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Universidades del país apuestan por el envejecimiento activo, digno, saludable e incluyente

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Publicado: 17 Agosto 2026
Visitas: 36

La Universidad Autónoma de Querétaro participa en la edición 25 de la Gaceta Nacional Universitaria, dedicada a proyectos que promueven un envejecimiento activo, digno, saludable e incluyente.

La Gaceta UAQ forma parte de las 17 instituciones de educación superior que integran la nueva edición de la Gaceta Nacional Universitaria, titulada “Universidad y vejez: proyectos que transforman la comunidad”, una publicación que coloca en el centro de la conversación universitaria uno de los grandes desafíos sociales de nuestro país: el envejecimiento de la población.

La edición reúne investigaciones, programas y experiencias desarrolladas desde las universidades mexicanas para contribuir al bienestar de las personas adultas mayores, desde ámbitos como la salud, nutrición, prevención, salud mental, tecnología, cuidados, actividad física, arte y participación comunitaria.

La participación de la Gaceta UAQ fortalece el papel de la Universidad Autónoma de Querétaro como una institución que no solo genera conocimiento, sino que también lo comunica, lo conecta con la sociedad y visibiliza proyectos universitarios con impacto social.

A través de esta publicación nacional, la comunidad universitaria queretana se suma a una conversación que trasciende disciplinas y generaciones: cómo construir sociedades donde envejecer sea una etapa acompañada con dignidad, oportunidades y calidad de vida.

La edición 25 de la Gaceta Nacional Universitaria puede consultarse en gacetasuniversitarias.mx/gaceta25 y reúne las aportaciones de instituciones de todo el país.

En esta edición están presentes las universidades de Guanajuato, Colima, Sonora, CETYS Universidad, la Universidad Popular de la Chontalpa, la Universidad Tecnológica de Puebla, las universidades autónomas de Coahuila, Nayarit, Querétaro, Aguascalientes, Hidalgo, Morelos, San Luis Potosí, la Universidad Autónoma del Carmen, la Universidad Autónoma de Guadalajara, la Facultad de Estudios Superiores Aragón y La Salle México.  

 

El Club Salvaje: cuando la literatura no es refugio, sino grieta

Detalles
Publicado: 13 Agosto 2026
Visitas: 117

Autora: Mtra. María Paulina Krausse 

Consejería Comunitaria de la Coordinación de Mecanismos para la Igualdad de Género, adscrita a la Dirección de Inclusión e Igualdad de Género para una Cultura de Paz.


En 2019, según la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana, las mujeres apenas ocuparon una quinta parte de los libros publicados en el país. Ese número no es casualidad, la literatura ha sido históricamente un territorio apropiado por las voces masculinas, las cuales han establecidos relatos sobres las mujeres más que desde las mujeres. Basta revisar el canon para comprobarlo: las protagonistas o personajes feminizados han sido moldeados por la mirada del otro, reducidas a objetos de representación, simplificadas y limitadas a los imaginarios, deseos y miedos de quienes las escriben. Vírgenes inalcanzables o depósito de ideales, madres abnegadas, esposas que sólo esperan, y “seres no domesticados” entregados a la naturaleza de los excesos y el placer.

 

Frente a eso, el Club Salvaje de Lectura y Escritura surge para convocar a leer a aquellas autoras que no sólo escriben desde sus experiencias como mujeres en contextos de violencia, de guerra o territorios colonizados, de mandatos de género o resistencias, sino porque son creadoras de otros sentidos, imaginarios, deseos y representaciones sociales. Samantha Schweblin, Fernanda Melchor, María Fernanda Ampuero, Han Kang, Mariana Enríquez, Pilar Quintana, Liliana Colanzi, Gabriela Jauregui. En sus obras, lejos de buscar consagrarse o de demostrar que las mujeres también “pueden” escribir, se puede observar cómo lo íntimo se vuelve amenaza, cómo la maternidad no es refugio sino algo perturbador y cómo el deseo se desdibuja con lo terrorífico.

 

Pero la intención de este club es también hacer nuestras propias narrativas como praxis de la mirada crítica y del deseo. Porque no se trata de quedarnos en la admiración ni en análisis literarios, sino de escribir, aunque lo que salga sea desagradable, de ensuciarnos las manos, de perder el miedo a la hoja en blanco. Soltar la mano a través de ejercicios de escritura.

 

Porque el problema no es sólo que el canon históricamente excluya a las mujeres, sino que existe un imaginario colectivo de que no todos, no todas, no todes podemos escribir, ya que no siempre tenemos el don o el talento, haciendo de la escritura algo reservado para ciertas personas. Donde es casi obligatorio tener el visto bueno de una editorial, ganar un premio, tener padrino, o pertenecer a un gremio. Pero no debería ser así porque es una forma de vida, una práctica cotidiana. Por eso este club plantea la publicación autogestiva y la edición independiente de los textos que vayamos construyendo en el proceso, una antología colectiva. La escritura como acto de desobediencia y la publicación como territorio de autonomía.

 

Dirigido a estudiantes mujeres y de la comunidad de las diversidades y disidencias de la UAQ, el club se plantea los jueves quincenales en CU, comenzando la segunda semana de agosto. En cada sesión, se explorará una obra y se escribirá.  A cargo de la Mtra. María Paulina Krausse desde la Consejería Comunitaria de la Coordinación de Mecanismos para la Igualdad de Género, adscrita a la Dirección de Inclusión e Igualdad de Género para una Cultura de Paz.

Informes: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

 

“No venimos a demostrar que las mujeres también escriben. Venimos a escribir como si se nos fuera la vida en ello”

 

 

TUBERCULOSIS, ¿DESAFÍO ACTUAL?

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Publicado: 10 Agosto 2026
Visitas: 53

Autores: Diana Patricia Díaz García, Feliciano Milián Suazo
Doctorado en Ciencias Biológicas, Facultad de Ciencias Naturales.


El 24 de marzo de 1882, Robert Koch presentó ante la Sociedad de Fisiología de Berlín el aislamiento del bacilo tuberculoso, un hallazgo que abrió la puerta a la comprensión científica de una enfermedad que había afectado a poblaciones durante milenios. Sin embargo, a pesar de los avances médicos alcanzados, la tuberculosis continúa siendo la principal causa de muerte por un patógeno infeccioso a nivel global. La Organización Mundial de la Salud estima que en 2024 fallecieron 1,23 millones de personas por este padecimiento, cifra que sitúa a la tuberculosis entre las diez primeras causas de mortalidad en el mundo y la convierte en la enfermedad más letal para las personas diagnosticadas con VIH.

La persistencia de esta problemática silenciosa no obedece a la falta de conocimiento científico. Desde los descubrimientos de Koch hasta el desarrollo de la vacuna BCG por Calmette y Guérin y la estreptomicina de Selman Waksman, la medicina dispone de herramientas para combatir el agente causal de la tuberculosis. El problema radica, fundamentalmente, en una brecha entre el saber médico y la realidad social, económica y cultural de millones de personas.

En dos puntos geográficos diferentes se evidenciaron patrones similares. En Vanuatu, nación insular del Pacífico, una investigación reveló que el 94 % de los pacientes con tuberculosis desconocía el origen bacteriano de la enfermedad y lo atribuía a factores como el consumo de kava, el alcohol o prácticas tradicionales conocidas como kastom. Esta desconexión entre el conocimiento científico y las creencias populares no es exclusiva de regiones remotas. En Estados Unidos, una encuesta realizada para evaluar el nivel de conocimiento de la población sobre la tuberculosis evidenció que aún persisten conceptos errados acerca de la transmisión de la enfermedad entre los participantes.

Ambos estudios, a pesar de las enormes diferencias socioculturales, convergen en un punto crítico: las concepciones erróneas sobre la enfermedad constituyen barreras invisibles para el diagnóstico temprano y la terapéutica.

De igual manera, la revisión sistemática más reciente sobre obstáculos globales en el acceso al diagnóstico y tratamiento identifica algunas barreras relacionadas, desde la escasez de información hasta el estigma social, pasando por los costos de transporte y la fragmentación de los servicios sanitarios. Estos elementos no interactúan de forma independiente; se refuerzan mutuamente en un círculo vicioso que impacta a quienes son más vulnerables. En Vanuatu, por ejemplo, la consulta previa a curanderos tradicionales provocaba retrasos diagnósticos de hasta dos semanas, mientras que, en contextos urbanos estadounidenses, la invisibilidad de la infección latente dificultaba que los pacientes valoraran la necesidad de un tratamiento prolongado.

También se evidenció el impacto económico asociado al tratamiento de la tuberculosis. Se estima que cerca del 50 % de las familias que enfrentan la tuberculosis incurren en gastos que superan el 20 % de sus ingresos, lo que perpetúa ciclos de pobreza y enfermedad. La resistencia a los medicamentos, derivada de tratamientos incompletos o inadecuados, añade un desafío aún mayor al control de la enfermedad; en 2024, únicamente dos de cada cinco personas con tuberculosis multirresistente tuvieron acceso a tratamientos adecuados.

La tuberculosis, en lugar de ser un problema superado en la historia de la medicina, constituye un desafío contemporáneo que exige respuestas integrales. Erradicarla para 2050, como se ha comprometido la comunidad internacional, requiere no solo avances farmacológicos, sino una transformación en la manera en que los sistemas de salud se conectan con las comunidades, respetando sus saberes tradicionales mientras construyen alianzas efectivas para la promoción, prevención, detección temprana y tratamiento.

La historia de esta enfermedad, que se remonta a las momias egipcias de 2400 a. C., nos recuerda que las batallas contra los patógenos no se ganan únicamente en los laboratorios, sino en la compleja articulación entre ciencia, cultura y justicia social.

REFERENCIAS:

  1. Barberis, I., Bragazzi, N. L., Galluzzo, L., & Martini, M. (2017). The history of tuberculosis: From the first historical records to the isolation of Koch’s bacillus. J PREV MED HYG, 58.
  2. Colson, P. W., Franks, J., Sondengam, R., Hirsch-Moverman, Y., & El-Sadr, W. (2010). Tuberculosis knowledge, attitudes, and beliefs in foreign-born and US-born patients with latent tuberculosis infection. Journal of Immigrant and Minority Health, 12(6), 859–866. https://doi.org/10.1007/s10903-010-9338-4
  3. Organización Mundial de la Salud. (2026). OMS tuberculosis. https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/tuberculosis
  4. Teibo, T. K. A., Andrade, R. L. de P., Rosa, R. J., de Abreu, P. D., Olayemi, O. A., Alves, Y. M., Vaz Tavares, R. B., da Costa, F. B. P., Dias Moura, H. S., Ferezin, L. P., Tártaro, A. F., de Campos, M. C. T., Ribeiro, N. M., Berra, T. Z., & Arcêncio, R. A. (2024). Barriers that interfere with access to tuberculosis diagnosis and treatment across countries globally: A systematic review. ACS Infectious Diseases, 10(8), 2600–2614. https://doi.org/10.1021/acsinfecdis.4c00466
  5. Viney, K. A., Johnson, P., Tagaro, M., Fanai, S., Linh, N. N., Kelly, P., Harley, D., & Sleigh, A. (2014). Tuberculosis patients’ knowledge and beliefs about tuberculosis: A mixed methods study from the Pacific Island nation of Vanuatu. BMC Public Health, 14(1). https://doi.org/10.1186/1471-2458-14-467

Implicaciones de la investigación clínica para la sociedad

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Publicado: 10 Agosto 2026
Visitas: 63

Autoras: Sandra Patricia Rodríguez, María del Carmen Mejía Vázquez
Doctorado en Ciencias Biológicas, Facultad de Ciencias Naturales.


El objetivo de cualquier ciencia es encontrar respuestas para comprender y explicar algún fenómeno. Para realizar una investigación no es necesario tener un exceso de conocimiento sobre técnicas experimentales o estadísticas, ni dominar un vocabulario muy especializado. En realidad, lo que se necesita es identificar una problemática o incógnita, estructurar una posible solución, recopilar información sobre el tema y, con base en ello, diseñar un modelo práctico que permita comprobar si lo que nos planteamos en un inicio es correcto o no (Arteaga y Fernández, 2010; Argimon y Jiménez, 2019).

La investigación clínica tiene varias fases (preclínica, I, II, III y IV). En la fase preclínica, cuando se está desarrollando un fármaco, este se administra a diferentes especies animales, como el ratón, la rata, el hámster, el cobayo, el jerbo y el canino doméstico (perro). Esto tiene como objetivo principal determinar la seguridad y la actividad biológica de un fármaco antes de su uso en el ser humano (Argimon y Jiménez, 2019).

Sin embargo, existe un tabú sobre la utilización de animales como modelo experimental para la realización de esta fase de la investigación.

La ética como base de la investigación

Los protocolos de investigación son sometidos a una evaluación por un comité de Bioética, el cual se encarga de verificar que los animales se encuentren en condiciones adecuadas según la norma mexicana NOM-062-ZOO-1999. Esta menciona que las instalaciones para los animales deben contar con condiciones adecuadas de espacio, higiene, iluminación, ventilación, humedad, alimentación y temperatura, para que el animal esté libre de estrés.

El uso de animales tiene que ser con la finalidad de diagnosticar, prevenir o tratar enfermedades. Por otro lado, la norma establece que todos los procedimientos dolorosos se realizarán bajo las condiciones idóneas de anestesia y analgesia (NOM-062-ZOO-1999).

La importancia del perro como modelo experimental

El perro es el espécimen previo al uso de fármacos en humanos en el desarrollo de medicamentos, debido a sus similitudes histológicas y fisiológicas, así como a su fácil manejo. Hay un sinnúmero de enfermedades de carácter fisiopatológico similares entre ambas especies, por lo que se pueden compartir tratamientos con los ajustes adecuados de dosis y frecuencia.

Las investigaciones que utilicen al perro como modelo experimental deben cumplir con todas las especificaciones antes mencionadas en la NOM-062-ZOO-1999. Además, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud Animal (OIE), los perros utilizados para proyectos de investigación tienen que estar libres de hambre, sed, desnutrición, temor, angustia, molestias físicas, dolor y lesiones, y tienen que ser libres de manifestar un comportamiento natural (OIE, 1965).

Conclusión

La investigación es fundamental para mejorar la calidad de vida de una población al realizar avances en las tecnologías para el diagnóstico, la prevención y el tratamiento de enfermedades. Como resultado, optimiza la economía de un país al mejorar la salud pública y promover un menor presupuesto destinado a tratamientos ineficientes.

Es importante que se tenga conocimiento de lo que en verdad conlleva el uso de animales en un proyecto de investigación, principalmente en el caso del perro como modelo experimental, para no promover la divulgación de información poco certera que pueda llegar a afectar la aplicación de proyectos y, como consecuencia, el avance de la sociedad.

Referencias:

  • Argimon P. J. M. y Jiménez V. J. (2019). Métodos de investigación clínica y epidemiológica. Cap. 1. Principios generales de investigación. El proceso de la investigación clínica y epidemiológica (pp. 3-19). Barcelona, España: ELSEVIER.
  • Arteaga H. J. y Fernández S. J. (2010). El método clínico y el método científico. MediSur, 8(5), 12-20.
  • Normas internacionales de la OIE sobre bienestar animal. (1965). Cinco libertades sobre los derechos de los animales.
  • Norma Oficial Mexicana NOM-062-ZOO-1999. Especificaciones técnicas para la producción, cuidado y uso de los animales de laboratorio.
  • Vega G. P. y López B. R. (2014). Ética en la investigación clínica. Rev. Chil. Anest., 43(4), 361-367.

¿Quién cuida a quien cuida?

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Publicado: 10 Agosto 2026
Visitas: 90

Autora: Geraldine Esquivel Narvaez
Estudiante, Maestría en Ciencias de la Nutrición Humana, Facultad de Ciencias Naturales.


En México solemos hablar de maternidad como si todas las experiencias fueran iguales (Huerta Mata, 2019). Pero el contexto lo cambia todo. Una realidad poco visible es la de las mujeres que crían a sus hijos e hijas sin el padre en el hogar. A veces no se les reconoce como “jefas de familia”, pero muchas, en la práctica, lo son: deciden, cuidan y sostienen en todos los sentidos, sin poder distribuir las cargas físicas y mentales del hogar. Ellas son madres autónomas.

Para entender esta realidad, se revisó información de encuestas nacionales de salud: grandes estudios en los que miles de hogares responden preguntas sobre su vida y su salud (INSP, 2020-2023). El objetivo fue identificar a las madres autónomas, saber cuántas había del 2020 al 2023 en México, en qué contexto social vivían y cómo se encontraba su estado de salud. Los datos muestran que no se trata de un fenómeno raro: 4 de cada 10 madres no vivían con los padres de sus hijos e hijas.

En promedio, las madres autónomas tienen menos acceso a la seguridad social y menor escolaridad que las madres que viven con el padre de sus hijos o hijas. Por ejemplo, alrededor del 62 % de ellas reportó contar con derechohabiencia a servicios de salud, comparado con el 72 % de las madres que sí viven con el padre de sus infancias. También se enfrentan con mayor frecuencia a situaciones de inseguridad alimentaria, es decir, momentos en los que el dinero no alcanza para cubrir una alimentación suficiente y nutritiva para toda su familia (McDonell & Gracia, 2024). En el análisis realizado, alrededor del 71 % de las madres autónomas reportó algún grado de inseguridad alimentaria en su hogar, frente a casi el 69 % de las madres que viven con el padre de sus hijos o hijas.

La alimentación no siempre es una elección personal: también es tiempo disponible, dinero y estabilidad del hogar. Por ello, intentar mantener hábitos saludables cuando el presupuesto es limitado se vuelve una carrera de obstáculos, y más aún si hay niños en casa que alimentar.

En cuanto a enfermedades como diabetes, hipertensión o colesterol alto, los resultados no mostraron diferencias claras relacionadas únicamente con la condición de ser madre autónoma. Es decir, lo que parece influir en la salud no es solo el tipo de maternidad en sí misma, sino el conjunto de condiciones psicológicas y sociales que suelen acompañar la experiencia de criar hijos e hijas sin el padre en el hogar.

Es como una balanza: cuando las cargas económicas, emocionales y organizativas caen en un mismo lado, el equilibrio de la persona se vuelve más frágil. El efecto no se verá de inmediato, pero se irá acumulando.

Ser madre autónoma no es solo una categoría que debería aparecer en una encuesta o en un censo. Es una experiencia humana que con frecuencia ocurre en contextos de menor protección social, menos redes de apoyo y mayor presión económica. Los datos muestran que estas condiciones influyen en su entorno de vida y pueden afectar su bienestar. Cuando las políticas públicas no consideran estas realidades, las desigualdades se profundizan.

Hablar de madres autónomas no es hablar de fragilidad ni de heroísmo. Es reconocer que la salud está muy ligada al contexto en el que se vive. Como madre, sé que criar implica un esfuerzo físico y mental constante. Cuando ese esfuerzo se sostiene con menor corresponsabilidad y menos apoyo estructural, la carga, aunque no sea aparente, existe y se acumula. Y el cuerpo termina por reflejarlo.

Referencias:

  • Huerta Mata, R. M. (2019). Construcción conceptual de las “madres solteras” en México. Revista Punto Género, 10, 60–82. https://doi.org/10.5354/2735-7473.2018.52959
  • Instituto Nacional de Salud Pública (INSP). (2024). Encuesta Nacional de Salud y Nutrición Continua 2023 (ENSANUT Continua 2023). https://www.insp.mx/resources/images/stories/2025/docs/250108_Ensanut_23.pdf
  • McDonnell, S., & Gracia, P. (2024). Family structure and women’s mental well-being: How family stressors explain mental health inequalities between lone and partnered mothers. Frontiers in Sociology, 9, 1498987. https://doi.org/10.3389/fsoc.2024.1498987
  1. La magia del vérnix
  2. 45 años de diálogo, conocimiento y crecer en la diversidad
  3. La visión que abrió el camino
  4. La Universidad que aprendió a contarse

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