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El cuidado de la salud es muy importante; por eso, la fisioterapia ayuda a prevenir, tratar y rehabilitar las lesiones del cuerpo. Por esta razón, la Unidad Móvil de Fisioterapia, bajo el cargo de la Mtra. Sheridan Dennis Eljure Flores, egresada de la Facultad de Enfermería y con una Maestría en Ciencias de la Rehabilitación en el Movimiento Humano, brinda atención a la comunidad universitaria.

Este proyecto inició como una idea para brindar atención de fisioterapia para el campus Amazcala. Fue impulsado por la Dra. Arely Guadalupe Morales Hernández, Dr. Genaro Martín Soto Zarazua, Dr. Abraham Gastélum, el M.I. Axel Escamilla García y el alumno de la Licenciatura en Diseño Industrial, Rubén Castillo Morales, quienes implementaron la idea y posteriormente crearon la Unidad Móvil de Fisioterapia.
“La idea de adaptar un espacio que sea accesible, que sea práctico y que sea eficiente para proporcionar terapia, rehabilitación y habilitación a los pacientes de una forma muy eficiente”, mencionó.
En 2017, gracias al Fondo de Proyectos Especiales de Rectoría (FOPER), el alumno logró desarrollar y construir esta unidad como parte de su proyecto de titulación. En 2019, nuevamente fue beneficiada para un proyecto FOPER, esta vez orientada a la valoración del desarrollo psicomotor y atención de la población infantil en zonas rurales. Para el 2020, se llevó a cabo la inauguración formal de la Unidad Móvil de Fisioterapia a la comunidad universitaria.
“Posterior a la suspensión de actividades derivadas del COVID-19, en el año 2022 la Unidad Móvil de Fisioterapia retoma sus actividades de atención, manteniendo hasta el día de hoy de forma continua con el apoyo de las prácticas en traumatología y ortopedia de la Licenciatura en Fisioterapia”, agregó la Mtra. Eljure Flores
Está Unidad Móvil de Fisioterapia tiene la intención de seguir siendo un espacio donde se continúen generando proyectos y donde los universitarios puedan realizar sus prácticas, fortalecer sus conocimientos y ponerlos en práctica.

Entre los servicios que ofrece se encuentran la valoración inicial y de seguimiento. Además, que está abierta para la comunidad universitaria y público en general, con costos accesibles.
Costos:
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Valoración inicial |
Sesiones subsecuentes |
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Comunidad Universitaria (docentes, administrativos y alumnos) |
$210 |
$155 |
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Externos |
$263 |
$190 |
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Alumnos, docentes y administrativos de la Facultad de Artes y Enfermería |
Sin costo |
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Actualmente, la Unidad Móvil de Fisioterapia ofrece un horario de atención los lunes, miércoles y viernes de 8:00 a.m. a 2:00 p.m.
Para conocer más sobre esta unidad, puedes consultar sus redes sociales: Instagram @unidadmovilft.uaq y Facebook Unidad Móvil de Fisioterapia o comunicarse al correo electrónico
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La reforestación es el proceso de plantar vegetación en zonas donde, con el paso del tiempo, se han degradado o han pasado por un proceso de deforestación. Es por eso que la Coordinación de Gestión para la Sustentabilidad llevó a cabo la séptima edición de la campaña de Reintegración Vegetal UAQ.
El coordinador de Gestión para la Sustentabilidad, Cristhian Alejandro Peralta Robles, licenciado en Biología y Maestro en Gestión Integrada de Cuencas por parte de la Universidad Autónoma de Querétaro, considera importante tener este tipo de iniciativas, ya que ayudan a la universidad a crecer y a embellecer los espacios para la comunidad universitaria. “Los beneficios ecológicos son muchos, realmente, por qué un árbol nos proporciona sombra, oxígeno, pero también una belleza escénica”, comentó el Coordinador.
Este proyecto fue creado en 2020, con el propósito principal de recuperar las zonas desprovistas de vegetación en la universidad. Se buscaba que, con esto, las y los estudiantes pudieran aprovechar estas áreas de los campus, con una vegetación apropiada para las interacciones ecológicas.
La campaña se realiza año tras año en el mes de agosto, debido a la temporada de lluvias, pues se considera el temporal idóneo para lograr una buena plantación. Con la participación de más de 500 estudiantes, docentes y personal administrativo, las jornadas se llevan con éxito en los distintos campus de la universidad.
Este año se contempló la campaña de reforestación en el Campus Aeropuerto, Campus Juriquilla, Campus Cadereyta, además de la escuela de bachilleres plantel San Juan del Río, Huimilpan, Pedro Escobedo y los planteles Norte y Sur.
Para poder saber si el suelo está en condiciones para ser utilizado, previamente se realiza un estudio. “Antes de realizar la plantación, llevamos a cabo una evaluación preliminar de las condiciones del sitio y del suelo. Consideramos aspectos como su textura, permeabilidad, grado de compactación, presencia de material rocoso y disponibilidad aparente de materia orgánica. Esta valoración nos permite determinar si es necesario mejorar las condiciones del terreno; por ejemplo, mediante la incorporación de composta al momento de la plantación, con el propósito de favorecer el establecimiento y desarrollo inicial de los árboles”, agregó el Lic. Peralta Robles.
Con especies nativas de cada región del estado, los árboles que más se usan en esta reforestación son el huizache, mezquite, palo bobo, ceiba y bursera. “Seleccionamos especies arbóreas, que sean especies nativas, las cuales requieren poco mantenimiento, ya que están adaptadas a las condiciones de cada campus.”, mencionó el coordinador.

Entre los retos a los que se enfrentan se encuentran las complicaciones por encontrar los planos para evitar dañar las tuberías o las fibras ópticas. Además, el coordinador agrega que el horario en que habitualmente se llevan a cabo estas campañas son de 9:00 a. m. a 11: 00 a. m. y la mayoría de los estudiantes están en clase.
Como resultado de estas reforestaciones, entre el 80 % a 90 % de estos árboles sobreviven, siendo el Campus Huimilpan el que mayor éxito de sobrevivencia ha obtenido.
“Siempre hay un porcentaje natural de decesos de los árboles, es algo, pero tratamos de implementar técnicas que nos permitan aumentar el porcentaje de supervivencia, como técnicas de riego alternativo para lugares con escasez de agua. Eso nos funciona mucho en el semidesierto, por ejemplo”, agregó el Coordinador.
Es por eso que los cuidados después de estas jornadas de reforestación son muy importantes para su supervivencia y crecimiento, previamente se mantiene un acercamiento con los coordinadores del campus o del plantel para que conozcan más sobre el mantenimiento.
“Siempre lo mencionamos en las reforestaciones, la reintegración vegetal no es plantar por plantar, es realmente una campaña de reforestación pensada a largo plazo, pensada en el mantenimiento y monitoreo de los árboles, pero lo más importante es que tanto alumnos, docentes y administrativos de cada plantel o campus se adueñan de sus espacios y ellos puedan tener un sentido de pertenencia con sus áreas verdes y eso va a incentivar a que los cuiden, a que los vean, a que les presten atención, a que el mantenimiento no falte”, agregó.
Para las personas interesadas, esta campaña está abierta a toda la comunidad universitaria. Pueden conocer más sobre las convocatorias y las fechas exactas en las que se llevarán a cabo en las redes sociales: en Facebook, como Sustentabilidad UAQ, y en Instagram, como @sustentabilidadUAQ. También pueden comunicarse al correo del coordinador,
El coordinador recomienda acercarse a conocer más sobre la Coordinación de Gestión para la Sustentabilidad. Considera que es muy importante que estas iniciativas en la universidad sigan en pie. Por ello, cree necesario que los estudiantes continúen participando en este tipo de actividades.
“Yo le diría a la comunidad universitaria que nunca pierdan ese espíritu y esas ganas de ayudar al medio ambiente y que sepan que su universidad está haciendo mucho, que tienen un área específica que es la Coordinación de Gestión para la Sustentabilidad respaldada por la Dirección de Obras y la Secretaria Administrativa, que no nada más trabaja en temas de reforestación, también trabaja en temas de manejo de residuos, de infraestructura sustentable, de educación ambiental, de fauna nativa. Entonces, es un área muy importante de nuestra universidad”, finalizó.
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Con información e imágenes de noticias.uaq.mx
Con la meta de fortalecer la enseñanza experimental en el campo veterinario y zootécnico, la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ) puso en operación los Laboratorios de Bioquímica y Biología Molecular de la Licenciatura en Medicina Veterinaria y Zootecnia (LMVZ), en el campus Amazcala.
Los espacios permitirán a los estudiantes cursar asignaturas como Bioquímica, Biología Molecular, Fisiología, Microbiología y Bacteriología dentro del propio campus, y se estima que serán utilizados por entre 200 y 300 alumnos y alumnas que integran actualmente la LMVZ.
El coordinador de la carrera, Dr. Konisgmar Escobar García, explicó que la nueva infraestructura hará posible que los jóvenes inicien su formación experimental desde los primeros semestres y sin salir de Amazcala.

La inauguración estuvo encabezada por la rectora de la UAQ, Dra. Silvia Amaya Llano, quien destacó los logros de este programa educativo y afirmó que el objetivo de este tipo de proyectos es asegurar que la comunidad universitaria cuente con las condiciones necesarias para su preparación profesional.
En ese sentido, la directora de la FCN, Mtra. Kruskaia Karenia Caltzonzin Fernández, precisó que el acondicionamiento de los laboratorios fue posible gracias a la gestión institucional y al acompañamiento del Patronato, e hizo un llamado a la comunidad estudiantil a sacarles el máximo provecho.
El presidente del Patronato UAQ, Lic. Miguel Ángel Vega Cabrera, coincidió en que los nuevos laboratorios reflejan el trabajo conjunto entre ambas instancias y reiteró el compromiso del organismo con el crecimiento de la Universidad. Vega Cabrera también destacó el talento de los estudiantes, a quienes describió como agentes con capacidad de incidir positivamente en la sociedad.
Con esta ampliación, la UAQ junto con la Facultad de Ciencias Naturales refrenda su apuesta por la innovación y la investigación, abre la puerta a proyectos con impacto regional y nacional, y refuerza la competitividad de la LMVZ dentro del campo veterinario y zootécnico.
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La biotecnología aprovecha procesos biológicos que ocurren en la naturaleza y los aplica de manera sistematizada y controlada para obtener beneficios y resolver problemáticas. En este campo, el conocimiento de los microorganismos, las enzimas y otros fenómenos naturales permite desarrollar procesos y productos de interés para distintas industrias. En la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ), esta labor se vincula también con la economía circular y el aprovechamiento de residuos agroindustriales para darles un valor agregado.

Como parte del trabajo de la Facultad de Química para fortalecer la formación académica y el quehacer científico, la Planta Piloto de Biotecnología es un espacio donde se desarrollan diversas investigaciones relacionadas con estas áreas. El proyecto está a cargo del Dr. Aldo Amaro Reyes, Ingeniero bioquímico, Maestro en Ingeniería Bioquímica y Doctor en Ciencias de los Alimentos, quien actualmente se desempeña como profesor de tiempo completo en la Facultad de Química y como investigador responsable de la Planta y de la línea de investigación de alternativas biotecnológicas para el aprovechamiento de residuos agroindustriales.
El propósito de la Planta Piloto es aprovechar fenómenos que ocurren en la naturaleza para emularlos mediante procesos controlados y obtener beneficios que contribuyan al avance tecnológico. “Contribuimos en la investigación, a estar a la vanguardia de estas nuevas ideas, nuevas herramientas y procesos para poner en alto el nombre no solamente de la Facultad de Química de la UAQ, sino de México en el contexto mundial, para poder mitigar algunos aspectos negativos que ocasionan la demanda de combustibles, de alimentos, etcétera”, explicó el Dr. Amaro Reyes.
En este espacio se trabajan diferentes líneas de investigación relacionadas con el uso de alternativas biotecnológicas, entre ellas la fermentación en estado líquido y sólido; el uso de enzimas y microorganismos para el tratamiento de contaminantes, particularmente residuos de colorantes en el agua; y la generación de metabolitos de interés para distintas industrias. Estos compuestos pueden utilizarse, por ejemplo, como aditivos alimenticios, gomas que brindan textura a los alimentos, pigmentos naturales como alternativa a los colorantes sintéticos y bioetanol como aditivo para la gasolina.
En un panorama en el que el desarrollo científico requiere tiempo, recursos y constancia, no siempre es posible observar resultados concretos de manera inmediata. Sin embargo, cada avance permite orientar las investigaciones. “Los pequeños esfuerzos nos indican cuál es la dirección a la cual debemos ir. Muchas veces en las investigaciones hay un camino marcado, pero también es prueba y error”, compartió el Dr. Aldo.
Prueba de ello es una de las primeras investigaciones realizadas en la Planta Piloto; el desarrollo de enzimas hidrolíticas para aprovechar residuos agroindustriales. A partir de este trabajo, se logró realizar una transferencia tecnológica a una empresa forrajera de Monterrey. El proyecto no se quedó en el laboratorio, sino que avanzó hacia el escalamiento piloto e industrial, mediante el desarrollo conjunto de un fermentador con capacidad de dos toneladas. “No solamente nos quedamos con los fenómenos que suceden a nivel laboratorio, sino que pudimos escalarlos a nivel piloto y a nivel industrial. Dar ese salto, pues no es tan sencillo y sí, prácticamente se llevó 10 años de investigación”, expresó el investigador.

Actualmente, otra de las líneas consiste en explorar cómo los estímulos eléctricos pueden modificar los procesos de fermentación. La intención es estudiar de qué manera estos estímulos influyen en los microorganismos para favorecer la producción de determinados compuestos y aprovechar residuos agroindustriales, con el propósito de obtener metabolitos de interés para distintas industrias. De manera paralela, continúa el trabajo con enzimas y microorganismos para degradar colorantes presentes en aguas residuales, como una alternativa que podría incorporarse a los sistemas de tratamiento de industrias que utilizan colorantes sintéticos.
El trabajo realizado en la Planta Piloto es también un espacio de formación para estudiantes de distintos niveles. Participan personas de servicio social, tesistas de licenciatura, maestría y doctorado, quienes intervienen en las actividades cotidianas de experimentación, seguimiento, observación y recolección de resultados. “Sí se han obtenido resultados, y lo más importante, que los resultados los han generado los estudiantes a lo largo de los doce años que llevamos trabajando en la línea de investigación en la Planta Piloto de Biotecnología… sin todas las personas, pues no se habría logrado lo que hemos logrado”, compartió el Dr. Aldo Amaro.
Además de contribuir a su formación académica, la participación en estos proyectos permite que los estudiantes desarrollen capacidades para resolver problemáticas y transformar sus conocimientos en soluciones que pueden vincularse con el sector productivo. A su vez, este trabajo representa una manera de retribuir las aportaciones de la sociedad que sostiene a la universidad pública. “El reflejo del trabajo, de los impuestos que se están pagando y verlos materializados no solamente en un producto físico, sino también en los diferentes recursos humanos de alto nivel que se generan”, enfatizó.

Los resultados de estas investigaciones no siempre se materializan en productos que la población pueda adquirir directamente. En ocasiones, su impacto se encuentra en los procesos que permiten mejorar una actividad industrial. Por ejemplo, la tecnología desarrollada para el aprovechamiento de residuos agroindustriales puede contribuir a generar alternativas para la alimentación de rumiantes, como vacas y borregos. De igual manera, el tratamiento de aguas residuales mediante enzimas y microorganismos puede ofrecer alternativas para reducir el impacto ambiental de determinados residuos. En el caso del bioetanol, entre 2012 y 2015 se produjo en la Facultad un aditivo para gasolina que llegó a comercializarse en la tienda universitaria, aunque su destino principal era incorporarse a la industria como parte del combustible.
Por otra parte, el Dr. Aldo también destaca la importancia de la vinculación con el sector privado, como ocurrió con la empresa forrajera que participó en el desarrollo de la tecnología transferida. Sin embargo, señala que uno de los retos es conciliar los tiempos de la investigación con las necesidades de la industria, pues mientras una empresa puede requerir resultados en plazos cortos, el desarrollo de una tecnología madura puede tomar varios años.
El investigador también reconoce el esfuerzo de las personas que participan en estos proyectos. Para él, reconocer la dimensión humana es importante, pues detrás de cada resultado existen estudiantes, investigadores y colaboradores que aportan su tiempo, conocimientos y esfuerzo.
Para finalizar, el docente invita al público en general a mantener el interés en este tipo de proyectos y a acercarse a las actividades de divulgación de la Facultad de Química, como la Semana Cultural, en la que se abren las puertas de los laboratorios para compartir las investigaciones con personas especializadas y público en general. “Tenemos puertas abiertas de los laboratorios, invitando o teniendo diferentes sesiones no solamente para público especializado, sino para el público en general que pueda venir y que pueda, literalmente, tocar, ver y escuchar de viva voz las investigaciones”, finalizó.
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