado. “Siempre les digo que nadie nos hacemos solos. Realmente siempre hay una sociedad que respalda todo lo que tenemos aquí,  pues todo está por una sociedad que cree que la educación es el camino para poder mejorar un país, es un contrato social entre todos.”, comentó.

 

Cuando mira en retrospectiva su camino hacia la educación, recuerda que el impulso por enseñar de la mejor manera posible surgió cuando él mismo era alumno, pues notaba en sus profesores las cosas que no le gustaría replicar, y buscaba maneras en las que la educación llegara a los jóvenes como una herramienta para moldear su futuro, y a su vez, compartir los saberes y seguir sosteniendo a los que vienen.

 

La fascinación surgió cuando dentro de la licenciatura, observaba que temas muy comunes para él despertaban curiosidad en las personas que miraban la astrofísica desde fuera, fue entonces cuando decidió dedicarse a explicar y divulgar la ciencia detrás de esos fenómenos.

 

Aunque actualmente desempeña su labor en la Facultad de Ingeniería, su trabajo de enseñanza comenzó en las preparatorias, donde convivió de frente con los obstáculos que los jóvenes adolescentes encontraban; desde problemas familiares, económicos o identitarios.  Esa experiencia marcó un paso importante en la construcción de su visión de educador, puesto que ahí pudo reconocer que muchas veces el desempeño de los jóvenes no depende de ellos, sino que está sesgado por las dificultades personales que enfrentan.

 

Por esta razón reconoció la necesidad de comprender y empatizar con los problemas que pueden atravesar los alumnos, y a apoyarlos en lo posible, pues su formación es un trabajo en conjunto. “Es un problema social muy grande y pues hay que tratar de entenderlos un poquito más en ese sentido. Tratar de apoyarlos en lo que uno pueda. Justo también por eso me motivó mucho a meterme en tutorías, que es cuando más se le puede ayudar a los alumnos”, relató.

 

Ahora en el nivel universitario, encuentra retos diferentes, como el construir y trabajar materiales que se moldeen a las necesidades específicas de los estudiantes, no dejar que las clases se vuelvan monótonas; escuchar a los estudiantes, preguntarles qué técnicas funcionan mejor para ellos, construir de la mano cursos que mejoren continuamente. “Cada semestre estoy tratando de cambiar algunas cositas, aunque sean muy pequeñas, en cada uno de mis cursos para seguir avanzando y motivando; porque no son los mismos estudiantes los que nos llegan año con año”, agregó.

 

Además, esta dificultad aumenta porque el sistema universitario no está preparado para cubrir las necesidades específicas que tienen algunos alumnos, como es el caso del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH). El profesor señaló que muchas veces, comportamientos relacionados al TDAH —como la dificultad para mantener la concentración, organización y seguir instrucciones, el exceso de energía— son castigados dentro del sistema universitario, y resultan una traba para los alumnos que lo tienen.

“Es complicado explicarles también a todos los docentes de esa generación que estas personas tienen esta condición de TDAH, para que esta persona no se salga y termine bien sus estudios”, afirmó. Por lo que es necesario transformar las formas tradicionales de entender la educación, para que esta contemple diversos estilos de aprendizaje.

 

 El docente valora todo el apoyo que la UAQ le ha brindado en el tiempo en el que ha trabajado aquí, por ello se esfuerza en mejorar constantemente: “justo mi manera de agradecer el hecho de que me hayan dado la oportunidad es seguir mejorando día con día como docente y como investigador”. Cree firmemente que la universidad pública es un agente importante para la sociedad y un compromiso enorme, pues en ella recaen las herramientas que forman a los futuros profesionistas, recordando que: “la mejor arma que le podemos dar a los estudiantes es una educación de calidad”.

 

Pensando en el futuro, el Dr. Josué de Jesús Trejo Alonso admite que lo único por lo que le gustaría ser recordado por sus alumnos es por ser una persona que los orientó con dignidad y respeto: “Honestamente solo con que digan que fui humano. Con eso para mí es suficiente”.

 

 

 

 

 

 

Entre motores y aprendizaje

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Publicado: 29 Septiembre 2026
Visitas: 408

Para un estudiante de Ingeniería Mecánica y Automotriz, conocer el funcionamiento de un vehículo no se limita a la teoría. Desarmar, revisar, medir, interpretar y encontrar el origen de una falla son parte de un aprendizaje que requiere práctica. En el Campus San Juan del Río, la Facultad de Ingeniería cuenta con el Laboratorio y Taller Automotriz, espacios donde los conocimientos adquiridos en las aulas se llevan al trabajo práctico y, al mismo tiempo, se ofrecen servicios de mantenimiento a la comunidad universitaria.

El Dr. Isaías Cueva Pérez, Ingeniero Electromecánico, egresado de la Universidad Autónoma de Querétaro, Campus San Juan del Río, y docente de la institución, está a cargo de este espacio. Su formación universitaria comenzó en la UAQ, donde cursó la carrera de 2008 a 2012; posteriormente realizó una maestría, que concluyó en 2016, y continuó con estudios de doctorado en Mecatrónica.

El Laboratorio Automotriz surgió como respuesta a la necesidad de complementar la formación teórica de los estudiantes de Ingeniería Mecánica Automotriz, carrera que se imparte desde 2014. En este espacio, los alumnos pueden desarrollar prácticas y adquirir conocimientos que posteriormente les permitan desempeñarse en la industria.

“Es un espacio donde los chicos pueden venir y practicar, la idea es que no solamente obtengan la parte teórica, sino que también tengan los fundamentos de práctica para poder desempeñarse en la industria”, explicó el Dr. Cueva Pérez.

Dentro del laboratorio se realizan diversas actividades relacionadas con el funcionamiento y diagnóstico de los vehículos. Los estudiantes trabajan con sensores, realizan pruebas en el Laboratorio de Inyectores e inspeccionan diferentes piezas y mecanismos. También cuentan con maquetas de combustión interna y de transmisiones, además de vehículos que utilizan para realizar pruebas dentro del Campus.

Una de las prácticas consiste en analizar vibraciones en los vehículos, con el propósito de que los estudiantes conozcan aspectos relacionados con el confort automotriz. Para ello, cuentan con una camioneta Honda obtenida mediante donación, que también es utilizada para desarrollar diferentes experimentos.

El equipamiento tecnológico constituye otra parte importante de este proceso de aprendizaje. El Laboratorio cuenta con analizadores de gases que son utilizados por los estudiantes para realizar prácticas e interpretar resultados, así como con un escáner automotriz, herramienta que permite obtener información para apoyar el diagnóstico de un vehículo.

Sin embargo, el uso de estas herramientas no sustituye el conocimiento. Para el Dr. Cueva Pérez, los estudiantes deben aprender a interpretar la información que proporcionan los equipos y utilizarla para encontrar el origen de una falla. “La herramienta no hace magia. El equipo sí te va a dar un resultado, pero tú, a través de tu expertise, tienes que darle la interpretación a ese resultado para poder diagnosticar correctamente un vehículo”, señaló.

De esta manera, las prácticas buscan desarrollar habilidades que van más allá del manejo de herramientas. Los estudiantes ejercitan su capacidad analítica y crítica al preguntarse qué provocó una falla, cómo ocurrió y cuál puede ser la manera de solucionarla.

A la par de la formación académica, el Taller Automotriz ofrece servicios de mantenimiento a vehículos de la comunidad universitaria. Docentes, estudiantes y administrativos pueden solicitar atención para automóviles de uso cotidiano, mientras que también se brinda mantenimiento a unidades de transporte utilizadas por distintas áreas de la Universidad y, en algunos casos, a motocicletas.

Entre los servicios se encuentran afinaciones mayores y menores, trabajos relacionados con suspensión y frenos, rectificado de discos, cambio de refacciones, revisión de llantas y otras tareas de mantenimiento. Para el Dr. Cueva Pérez, esta labor también implica una responsabilidad, debido a que el adecuado funcionamiento de un vehículo está relacionado con la seguridad de quienes lo utilizan.

El mantenimiento preventivo, señaló, permite detectar oportunamente posibles problemas y evitar que pequeñas fallas se conviertan en reparaciones mayores. Por ello, considera importante generar una mayor conciencia entre los usuarios sobre la necesidad de cuidar los vehículos de manera periódica.

Otro de los proyectos que vincula el aprendizaje con las nuevas tecnologías es E-FACI, un vehículo convencional que fue convertido en eléctrico. El proyecto representó un reto para quienes participaron en él y requirió el trabajo conjunto de investigadores, estudiantes y personas de otras facultades.

El Dr. Cueva Pérez se incorporó al proyecto alrededor de 2020 y participó en la parte eléctrica del vehículo. Su experiencia le permitió involucrarse en una tecnología que también representa nuevos retos para la formación de los futuros ingenieros. “Esa es una de las tecnologías que estamos integrando. Fue todo un reto. Tuvimos que trabajar con varios investigadores y alumnos, incluso también con gente de otras facultades”, comentó.

La seguridad es otro componente de las actividades que se realizan en el Laboratorio y Taller Automotriz. Los estudiantes deben utilizar zapatos de seguridad y, dependiendo de la actividad, otros elementos de protección, debido a que trabajan con aceite, gasolina, diésel y equipos que utilizan sustancias que pueden resultar irritantes.

Más allá del cumplimiento de una medida preventiva, el objetivo es que los estudiantes incorporen la seguridad como parte de su formación profesional y comprendan la responsabilidad que tendrán al trabajar en espacios donde también deben cuidar de sí mismos y de sus compañeros.

Actualmente, el Laboratorio Automotriz cuenta con el Dr. Cueva Pérez y un asistente, mientras que el Taller Automotriz tiene dos mecánicos encargados de los servicios de mantenimiento. La organización de estos espacios también implica coordinar prácticas, clases, citas y servicios para evitar que las actividades interfieran entre sí.

A futuro, uno de los objetivos para el laboratorio es que permanezca activo durante toda la jornada con estudiantes realizando prácticas. En el caso del taller, se busca ampliar los servicios y, eventualmente, gestionar capacitaciones que puedan dirigirse también a personas externas a la Universidad.

Para el Dr. Cueva Pérez, estos espacios tienen una función que va más allá de la formación profesional, pues permiten mantener contacto con distintos integrantes de la comunidad universitaria y generar servicios que contribuyen a la vida institucional. “Creo que son espacios muy importantes para el desarrollo primero de la formación de los chicos y también para que nosotros tengamos esa interacción, esa convivencia con otras personas en la comunidad universitaria”, concluyó.

Actualmente, los servicios del Taller Automotriz están dirigidos a docentes, estudiantes y administrativos de la Universidad. La atención es de lunes a viernes, de 9:00 a 17:00 horas. Para conocer los servicios disponibles, la comunidad universitaria puede acercarse directamente al Laboratorio Automotriz o a la Coordinación de la Facultad de Ingeniería en el Campus San Juan del Río.

 

POR SIEMPRE UAQ: PATRICIA MURILLO SOTO

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Publicado: 29 Septiembre 2026
Visitas: 178

Una vida en escena

Hay historias universitarias que se construyen poco a poco, entre escenarios, aprendizajes, personas y momentos que, con el paso de los años, terminan por convertirse en parte de quien las vive. La de la maestra Patricia Murillo, normalista titulada y Licenciada en Educación Preescolar, está ligada al teatro y, desde hace 47 años, a Cómicos de la Lengua de la Universidad, compañía con la que ha recorrido una parte importante de su vida y de la que hoy es directora.

“Paty”, como le llaman de cariño, se reconoce como una mujer que ha ido construyéndose a través de las experiencias, del aprendizaje y de las personas que la han acompañado. Su historia va más allá de su faceta como actriz o directora, pues antes de llegar al teatro estuvo en la docencia. Es madre de dos hijos, abuela de dos nietas y esposa; tres facetas que, junto con la docencia y el teatro, considera una bendición. Para ella, cada experiencia se ha ido sumando hasta formar una vida en la que el escenario ocupa un lugar fundamental.

Antes de llegar al teatro, en 1977, su primera intención fue convertirse en médica, pero en aquel entonces la carrera no existía en Querétaro y estudiarla implicaba salir de la ciudad. Entre las opciones que tenía a su alcance estaban ser secretaria, trabajadora social, enfermera o maestra.

La decisión no estuvo exenta de dificultades, estuvo a punto de abandonar los estudios, pero su padre le pidió que terminara lo que había comenzado, con el tiempo, descubrió que había encontrado una vocación que no sabía que tenía.

“No me arrepiento de haber elegido ser maestra, porque a pesar de que no tenía, o no creía tener esa vocación, fue saliendo”, recuerda. Con los años, llegó a amar su carrera como educadora y encontró en ella una parte importante de su identidad.

Su acercamiento a Cómicos de la Lengua comenzó antes de formar parte de la compañía. Su hermano Will pertenecía al grupo, por lo que ella y su familia acudían a las presentaciones que se realizaban en atrios, plazas y barrios. Observar a su hermano convertirse en actor era motivo de orgullo y, sin saberlo, aquellos encuentros sembraron en ella el interés por el teatro.

En noviembre de 1979 ingresó a Cómicos de la Lengua. Sus primeros recuerdos están relacionados con la diversión, la amistad, el compañerismo y la solidaridad.

Recuerda aquellos días en el Mesón de Santa Rosa, donde los integrantes del grupo actuaban y se involucraban en todo lo necesario para sacar adelante las funciones. “Nosotros poníamos los focos, éramos meseros, hacíamos los ponches y de todo”, relata.

Para Paty, esas experiencias se integraron a su vida hasta formar un “engranaje compacto y sólido” que la ayudó a crecer como mujer, actriz y profesionista. Por eso, cuando habla de la compañía, lo hace desde una perspectiva que trasciende el escenario: “Cómicos en mi propia historia de vida ha significado todo”.

Su memoria guarda con especial cariño a quienes formaron parte de las primeras etapas de su trayectoria. Tuvo la oportunidad de conocer a Paco Rabell, Anita Rabell, Juan Servín y Roberto Fajil, figuras que dejaron enseñanzas y recuerdos que permanecen hasta hoy.

Aquellas primeras generaciones dejaron en Paty una forma de entender el teatro y el compañerismo. Las llamadas de atención eran parte de la formación, pero ella las recuerda como consejos y maneras de acompañar a quienes comenzaban.

Con el paso de las décadas, ha sido testigo de la transformación de Cómicos de la Lengua y del propio aprendizaje teatral. Sus primeros ejercicios estuvieron marcados por la improvisación. Más adelante, fueron llegando otros aprendizajes como el movimiento sobre el escenario, el manejo de sus elementos y la construcción de los diálogos. Una formación que no ocurrió únicamente dentro de un aula, sino en el día a día, acompañada por quienes ya tenían experiencia.

Hoy, Paty reconoce la importancia de contar con personas dedicadas a la preparación de los diferentes grupos formativos, desde niñas y niños hasta jóvenes, adultos y adultos mayores. Para ella, esta evolución representa una diferencia importante respecto de aquellos primeros años en los que aprender significaba, principalmente, subir al escenario y experimentar.

Después de 47 años, no solo forma parte de la historia de Cómicos, sino que asumió la responsabilidad de dirigirla. Estar al frente de una agrupación con una trayectoria tan amplia representa para ella una satisfacción, pero también un compromiso con el público, con sus integrantes y con la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ).

La responsabilidad, explica, no corresponde únicamente a quien ocupa la dirección. Detrás de cada función existe un equipo integrado por artistas, exdirectores, personal de comunicación, diseño y personas que contribuyen a que el trabajo continúe. Esa idea de comunidad también forma parte de lo que desea transmitir a las siguientes generaciones.

Cuando piensa en el legado que quiere dejar, habla de la continuidad. Le gustaría que los proyectos que se han impulsado durante su gestión permanezcan y que quienes lleguen después encuentren una agrupación dispuesta a seguir trabajando.

Cómicos de la Lengua representa también una parte de la identidad de la UAQ y de la propia ciudad. El escenario, la historia del grupo y el vínculo construido durante décadas han hecho de este espacio un referente para quienes forman parte de la comunidad universitaria y para quienes se acercan al teatro.

Hoy, Paty Murillo mira hacia atrás y encuentra en esos años una historia hecha de escenarios, trabajo, enseñanzas y afectos. Lo que comenzó como la admiración de una niña hacia su hermano mayor terminó convirtiéndose en una vida dedicada al teatro.


"Por Siempre UAQ" es una colaboración entre Gaceta UAQ y la Secretaría de Extensión y Cultura Universitaria.

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