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La conservación de la memoria institucional es una tarea fundamental para comprender la historia y evolución de las universidades. En la Universidad Autónoma de Querétaro, esta labor se realiza a través del Archivo Histórico, un espacio encargado de resguardar documentos con valor testimonial, informativo e histórico que forman parte del legado universitario.
La Mtra. Elsa Patricia Mata Araiza, Licenciada en Restauración de Bienes Muebles por la UAQ y Maestra en Administración Estratégica por el Centro de Estudios Superiores del Bajío Campus Querétaro, explicó que este espacio recibe transferencias secundarias, es decir, documentos que por su relevancia deben conservarse de manera permanente. Antes de integrarse al acervo, los materiales pasan por distintos procesos de conservación, restauración y digitalización que permiten garantizar su preservación y consulta.
“Los documentos que requieren tratamiento pasan primero por el Laboratorio de Restauración, donde se realizan procesos de desinfección, fumigación o hidratación. Posteriormente se elaboran guardas con materiales libres de ácido y se digitalizan para facilitar su consulta”, detalló la especialista.

Además de la conservación física, el Archivo Histórico desarrolla un sistema de organización e inventariado que permite localizar rápidamente cada documento. Estos registros incluyen datos como fechas, clasificación y ubicación específica dentro del acervo, lo que facilita tanto la consulta académica como la investigación histórica.
Actualmente, el Archivo Histórico resguarda cerca de 2 mil 886 documentos provenientes de distintas áreas universitarias, entre ellas la Secretaría Académica de la Facultad de Filosofía, la Coordinación de Informatización y la Coordinación de Oficialía de Partes. También conserva colecciones particulares relacionadas con agrupaciones representativas de la universidad, como la Estudiantina de la UAQ y la Compañía Folclórica.

La digitalización de documentos también ha permitido fortalecer los procesos de preservación y acceso a la información. Cada archivo escaneado es incorporado a un servidor institucional donde se le asignan metadatos especializados que facilitan su identificación y consulta en formato digital. Esto no solo reduce la manipulación directa de los documentos originales, sino que amplía las posibilidades de investigación para estudiantes, docentes y público interesado.
Asimismo, la responsable del Archivo Histórico destacó que las condiciones ambientales y los materiales utilizados en el resguardo son fundamentales para prolongar la vida útil de los documentos. El uso de guardas libres de ácido, así como medidas específicas de higiene y manejo, forman parte de los protocolos que buscan evitar el deterioro ocasionado por humedad, contaminación o manipulación inadecuada.
La responsable del Archivo Histórico señaló que uno de los principales retos ha sido generar conciencia sobre el valor de los documentos históricos, ya que en ocasiones algunos materiales son desechados o permanecen resguardados en oficinas sin posibilidad de consulta pública. Por ello, se han impulsado campañas de difusión y sensibilización dirigidas a las distintas dependencias universitarias.

Quienes deseen consultar el acervo pueden acercarse directamente al Archivo Histórico y solicitar una cita previa. Como parte de las medidas de protección para los documentos y las personas usuarias, se solicita el uso de cubrebocas, guantes y, en algunos casos, bata, especialmente cuando se trata de materiales antiguos o delicados.
Finalmente, la Mtra. Mata Araiza invitó a la comunidad universitaria y al público en general a conocer este espacio y acercarse a la riqueza documental que resguarda la universidad. “Queremos que sepan que estamos aquí, que conozcan las instalaciones y las condiciones óptimas en las que se conservan los documentos históricos”, concluyó.
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Este texto fue desarrollado por María de los Ángeles Cepero González, estudiante de la Maestría en Ciencias de la Nutrición Humana de la Facultad de Ciencias Naturales, como parte de la materia de Seminario de Investigación a cargo del Dr. Ulisses Moreno Celis.
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Este artículo fue desarrollado por la Dra. Mahinda Martínez y Díaz de Salas y el M. en C. José Alan Herrera García de la Facultad de Ciencias Naturales.
Cuando pensamos en el desierto imaginamos paisajes secos, plantas con espinas y escasez de agua. En lo alto de los acantilados de la zona árida Queretano-Hidalguense, donde el sol cae con fuerza y el agua es un recurso escaso, existen pequeños oasis que aparecen después de las lluvias. No se encuentra en un río ni en una laguna, sino dentro de una planta. En el interior de ciertas bromelias conocidas como tinajas, unas cuantas gotas de agua se convierten en el hogar de bacterias, hongos, algas e insectos diminutos. Lo que parecen unas simples plantas en las paredes rocosas son, en realidad, pequeños ecosistemas acuáticos suspendidos en el desierto (Fig. 1).

Fig. 1. Bromelias tanque creciendo en los acantilados
Estas plantas almacenan agua de lluvia en el interior de sus hojas, formando pequeños cuerpos de agua temporales llamados fitotelmas. Aunque parezcan simplemente agua estancada, en realidad constituyen microecosistemas donde viven bacterias, hongos, algas, insectos y otros organismos diminutos que dependen del agua para sobrevivir (Fig. 2).

Fig. 2. Pseudalcantarea grandis, se muestra la roseta y la acumulación de agua
Los desiertos albergan una gran diversidad de plantas y animales adaptados a la escasez de agua. Algunas plantas aparecen solamente después de las lluvias (como los mayitos), mientras que otras almacenan agua en sus tejidos para sobrevivir durante largos periodos secos (como las cactáceas). Entre estas adaptaciones destacan las bromelias tanque, cuyas hojas forman una roseta que acumula agua y materia orgánica. Esta cavidad central funciona como una pequeña alberca natural donde se acumula hojarasca, restos de insectos y detritus, siendo la hojarasca la base del ecosistema.
En el cañón de Las Angosturas, en los límites entre Querétaro e Hidalgo, crece la bromelia Pseudalcantarea grandis, conocida localmente como tinaja o soluche de agua (Fig. 3). Estas plantas viven sobre paredes rocosas casi verticales, donde no existe suelo. Sus raíces no se encargan de absorber nutrientes, más bien funcionan como anclas que mantienen a la planta adherida a la roca. Los nutrientes provienen principalmente de la descomposición de la materia orgánica que se acumula en su interior. Dentro del tanque se desarrolla una comunidad de microorganismos que descomponen la materia orgánica y liberan nutrientes que la planta puede absorber mediante estructuras microscópicas llamadas tricomas.

Fig. 3. Pseudalcantarea grandis en las paredes del Cañón de las Angosturas
Aunque el volumen de agua en cada bromelia puede ser de apenas unos mililitros, dentro de ese espacio se establece un ecosistema completo. Investigaciones recientes utilizando ADN ambiental han permitido identificar cientos de microorganismos en estos pequeños estanques naturales y se ha encontrado una gran diversidad de bacterias y de hongos, además de la presencia de algas y pequeños invertebrados. En este microecosistema también existen diferentes niveles tróficos: descomponedores que degradan la materia orgánica, organismos filtradores que consumen partículas microscópicas y pequeños depredadores que se alimentan de otros organismos acuáticos (Fig. 4).

Fig. 4. Esquema de los organismos presentes en el fitotelma
El agua dentro de estas bromelias no dura para siempre. En ambientes áridos se evapora rápidamente y los fitotelmas suelen existir solo durante algunos meses después de la temporada de lluvias. Aun así, ese breve periodo es suficiente para que numerosos organismos completen parte de su ciclo de vida. Cada bromelia suspendida en los acantilados del desierto es un pequeño oasis temporal lleno de vida.
Referencias:
- Herrera-García, J. A., Martínez, M., Zamora-Tavares, P., Vargas-Ponce, O., Hernández-Sandoval, L., & Rodríguez-Zaragoza, F. A. (2022). Metabarcoding of the phytotelmata of Pseudalcantarea grandis (Bromeliaceae) from an arid zone. PeerJ, 10, e12706.
- Herrera-García, J. A., Martínez, M., Zamora-Tavares, P., Vargas-Ponce, O., & Hernández-Sandoval, L. (2025). Eukaryotic diversity and trophic levels inside the tank bromeliad Pseudalcantarea grandis in a dry area as detected by eDNA metabarcoding. Revista Mexicana de Biodiversidad, 96, e965504.
- Herrera-García, A., Martínez, M., Enríquez-Antonio, O., Zamora-Tavares, P., & Vargas-Ponce, O. (2018). Caracterización de biota asociada al fitotelma de Tillandsia grandis (Bromeliaceae) en acantilados de la zona árida queretano-hidalguense. Revista NTHE, 23, 16–20.
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Con el objetivo de generar evidencia científica sobre los beneficios del arte en la salud integral, docentes de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ) han puesto en marcha un proyecto de investigación interdisciplinario que vincula a las facultades de Enfermería, Artes y Medicina, en colaboración con la Casa de Atención del Adulto Mayor “Divina Providencia”.
El proyecto esta a cargo de la Dra. Fabiola García Rangel y cuenta con la colaboración de la Dra. Elena Navarro Mosqueda, el Mtro. Elías Rodríguez Méndez y la Mtra. Martha Paola Corrales Justo, todos ellos de la Facultad de Artes; de la Mtra. María del Carmen Jiménez Díaz de la Facultad de Enfermería y del Dr. Lenin Torres García de la Facultad de Medicina; así como del Lic. Juan Pablo Muñoz, egresado de la Licenciatura en Música Polular Contemporánea.

El primer estudio, ya en curso, se centra en el canto sentipensante como herramienta de intervención en comunidades terapéuticas. Esta propuesta, que integra elementos de música, movimiento, actuación y trabajo colectivo, se aplicará durante el presente semestre con personas adultas mayores del asilo, a través de sesiones semanales que evolucionarán hacia una intervención intensiva de dos encuentros por semana.
Más allá de su dimensión artística, el proyecto tiene como eje la medición de indicadores concretos de salud física, emocional y cognitiva. Entre ellos, se evaluarán niveles de depresión, calidad de vida, funciones motoras y capacidades cognitivas como la memoria y la atención. Para ello, el equipo combinará metodologías cualitativas y cuantitativas, incorporando también parámetros fisiológicos básicos como presión arterial, pulso y oxigenación.

De acuerdo con los docentes, si bien existen múltiples experiencias que evidencian los beneficios del arte en el bienestar, pocas han sido documentadas con rigor científico. Por ello, esta investigación busca no solo confirmar dichos efectos, sino también aportar datos que permitan fortalecer el diálogo entre disciplinas como las artes, la enfermería y la medicina.
En paralelo, se integrará la danzaterapia, particularmente a través de la danza circular, como una estrategia que favorece la movilidad, la socialización y la construcción de comunidad entre las y los adultos mayores. Esta práctica, alineada con enfoques de cultura de paz, contribuirá a contrarrestar el aislamiento y promover una mejor calidad de vida.
La intervención contempla la participación de aproximadamente 50 residentes del asilo, aunque el análisis formal se realizará con una muestra de 20 personas que cumplen con criterios específicos para la investigación. No obstante, las actividades estarán abiertas a toda la comunidad del espacio, privilegiando un enfoque inclusivo y participativo.
Entre los principales retos del proyecto destaca la articulación de distintas perspectivas disciplinarias, particularmente en la integración de criterios de evaluación entre las áreas artísticas y médicas. Sin embargo, el equipo considera que este diálogo representa una oportunidad para ampliar los alcances del conocimiento y sentar las bases para futuras investigaciones, incluso con la posibilidad de incorporar biomarcadores más complejos en etapas posteriores.
Además de su contribución académica, esta iniciativa busca generar un impacto social tangible, al promover la vinculación universitaria con sectores que requieren atención integral. En este sentido, las y los docentes subrayan la importancia de que la universidad mantenga un compromiso activo con la sociedad, desarrollando proyectos que trasciendan el aula y respondan a problemáticas reales.
Un aspecto distintivo de esta investigación es que parte de experiencias previas en centros de rehabilitación y otros asilos, donde el canto sentipensante ya ha sido aplicado con resultados positivos en el ámbito emocional y social; sin embargo, esta será la primera ocasión en que dichos efectos se midan de manera sistemática. Para ello, el equipo también adaptará instrumentos como la prueba de Tinetti, integrando registros en bitácoras que permitirán observar cambios en funciones motoras, orientación, atención y memoria. Este enfoque busca demostrar que actividades artísticas, al desarrollarse en entornos lúdicos y libres de presión, pueden reducir el estrés que suelen generar otras terapias más estructuradas, favoreciendo así estados de relajación que inciden directamente en el bienestar integral.
Asimismo, los académicos subrayaron que uno de los objetivos a mediano plazo es dar continuidad al proyecto mediante la participación activa del estudiantado, particularmente de áreas como canto y artes escénicas, bajo la guía de sus docentes. Esta estrategia pretende evitar intervenciones aisladas y construir procesos sostenidos en beneficio de las comunidades atendidas. De igual forma, destacaron el valor formativo de este tipo de iniciativas, al permitir que futuras y futuros profesionistas comprendan a las personas no como objetos de estudio, sino como sujetos de colaboración, fortaleciendo así una perspectiva ética, sensible y socialmente comprometida en su ejercicio profesional.
Finalmente, el equipo destacó que este esfuerzo no solo beneficiará a la población participante, sino que también enriquecerá la formación estudiantil y docente, al integrar una visión más holística del cuidado y reconocer el potencial del arte como agente de transformación social.
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Esta nota, desarrollada por Daira Sherlyn García González, colaboradora de Gaceta UAQ, con el objetivo de visibilizar los proyectos que se desarrollan dentro de la Universidad Autónoma de Querétaro.
La Federación Internacional de Asociaciones de Deportes Robóticos (FIRA), fundada en 1996 por el profesor Jong-Hwan Kim del KAIST de Corea, es la competencia de fútbol robótico más antigua del mundo. Desde sus inicios, ha evolucionado hasta convertirse en un referente global de la robótica, utilizando el deporte como plataforma para impulsar la investigación de vanguardia en inteligencia artificial, automatización y tecnologías emergentes.

Además de su tradicional torneo de fútbol robótico, FIRA integra otras categorías como FIRA Air, enfocada en robots voladores autónomos; FIRA Challenge, orientada a desarrollos con impacto social (como robots de búsqueda y rescate); y FIRA Youth, dirigida a nuevas generaciones de investigadores.
En este escenario internacional, el equipo “Troyan Robotics”, de la Facultad de Informática, representó a la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ) en la edición 2025 realizada en Corea del Sur, donde obtuvo un destacado triunfo que los posiciona como uno de los equipos más competitivos de la contienda, colocándose en el 4° lugar en la categoría "Automodelcar" con su vehículo autónomo "Raijin GT".
El equipo representativo está conformado por Rodrigo Fernández Rojas, estudiante de Ingeniería en Software de quinto semestre, y Sharon Cervantes Gasca, estudiante de Ingeniería Mecatrónica de octavo semestre, quienes, junto con sus compañeros, lograron consolidarse como ganadores internacionales. Gracias a este resultado, también aseguraron su participación en FIRA 2026, que se llevará a cabo en Canadá.
La FIRA Roboworld Cup and Summit es una competencia con más de tres décadas de prestigio, dirigida a estudiantes de distintas edades y centrada en el desarrollo de robótica autónoma. Incluye diversas categorías como drones, vehículos inteligentes y pruebas con robots humanoides en disciplinas como arquería, sprint y baloncesto. En este contexto, “Troyan Robotics” logró posicionarse como uno de los equipos más sobresalientes.

Tras su participación en el Torneo Mexicano de Robótica (TMR), el equipo decidió dar el siguiente paso e inscribirse en FIRA. “La verdad es que vimos que no íbamos tan mal; hicimos algunos ajustes y fue en el TMR cuando nos animamos a intentarlo”, compartió Rodrigo.
El equipo completo también está integrado por Luis Ángel Acevedo Rodríguez, Ángel Manuel Romero Trejo y Joselinne Angeles Hernández, estudiantes de Ingeniería en Computación, así como Jesus Emanuel Díaz Rodríguez, Francisco Javier Martínez Orduña y Jimena Valentina Ortega Domínguez, de Ingeniería en Software. Todos ellos trabajan bajo la asesoría de los docentes Luis Antonio Díaz Jiménez, Jorge Luis Pérez Ramos, Daniel Cantón Enríquez, Hugo Jimenéz Hernández, Selene Ramírez Rosales, Ana Marcela Herrera Navarro, Carlo Giovanni Cetina Camacho, Karla Teresa Hernández Díaz, Hector Adrian Martínez Vázquez y Andrea Elizabeth Góngora Tun del Centro de Investigación, Innovación en Computación y Tecnología Educativa, quienes han acompañado el proceso de desarrollo tecnológico.
“Todavía necesitábamos un empujoncito y reconocer nuestros puntos débiles. Esa retroalimentación fue clave para prepararnos durante dos meses y llegar con todo a la competencia”, explicó Sharon.
El desarrollo de estos proyectos implica la integración de múltiples disciplinas, como electrónica, programación, visión computacional y diseño mecánico. Gracias a este trabajo multidisciplinario, Troyan Robotics se ha consolidado como un equipo fuerte para las próximas competencias, entre ellas FIRA Canadá 2026.

“Actualmente estamos trabajando en un vehículo a escala 1:10 para conducción urbana, que presentaremos en el Torneo Mexicano de Robótica 2026. También tenemos planes de desarrollar un minisumo y un balancín para RoboUAQ 2026”, señaló Emanuel.
Además, el equipo continúa ampliando su proyección internacional. “Uno de nuestros mayores logros este año es haber sido seleccionados para la semifinal del Bosch Future Mobility Challenge en Rumania. De 78 equipos participantes, fuimos elegidos entre los 22 mejores, lo cual representa un hito para nosotros y para México”, destacó Rodrigo.
Cabe destacar que, este año obtuvieron el primero y segundo lugar en el torneo nacional. No obstante, el camino no ha estado exento de desafíos. Además de los retos tecnológicos, el equipo enfrenta limitaciones económicas. “El desarrollo del auto no es nada barato. Todos cooperamos para cubrir los costos de componentes, pruebas y otros gastos, además del tiempo que implica el trabajo”, comentó Emanuel.
Por su parte, el docente Luis Antonio subrayó que uno de los principales retos es la obtención de recursos: “Conseguir fondos para que puedan continuar es fundamental. Afortunadamente, la facultad ha brindado apoyo, incluyendo un espacio de trabajo para el equipo”.
Ante este panorama, “Troyan Robotics” hace un llamado a la comunidad universitaria para apoyar sus proyectos mediante iniciativas como rifas y campañas de recaudación. “Queremos seguir impulsando su desarrollo y mantener la motivación. Son estudiantes muy comprometidos y ya cuentan con su propio espacio de trabajo”, agregó el docente.

Las personas interesadas en apoyar o conocer más sobre el equipo pueden consultar sus redes sociales en Instagram (@troyanrobotics) o visitar su sitio web oficial (troyanrobotics.com).
Finalmente, las y los integrantes coinciden en que el aprendizaje va más allá de los resultados. “Lo más difícil es empezar, pero una vez que lo haces, descubres una pasión enorme”, expresó Rodrigo.
“Igual no importa si no sabes desde el inicio. Nadie de nosotros llegó sabiendo todo. En el camino aprendes a programar, a construir hardware y a trabajar en equipo. Siempre hay alguien que puede ayudarte”, concluyó Jimena.

