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En el Centro Histórico de Querétaro, dentro de la Facultad de Filosofía de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ), se encuentra un espacio que ha logrado consolidarse como un punto de encuentro para estudiantes, docentes y visitantes: El Metate, restaurante-escuela de la Licenciatura en Gastronomía. Más allá de su función como comedor universitario, este proyecto se ha convertido en un laboratorio de aprendizaje y en un espacio que promueve la identidad, la cultura y la convivencia universitaria.
Para el chef Francisco Adrián Juárez Martínez, conocido cariñosamente como Pachi entre alumnos y colegas, egresado de la Licenciatura en Gastronomía de la UAQ y coordinador actual del espacio, el Metate representa un proyecto que combina pasión y compromiso. Su labor va más allá de la gestión administrativa: desde el control de insumos y costos, hasta el acompañamiento académico de los estudiantes que realizan ahí sus estadías. “Los chicos cumplen alrededor de 100 horas con nosotros. Elaboran una propuesta de menú semanal y yo me encargo de guiarlos en todo el proceso administrativo y operativo, para que este sea un verdadero ejercicio de lo que implica trabajar en un centro de alimentos y bebidas”, explica.

La idea de crear El Metate surgió en 2018 a partir de observaciones realizadas por un organismo acreditador del programa de Gastronomía, que sugirió la creación de un espacio propio para el desarrollo profesional de los estudiantes. Tras varios años de planeación, el restaurante abrió sus puertas en abril de 2021, en plena pandemia, con un menú reducido y atendido principalmente por egresados del programa.
Desde entonces, su objetivo ha sido claro: brindar a los estudiantes un espacio seguro y profesional donde apliquen los conocimientos adquiridos en las aulas, desarrollen nuevas habilidades y se enfrenten a los retos reales de la operación y gestión de un negocio gastronómico. Este enfoque práctico, explica el chef Juárez Martínez, “les amplía el panorama, los hace más competitivos y les permite experimentar desde la planeación de un menú hasta la interacción con los comensales”.
Uno de los principales distintivos de El Metate es el uso de ingredientes de calidad y la búsqueda de precios accesibles para la comunidad universitaria. En un contexto global donde los costos de los insumos aumentan constantemente, el reto ha sido mantener un equilibrio entre calidad y economía, sin perder el valor formativo.
“El compromiso de nuestro equipo es doble: ofrecer alimentos de calidad y, al mismo tiempo, formar profesionales que entiendan el equilibrio entre costos, creatividad y servicio. Creo que lo que nos distingue es la calidez y el compromiso de quienes trabajan aquí, que realmente aman lo que hacen”, señala el encargado de la unidad.
La propuesta gastronómica también se distingue por su dinamismo: menús semanales que incluyen tanto la cocina mexicana tradicional como incursiones en gastronomías internacionales —italiana, francesa, japonesa— siempre con un toque accesible. Esta estrategia, además de acercar la diversidad culinaria a la comunidad universitaria, enriquece la formación de los estudiantes, quienes tienen libertad creativa para proponer y experimentar.
Más allá de lo gastronómico, El Metate ha logrado posicionarse como un lugar de encuentro para la comunidad universitaria. La actual administración de la Facultad de Filosofía ha impulsado un programa de becas alimentarias que contempla desayunos y comidas completas para estudiantes, lo que convierte al restaurante en un apoyo tangible para quienes lo necesitan.
Asimismo, El Metate ha participado en la atención de eventos académicos y culturales, elaborando menús especiales para distintas facultades y dependencias, mostrando la versatilidad y profesionalismo alcanzado por el equipo. “Nuestra mejor estrategia de difusión ha sido el de boca en boca, pero también hemos contado con el apoyo de redes sociales y de Difusión UAQ, que nos ha ayudado a mostrar lo que hacemos”, comenta el chef Juárez Martínez.
Como todo proyecto universitario en crecimiento, han enfrentado diversos retos: desde la gestión de insumos y el aumento constante de precios, hasta la logística para atender la demanda. Sin embargo, cada dificultad se ha convertido en una oportunidad de aprendizaje.

“El Metate me ha dejado muchísimo, sobre todo el sentido de pertenencia. No dejo de aprender, no dejo de sufrir, pero es un sufrimiento grato. Saber que estoy aportando a este proyecto y que, al mismo tiempo, me permite crecer como profesionista es extraordinario”, confiesa el encargado de la unidad.
Entre los planes a futuro está la renovación de la carta, la implementación de una sección de cafetería y repostería, y el fortalecimiento del programa de estadías para que más estudiantes vivan la experiencia de trabajar en un restaurante-escuela.
“Queremos consolidar El Metate como un referente dentro y fuera de la universidad, un espacio que compita con lo que hay afuera, pero con el sello universitario de calidad, calidez y compromiso”, concluye el chef Juárez Martínez.
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El presente artículo fue elaborado por la Dra. en Ciencias Ruth Magdalena Gallegos Torres, profesora de la Facultad de Enfermería, con el propósito de brindar información clara y confiable sobre el cuidado de la salud y el uso responsable de los medicamentos.
En Querétaro, y en gran parte del país, estamos experimentando constantes cambios de clima: lluvias frecuentes y periodos de calor intenso. Estas variaciones provocan que muchas personas presenten molestias en la garganta, que en algunos casos requieren atención médica.
Síntomas como ardor, tos, estornudos constantes o dolor de garganta no siempre son señal de una infección ni justifican el uso de antibióticos. Sin embargo, es común que muchas personas recurran a ellos sin consultar a un médico, utilizando medicamentos de familiares o sobrantes de tratamientos anteriores.
Es fundamental recordar que los antibióticos deben emplearse únicamente bajo prescripción médica. Su uso responsable implica seguir las indicaciones al pie de la letra, completar el esquema de tratamiento y comunicar oportunamente al médico cualquier síntoma o cambio. Omitir información o minimizar molestias puede llevar a que el tratamiento no sea el más adecuado.
En conclusión, todo medicamento —y en especial los antibióticos— debe tomarse con precaución y únicamente bajo supervisión profesional, para garantizar un tratamiento seguro y efectivo.
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El servicio social es uno de los pilares de la formación integral en la Universidad Autónoma de Querétaro, pues ofrece a las y los estudiantes la oportunidad de trasladar sus conocimientos fuera de las aulas, vincularse con las comunidades y aportar a la transformación social. Más allá de un requisito académico, se convierte en una experiencia de vida que fortalece tanto la formación profesional como la sensibilidad humana.
Un ejemplo de ello es el proyecto “Alianza con la Asociación de Productores de Maguey y Pulque”, desarrollado en la comunidad de El Lobo, municipio de El Marqués, Querétaro, donde un equipo interdisciplinario de estudiantes y docentes trabajó durante tres semanas con el propósito de rescatar, documentar y difundir la importancia cultural del pulque, una bebida prehispánica que ha marcado la identidad de la región.

El pulque no es solo una bebida: es un símbolo de la historia, la cosmovisión y las prácticas productivas de los pueblos originarios. Considerada sagrada en la época prehispánica, fue elemento central en rituales religiosos, medicina tradicional y vida comunitaria. Con el paso del tiempo, la industrialización de otras bebidas y el estigma social fueron relegando al pulque, lo que provocó que hoy día se encuentre en riesgo de perderse como práctica cultural.
La brigada que trabajó en El Lobo estuvo integrada por la Mtra. Ana Lilia Reséndiz Trejo, profesora de Historia en la Facultad de Contaduría y Administración; el Mtro. Marco Antonio Ochoa Aguilar, coordinador de la Licenciatura en Negocios Turísticos; así como los estudiantes Rebeca Landaverde Becerra, Yazmín Gómez Peñalva, Estefanía Morales López y Alejandro Báez Monroy (Negocios Turísticos); Karla Sofía Acosta Hernández y Nancy Elizabeth Ponce Mata(Antropología); Andrea Paola Ramíez Guzmán (Estudios Literarios) y Uriel Franco Bautista (Relaciones Internacionales).
El equipo se conformó a partir de la convocatoria emitida por la Dirección de Vinculación de la UAQ, que presenta a la comunidad universitaria diversas alternativas de proyectos comunitarios. Tras conocer la propuesta de la Asociación de Productores de Maguey y Pulque, los estudiantes se sintieron motivados a participar, atraídas tanto por el componente cultural como por la posibilidad de generar un impacto directo en una comunidad rural.
“Lo que me motivó fue poder ayudar en una comunidad. Me llamó mucho la atención la presentación de la asociación de productores del pulque y el maguey. Desde ese momento supe que quería formar parte de este proyecto”, recuerda Yazmín.
El proyecto se diseñó con un propósito central: promover y dar seguimiento al desarrollo turístico vinculado con el maguey y el pulque en El Lobo, al mismo tiempo que se documentaban los saberes históricos y las problemáticas actuales de la comunidad.
Entre las actividades realizadas destacan:
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Recopilación histórica de la comunidad y de la tradición pulquera.
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Levantamiento de inventarios turísticos locales.
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Entrevistas a productores y habitantes mayores de edad.
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Encuestas sobre consumo de pulque y percepción cultural.
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Observación directa del proceso de producción artesanal en los magueyales.
Estas labores no solo aportaron información relevante para la Asociación de Productores, sino que también permitieron a las y los estudiantes experimentar de primera mano el trabajo de campo y el contacto con realidades distintas a las urbanas.
Como todo trabajo comunitario, el proyecto enfrentó desafíos. Uno de los más notorios fue el desinterés de parte de la población hacia el consumo de pulque, sobre todo en las nuevas generaciones, lo que refleja un cambio en las dinámicas culturales y en las preferencias de consumo.
Rebeca comparte: “Vimos que la comunidad ya no está tan interesada en el consumo del pulque, incluso muchos desconocen su proceso de producción. Eso nos hizo reflexionar sobre la necesidad de generar conciencia para que esta tradición no se pierda”.
A pesar de estos obstáculos, la comunidad mostró una gran disposición para colaborar. “Desde que llegamos nos recibieron muy bien, estaban dispuestos a brindarnos su tiempo y compartir lo que sabían”, comenta Yazmín.
La experiencia fue profundamente significativa para los participantes, quienes coincidieron en que el servicio social les permitió confrontar la teoría con la realidad.
Karla lo expresa desde su formación como antropóloga: “Nunca había estado en El Lobo, así que me resultó muy interesante observar sus dinámicas sociales. A pesar de ser una comunidad relativamente cercana a la ciudad, conserva prácticas rurales que enriquecen mucho el estudio. Trabajar con personas para quienes el pulque es un sustento nos vuelve más empáticos y conscientes”.
Rebeca añade: “Es una experiencia muy enriquecedora. Te permite crecer profesionalmente y, sobre todo, entender que nuestro papel como universitarios es también dar visibilidad a las problemáticas que enfrentan las comunidades”.
Para los docentes acompañantes, el servicio social es también un espacio de aprendizaje. La Mtra. Reséndiz Trejo enfatiza que estas experiencias ayudan a los estudiantes a conectar lo aprendido en el aula con un contexto real: “En clase a veces se idealizan las cosas, pero en la comunidad se enfrentan con la realidad, con sus retos y limitaciones, y eso es sumamente valioso para su formación”.
El Mtro. Ochoa Aguilar subraya que el trabajo comunitario no solo beneficia a los alumnos, sino que también representa una oportunidad de actualización para los profesores: “Muchas veces nos volvemos muy teóricos y dejamos de observar lo que ocurre en la actualidad. Este tipo de proyectos nos ayuda a mantenernos vigentes y a generar nuevas líneas de investigación con impacto social”.
Además, destacó la importancia de transmitir a los estudiantes que, detrás de cada proyecto comunitario, hay sueños, esfuerzos y esperanzas de las personas involucradas: “No se trata solo de desarrollar un producto, sino de entender que hay vidas que dependen de ello. Manejar mal un proyecto puede arruinar la vida de alguien, por eso es fundamental trabajar con responsabilidad y empatía”.
Al finalizar las tres semanas de trabajo, tanto docentes como estudiantes coincidieron en que el proyecto dejó una huella imborrable. La comunidad de El Lobo se convirtió en un aula viva, donde el aprendizaje fue recíproco: mientras los universitarios aportaban conocimientos y apoyo, recibían a cambio hospitalidad, confianza y lecciones de vida.
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La Clínica Dental Universitaria es un espacio que forma parte de la historia de la UAQ. Con más de tres décadas de servicio, se ha consolidado como un lugar en el que convergen la atención a la salud, la formación profesional y la vinculación con la sociedad queretana. Lo que comenzó como un proyecto de atención odontológica hoy es un centro que atiende a miles de personas cada año y que sigue creciendo con nuevas ideas y proyectos.
Actualmente, la clínica es coordinada por un equipo comprometido con este propósito, encabezado por la Lic. Alma Berenice Olmos Medina, licenciada en Gestión y Desarrollo de Empresas Sociales, quien se encarga de la coordinación general. La Lic. Linda Mariana Vargas Martínez, estudiante de posgrado en Endodoncia, está al frente del turno matutino; mientras que el Lic. Nathan Cristopher Estrada Cruz, también odontólogo, coordina el turno vespertino. Siendo parte de la Dirección de Vinculación, sus voces reflejan la pasión con la que trabajan para mantener a la clínica en movimiento, siempre con la misión de brindar atención accesible y de calidad.

La clínica se encuentra ubicada en Avenida Corregidora 21 Sur, Centro, Qro. Y su número de contacto es el 442 192 1200, Extensión 3280. Entre sus servicios se encuentran la odontología general y diversas especialidades como endodoncia, ortodoncia, odontopediatría, periodoncia, rehabilitación bucal (prótesis) y cirugía maxilofacial. Todo esto gracias al trabajo de más de veinte profesionales que, en conjunto, ofrecen atención de lunes a viernes de 8:00 a 20:00 horas. Cada año, alrededor de 1,400 personas, entre comunidad universitaria y público en general, reciben atención en este espacio, lo que da cuenta de su importancia y del impacto que tiene en la comunidad.
Uno de los aspectos que distingue hoy a la clínica es la incorporación de tecnología de vanguardia. Cuenta con radiovisiografos digitales y un gabinete de rayos X también digital, lo que no solo permite obtener diagnósticos más precisos, sino que también elimina procesos contaminantes y facilita el almacenamiento electrónico de la información. Con ello, se apuesta por la modernización y por una práctica más sustentable.
Pero la clínica no se limita a atender pacientes. También trabaja en actividades preventivas y de promoción de la salud. A través del programa institucional “Vida Saludable” y de colaboraciones de Odontología y Enfermería, se realizan pláticas, talleres y materiales educativos para fomentar el cuidado de la salud bucal desde la prevención.
En más de treinta años de servicio, la clínica ha acompañado a varias generaciones de familias queretanas. Hoy recibe a pacientes que representan la cuarta generación en acudir: abuelos, padres, hijos y nietos que han encontrado en este lugar un espacio confiable y cercano para cuidar su salud. Ese vínculo es quizá uno de los mayores logros de este proyecto universitario.

Mirando hacia el futuro, la Clínica Dental Universitaria se prepara para crecer. Entre sus proyectos se encuentran la apertura de un nuevo espacio de esterilización que reforzará los protocolos de bioseguridad, así como la creación de ambientes más acogedores en colaboración con las Facultades de Artes y Enfermería. También se contempla ampliar los servicios más allá de la odontología, incorporando áreas como fisioterapia, psicología, medicina general, farmacia y toma de muestras, con el objetivo de convertirse en un centro de salud integral.
Otro de los proyectos en puerta es la implementación de programas de apoyo a la lactancia materna para estudiantes y trabajadoras universitarias que utilizan los lactarios en Ciudad Universitaria, lo que permitirá acompañar de manera más cercana a las madres en esta etapa.
La Clínica Dental Universitaria es un espacio que refleja el compromiso de la UAQ con la salud y el bienestar de la sociedad, generando una buena respuesta por parte de las autoridades universitarias. Con su historia, la confianza de las familias que la han acompañado durante décadas, su equipo de profesionales y la visión de seguir creciendo, este centro se mantiene como un ejemplo de cómo la universidad transforma la vida de las personas a través del servicio, la innovación y el cuidado de la comunidad.
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Autores: Anallely Pantoja Pantoja, Dra. Ana Gabriela Hernández Puga, Dr. Oskar Soto Rojas, Dr. Humberto Martínez Orozco
¿Sabías qué la población mundial en el 2050 estará conformada principalmente por adultos mayores y que con ello aumentarán los casos de diversas enfermedades neurodegenerativas como Alzheimer, convirtiéndose así en un problema de salud pública? (Instituto Nacional de Geriatría, 2020)
Pero no todo está perdido, hay acciones que podemos comenzar desde hoy de manera preventiva para cuidar nuestro cerebro, una de ellas es el “Ejercicio Físico”. En la actualidad se sabe que el ejercicio físico, más allá de los beneficios estéticos, de fuerza, resistencia, velocidad, ente otros. Genera una posible protección en nuestro cerebro, evitando su degeneración.
Pero ¿Cómo suceden esta protección?, varios estudios realizados en animales y humanos sugiere que el ejercicio físico tanto de fuerza como aeróbico disminuye procesos inflamatorios dañinos en nuestro cerebro, aumenta factores neurotróficos los que permiten la neuroplasticidad, es decir la formación de conexiones entre neurona y neurona, también se liberan sustancias químicas benéficas, como las endorfinas, que mejoran el estado de ánimo y neurotransmisores, que eficientizan procesos cerebrales, como memoria. (Agüera et al., 2020, Andrade et al., 2023).
Hablando de memoria, esta tiene una relación directa con el ejercicio físico, se ha comprobado que las personas activas físicamente presentan mejor rendimiento en pruebas de memoria, atención y velocidad de procesamiento. Esto se debe a que el ejercicio físico aumenta el flujo sanguíneo cerebral y con ello mejora la oxigenación y favorece a el crecimiento del hipocampo, un área que se ve afectada en la enfermedad de Alzheimer y otras demencias. (De la Rosa,et al.,2020).
En la actualidad no existe una cura para el Alzheimer, pero cada vez hay más evidencia de que un estilo de vida activo puede retrasar su aparición o disminuir su impacto. Según la Organización Mundial de la Salud, hasta un 40% de los casos de demencia podrían prevenirse o retrasarse mediante cambios en el estilo de vida, siendo la actividad física una de las piezas fundamentales (Livingston, et al.,2020).
¿Qué tipo de ejercicio se pude realizar para obtenerlos beneficios? Desde los 18 a los 64 años se sugiere realizar un mínimo de 150 a 300 minutos de actividad física de resistencia o aeróbica por semana. Es decir, podemos combinar levantamiento de pesas, correr, nadar o realizar algún deporte estructurado como fútbol, básquetbol, yoga, etc. Hay muchas formas de mantener el cuerpo en movimiento.
En conclusión: ahora sabemos que moverse es mucho más que una cuestión de estética es una inversión en salud cerebral. Incluir el ejercicio en la rutina diaria no solo mejora la calidad de vida en el presente, sino que también puede ser clave para preservar la memoria y reducir el riesgo de enfermedades como el Alzheimer. Nunca es tarde para empezar a moverse, las decisiones de hoy pueden cambiar el curso de nuestro envejecimiento.
¡Acepta el reto de cuidar tu cerebro desde ahora!
Bibliografía:
De Salud, S. (s. f.). Enfermedad de Alzheimer, demencia más común que afecta a personas . . . gob.mx. https://www.gob.mx/salud/es/articulos/enfermedad-de-alzheimer-demencia-mas-comun-que-afecta-a-personas-adultas-mayores.
Agüera-Ortiz, L., García-Ramos, R., Pérez, F. J. G., López-Álvarez, J., Rodríguez, J. M. M., Rodríguez, F. J. O., Pueyo, J. O., Valero, C. P., & Porta-Etessam, J. (2021). Depression in Alzheimer’s Disease: A Delphi Consensus on Etiology, Risk Factors, and Clinical Management. Frontiers In Psychiatry, 12. https://doi.org/10.3389/fpsyt.2021.638651
Andrade-Guerrero, J., Rodríguez-Arellano, P., Barron-Leon, N., Orta-Salazar, E., Ledesma-Alonso, C., Díaz-Cintra, S., & Soto-Rojas, L. O. (2023). Advancing Alzheimer's Therapeutics: Exploring the Impact of Physical Exercise in Animal Models and Patients. Cells, 12(21), 2531. https://doi.org/10.3390/cells12212531
De la Rosa, A., Olaso-Gonzalez, G., Arc-Chagnaud, C., Millan, F., Salvador-Pascual, A., García-Lucerga, C., Blasco-Lafarga, C., Garcia-Dominguez, E., Carretero, A., Correas, A. G., Viña, J., & Gomez-Cabrera, M. C. (2020). Physical exercise in the prevention and treatment of Alzheimer's disease. Journal of sport and health science, 9(5), 394–404. https://doi.org/10.1016/j.jshs.2020.01.004
Livingston, G., Huntley, J., Sommerlad, A., Ames, D., Ballard, C., Banerjee, S., Brayne, C., Burns, A., Cohen-Mansfield, J., Cooper, C., Costafreda, S. G., Dias, A., Fox, N., Gitlin, L. N., Howard, R., Kales, H. C., Kivimäki, M., Larson, E. B., Ogunniyi, A., . . . Mukadam, N. (2020). Dementia prevention, intervention, and care: 2020 report of the Lancet Commission. The Lancet, 396(10248), 413-446. https://doi.org/10.1016/s0140-6736(20)30367-6