Gaceta UAQ
Facultad de Ingeniería | UAQ
  • Inicio
  • Conócenos
  • Notas
  • Secretaría particular
  • Histórico
  • Contacto
Gaceta UAQ

Menú

  • Inicio
  • Conócenos
  • Notas
  • Secretaría particular
  • Histórico
  • Contacto

FITACATE

Detalles
Publicado: 03 Octubre 2025
Visitas: 470

En la Universidad Autónoma de Querétaro, los proyectos que integran aprendizaje, cultura y vida estudiantil son esenciales para fortalecer la identidad universitaria. En este contexto, el FITACATE, restaurante-escuela de la Facultad de Ingeniería, se ha consolidado como un lugar que no solo satisface necesidades alimenticias, sino que también impulsa la formación profesional y la convivencia comunitaria.

El proyecto abrió sus puertas el 21 de junio de 2023, con el propósito de brindar a los estudiantes alimentos saludables, accesibles y de buen sabor. Surgió como respuesta al cierre de cafeterías tras la pandemia, retomando la experiencia del restaurante “Metate” en la Facultad de Filosofía y ampliando la práctica profesional de los alumnos de la Licenciatura en Gastronomía a través del sistema de estadías.

La Lic. en Gastronomía y Mtra. en Administración con especialidad en Mercadotecnia, Andrea Buenrostro Uribe, funge como encargada administrativa, mientras que el Mtro. en Comunicación y Desarrollo Organizacional y egresado de Gastronomía, Jairo López Monroy, es chef instructor y responsable de la unidad. Juntos han consolidado este espacio como un proyecto formativo y de servicio a la comunidad.

De acuerdo con el Mtro. López, el objetivo central es ofrecer platillos de calidad a precios accesibles que atiendan a estudiantes, docentes y personal administrativo, al tiempo que se convierte en un laboratorio de aprendizaje para los alumnos de Gastronomía, quienes diseñan menús y experimentan con nuevas propuestas culinarias.

Lo que distingue al FITACATE, señala el Mtro. López, es su menú variado y saludable, basado en el Plato del Buen Comer y adaptado a las necesidades nutricionales de los jóvenes. Para la Mtra. Buenrostro, además de la calidad en los alimentos, el espacio busca ser accesible, agradable y con un ambiente que refleje los valores universitarios.

En poco más de dos años de funcionamiento, FITACATE ha incrementado notablemente su afluencia. El Mtro. López explica que las mejoras en la oferta nutricional y la reestructuración del menú han permitido posicionar al restaurante como uno de los espacios gastronómicos más atractivos de la universidad.

Uno de los aspectos más significativos es su contribución a la identidad institucional. La Mtra. Buenrostro subraya que en la publicidad se incorporan elementos propios de la Facultad de Ingeniería, como el color rojo y los diseños oficiales. Asimismo, el Mtro. López destaca que la propuesta gastronómica se adapta a los tiempos de los estudiantes, ofreciendo platillos rápidos, nutritivos y prácticos. Por ello, FITACATE se ha convertido en un punto de encuentro donde los alumnos no solo consumen alimentos, sino también realizan tareas y reuniones académicas.

No obstante, mantener este espacio ha implicado enfrentar desafíos. El Mtro. López reconoce que la competencia interna y el costo de insumos de calidad han sido obstáculos constantes; aun así, la prioridad ha sido conservar precios accesibles sin sacrificar la excelencia de los platillos.

En cuanto a los aprendizajes, la Mtra. Buenrostro afirma que FITACATE ha demostrado ser más que una cafetería: es un proyecto que refleja la vida universitaria y los valores de la UAQ, al permitir que los estudiantes se apropien de un espacio pensado para ellos.

Finalmente, los coordinadores invitan a la comunidad a conocer y apoyar este proyecto. El Mtro. López asegura que quienes visiten FITACATE se sorprenderán por la calidad de los alimentos y sus precios accesibles. Por su parte, la Mtra. Buenrostro anima a los universitarios a “darse la oportunidad de conocernos y sorprenderse con las propuestas que tenemos día con día”.

Concurso de Calaveritas Literarias Gaceta UAQ

Detalles
Publicado: 01 Octubre 2025
Visitas: 1826

Participa enviando tu calaverita a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Campus Amealco UAQ: 20 años de historia y comunidad universitaria

Detalles
Publicado: 25 Septiembre 2025
Visitas: 428

Por M. en Lit. Noelia Rodríguez Piña


Amealco luce sus mejores galas cuando se viste de neblina en las lloviznas de septiembre. Las peras y las manzanas perfuman el ambiente de las huertas familiares. Las personas caminamos más lentamente que en primavera y nos abrigamos con mayor atención. En este mes, las tormentas se terminan y dejan ciertos días de bruma que nos mueven a beber un café caliente o un chocolate con leche. Las temperaturas bajan con certeza. La tierra roja se siente orgullosa y fértil para cubrirse del otoño.

En este marco fragante y festivo, la Universidad Autónoma de Querétaro sembró las primeras semillas en la tierra bermeja del Sur del Estado. 

Era un lunes 19 de septiembre de 2005, cuando las puertas de las primeras tres aulas del único edificio en el Campus Amealco de la primera Universidad llegada al pueblo, se abrieron para recibir a 126  estudiantes.

55 alumnos en Profesional Asociado en Derecho, 50 en Profesional Asociado en Administración y 21 en Profesional Asociado en Recursos Naturales para la Alimentación. La misión era cumplir dos años y obtener su título.  Sin embargo, por el interés de los estudiantes y la iniciativa de nuestro primer coordinador del Campus, el M. en C. Arturo Arana Juaristi, los programas de Profesional Asociado evolucionaron prontamente al nivel licenciatura de las Facultades de Derecho, Contaduría y Administración, e Ingeniería. 

Los Directores de las Facultades y la Rectoría en turno, habían mostrado confianza y apoyo en el incipiente Campus Amealco.

Con el paso del tiempo, los programas y oferta académica se fueron ampliando para el interés de la población en general. En 2010, se abrieron cursos de lenguas: inglés, francés y otomí, de la Facultad de Lenguas y Letras. En 2013, inició la Licenciatura en Desarrollo Local de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales. En 2014 inició el Bachillerato semiescolarizado que en 2021 se convirtió en Bachillerato Mixto, y en 2019 inició el Bachillerato Escolarizado.

Las condiciones físicas del Campus han evolucionado bajo la administración de siete Coordinadores Generales hasta la fecha y el paso de varios Coordinadores Académicos, quienes en conjunto han hecho crecer las condiciones de los espacios para resolver las necesidades inminentes de la vida estudiantil.  

Actualmente, en un rápido recorrido por la historia del Campus, podemos decir que han egresado por lo menos 16 generaciones de los programas más antiguos. Y que nuestro Campus atiende el día de hoy a 729 estudiantes de nivel bachillerato, licenciatura y cursos de lengua, empleando así al personal docente y administrativo que acompaña con distintos servicios como biblioteca, centro de cómputo, atención psicopedagógica, atención médica, protección civil, seguridad universitaria, caja de ingresos, intendencia, mantenimiento, transporte, y la atención para todo tipo de trámites administrativos en la comunidad que hemos creado con el paso del tiempo. 

El Campus Amealco es un espacio lleno de esperanzas y libertad, metas alcanzadas y decisiones de cada día que nos encaminan a formar profesionistas que se desempeñan en toda la zona sur de Querétaro y en los Estados aledaños para beneficio de sus familias y de sus comunidades con responsabilidad universitaria y compromiso humanista. 

Nuestro Campus goza de la frescura y la inquietud de los 20 años.  Tiene un largo camino para proponer, aprender, compartir, revolucionar, pero sobre todo para servir. 

Optometría en comunidad

Detalles
Publicado: 25 Septiembre 2025
Visitas: 606

El servicio social representa para los estudiantes universitarios una oportunidad única de aplicar sus conocimientos, aprender de la realidad social y devolver algo de lo recibido a través de la educación pública. Así lo vivió Marbella Sarahí Sánchez Vallejo, estudiante de tercer semestre de la Licenciatura en Optometría de la Universidad Autónoma de Querétaro, quien decidió unirse a un voluntariado en la comunidad de Soriano, Colón, a través de la Unidad Médica Universitaria de la UAQ.

Su motivación nació de manera sencilla pero significativa: una amiga compartió con entusiasmo la experiencia de participar en un voluntariado en esa región, y la emoción fue suficiente para despertar en Marbella la inquietud de sumarse. Aunque ya había escuchado antes sobre estas actividades, no había considerado participar hasta ese momento. Esa decisión la llevaría a encontrarse con una experiencia transformadora tanto en lo personal como en lo académico.

El objetivo del proyecto en el que participó fue claro: llevar información y atención en materia de salud visual a una comunidad con escaso acceso a este tipo de servicios. Marbella recuerda que, al llegar, enfrentaron la falta de difusión sobre su presencia, lo que generó desinformación entre los habitantes. Uno de los hallazgos que más le impactó fue descubrir que en el tianguis local se vendían gotas supuestamente para tratar problemas como el pterigion o las cataratas, afecciones que en realidad solo se solucionan con cirugía. El riesgo era evidente: las personas confiaban en remedios que no solo resultaban ineficaces, sino que podían derivar en complicaciones graves como infecciones.

Durante su estancia, Marbella y su equipo realizaron cuatro pláticas: dos dirigidas a adultos mayores, una a niños pequeños de entre siete y nueve años, y otra a adolescentes de 15 a 19 años. En total, lograron impactar a alrededor de 157 personas. Además de transmitir conocimientos sobre salud visual, estas actividades les permitieron convivir con la comunidad y generar confianza. Una experiencia que la marcó especialmente fue visitar a los niños durante una práctica de basquetbol; aquella escena le recordó su propia infancia y a su entrenador, quien falleció durante la pandemia por Covid-19. Ese momento de conexión emocional reafirmó para ella el valor humano de su voluntariado.

El proceso no estuvo exento de retos. La falta de información inicial sobre su llegada hizo que las primeras sesiones tuvieran poca afluencia, por lo que idearon una estrategia de difusión a través de volantes con datos interesantes sobre el ojo

humano, los cuales repartieron en el centro de la comunidad. Poco a poco, lograron mayor participación y la iniciativa comenzó a ganar fuerza. Para Marbella, la experiencia representó también una oportunidad de aplicar lo aprendido en sus primeros semestres, pues pudo relacionar la teoría vista en clase con prácticas clínicas preliminares.

El proyecto denominado “Promoción de la Cultura de la Salud”, llevado a cabo en la localidad de Soriano en el municipio de Colón, tuvo como objetivo ejecutar actividades de promoción y prevención en la salud, así como elaborar productos resultado de dichas actividades que proporcionaran competencias y herramientas a la población local para tomar decisiones sobre su salud. Estuvo a cargo del coordinador de Sociomedicina, Gustavo Herrera García, y de la Dra. Santa María del Consuelo Álvarez Molina, de la Facultad de Medicina.

Las estudiantes que formaron parte de esta brigada fueron: Avirah Tobón Vázquez, Catalina Baltazar Colín, Lucía Itzamar Ruiz Montoya, Luna Jimena Tejeda González, Marbella Sarahí Sánchez Vallejo y Nadia Ivonne Corona Lugo, todas de la Licenciatura en Optometría de la Facultad de Medicina.

Desde la perspectiva de los docentes, la importancia de estas experiencias es incuestionable. La Dra. Santa María del Consuelo Álvarez Molina, coordinadora del área de Optometría, señala que llevar a los estudiantes al campo les permite desarrollar habilidades clínicas que difícilmente podrían adquirir únicamente en el aula. Reconocer anomalías visuales, diferenciar problemas que requieren atención inmediata y aprender a trabajar con lo mínimo indispensable son aprendizajes que los preparan para escenarios reales donde la alta tecnología no siempre está disponible.

Por su parte, el coordinador de Sociomedicina, Gustavo Herrera García, subraya la dimensión social de estos proyectos. Más allá de la atención clínica, se busca que los estudiantes adquieran sensibilidad hacia las necesidades de la población, que comprendan la importancia de la prevención y la educación, y que se formen como profesionales resolutivos y con capacidad de liderazgo. Según él, experiencias como esta ayudan a que los jóvenes se enfrenten a realidades distintas a las de la ciudad y a que desarrollen competencias esenciales para su futuro profesional.

Los docentes coinciden en que los retos son múltiples, desde convocar a los estudiantes hasta motivarlos a salir de la comodidad de la clínica universitaria. Sin embargo, destacan el entusiasmo y la responsabilidad mostrada por el grupo que participó en Soriano. La Dra. Álvarez Molina expresa orgullo al ver a seis estudiantes —todas mujeres jóvenes— enfrentarse a un entorno desconocido, gestionar recursos y resolver imprevistos con autonomía. Herrera, por su parte, considera

que ese compromiso hace que la Licenciatura en Optometría sea una de las más activas en proyectos comunitarios y que las instituciones vuelvan a solicitar su participación en nuevas iniciativas.

La experiencia de Marbella refleja que el servicio social no es solo un requisito académico, sino una vivencia que deja huellas profundas. Al recordar el entusiasmo de los niños, la apertura de los adultos mayores y la disposición de su equipo para superar dificultades, reconoce que lo aprendido trasciende las aulas y fortalece tanto su formación profesional como su desarrollo humano.

Los proyectos comunitarios en optometría, además de brindar atención a quienes más lo necesitan, permiten que los estudiantes descubran nuevas facetas de sí mismos, afiancen sus conocimientos y se sensibilicen con realidades distintas a las suyas. En palabras de los propios docentes, este tipo de actividades abre puertas, amplía horizontes y siembra en los futuros profesionistas el compromiso con la sociedad que los formó.

Nanotecnología contra el cáncer

Detalles
Publicado: 18 Septiembre 2025
Visitas: 531

El cáncer colorrectal, que afecta al colon y al recto, es uno de los tipos de cáncer más comunes y agresivos a nivel mundial. De acuerdo con cifras del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), en México se registran cada año alrededor de 15 mil casos nuevos y aproximadamente 6,500 muertes, lo que lo coloca como el tercer tipo de cáncer más frecuente, después del cáncer de pulmón y de mama. Esta enfermedad representa un grave problema de salud pública, no solo por su alta incidencia, sino también por la resistencia que suele presentar a los tratamientos convencionales, como la cirugía, la radioterapia y la quimioterapia, los cuales afectan tanto a células enfermas como a células sanas, provocando severos efectos secundarios en los pacientes.

Frente a este panorama, un grupo multidisciplinario de investigadoras e investigadores del Centro de Investigación en Biomedicina Aplicada (CIBA) desarrolla un innovador proyecto apoyado por el programa FOPER, cuyo objetivo es crear alternativas más específicas y menos invasivas para el tratamiento del cáncer colorrectal. El equipo está conformado por la Dra. Haydé Azeneth Vergara Castañeda, la Dra. María de los Ángeles Cuán Hernández, el Dr. Jorge Domingo Mendiola Santibáñez, el Dr. Rufino Nava Mendoza, y las estudiantes Fátima Selene Xocoyotl López, del doctorado en Ciencias de Biomedicina, y Diana Martínez Miranda, de la licenciatura en Nanotecnología.

El proyecto propone el uso de nanopartículas de oro como vehículos capaces de transportar moléculas muy pequeñas llamadas oligonucleótidos antisentido. Estas moléculas actúan sobre el gen Tp53, el cual, en su versión mutada, favorece el crecimiento y la resistencia del cáncer frente a los tratamientos convencionales. Al bloquear la acción de este gen defectuoso, se busca reactivar mecanismos naturales que llevan a la muerte de las células cancerosas, sin dañar a las células sanas. La elección de la línea celular SW480 no fue casual. Esta línea de cáncer de colon avanzado presenta la mutación del gen Tp53, lo que la convierte en un modelo idóneo para estudiar la eficacia del tratamiento propuesto. Como explica Fátima Xocoyotl, “esta línea nos ofrecía el reto adecuado, ya que representa un tipo de cáncer difícil de tratar, pero al mismo tiempo nos da la oportunidad de probar la selectividad y eficacia de las nanopartículas”.

Uno de los aspectos más innovadores del proyecto es el uso de la luz para activar las nanopartículas. Estas, en forma de coloide, tienen la capacidad de reflejar distintos colores dependiendo de su tamaño: las más pequeñas se observan en tonos rojizos, mientras que las más grandes adquieren tonalidades moradas o violetas. Aprovechando este comportamiento óptico, el equipo desarrolló un prototipo de láser infrarrojo que, al incidir sobre las nanopartículas, provoca su vibración y libera los oligonucleótidos encapsulados. En las pruebas preliminares, los resultados han sido prometedores, aunque también se han enfrentado a desafíos técnicos. Por ejemplo, la búsqueda del láser con la longitud de onda adecuada ha requerido ajustes, lo que motivó al equipo a desarrollar un láser verde que interactúa mejor con el comportamiento óptico de sus nanopartículas. Como señala Diana Martínez, “la idea es lograr que el medicamento se libere de manera más precisa y selectiva, atacando únicamente a las células cancerosas y reduciendo los efectos secundarios que hoy sufren los pacientes”.

El camino no ha estado exento de dificultades. Una de las principales limitantes ha sido la falta de recursos económicos, pues la adquisición de reactivos y equipos especializados requiere una inversión considerable. Además, como explica Fátima, “en Querétaro no existen expertos que trabajen directamente en esta área, lo que nos ha obligado a aprender y experimentar constantemente”. Otro reto importante ha sido la estabilidad de los oligonucleótidos, que tienden a degradarse con facilidad, lo que demanda métodos más sofisticados para garantizar su funcionalidad. A pesar de estas dificultades, el equipo ha logrado importantes aprendizajes. Diana reconoce que su formación en nanotecnología estaba más enfocada en materiales, pero este proyecto le ha permitido explorar aplicaciones en biomedicina, trabajando directamente con cultivos celulares y abriendo nuevas perspectivas para su campo profesional.

El impacto potencial de este proyecto es significativo. De tener éxito, podría ofrecer una alternativa terapéutica más accesible, selectiva y menos agresiva para pacientes con cáncer colorrectal, e incluso aplicarse a otros tipos de cáncer como el de mama o el de pulmón. Además, el polímero utilizado es biocompatibles y ha sido aprobado por instancias regulatorias internacionales como la FDA, lo que abre la puerta a una futura aplicación clínica. En términos de costos, el equipo ha calculado que la producción a gran escala de nanopartículas podría resultar mucho más económica que los tratamientos actuales. Mientras una quimioterapia puede llegar a costar decenas de miles de pesos por sesión, las nanopartículas podrían producirse a un costo aproximado de ocho mil pesos en pequeñas cantidades, con la posibilidad de reducirse aún más en lotes mayores.

El programa FOPER ha sido fundamental para el desarrollo de esta iniciativa, no solo por el financiamiento otorgado, sino también por el impulso a la colaboración multidisciplinaria entre áreas de medicina, ingeniería y nanotecnología. Esta sinergia ha permitido al equipo avanzar en la consolidación de un proyecto con alto potencial social y científico. El cáncer colorrectal continúa siendo un desafío urgente para la ciencia y la medicina. El proyecto encabezado por Fátima Selene Xocoyotl y Diana Martínez, en colaboración con investigadoras e investigadores de CIBA y apoyado por FOPER, representa un esfuerzo innovador que combina nanotecnología, biomedicina y creatividad científica. Más allá de los retos técnicos y económicos, este trabajo abre la posibilidad de construir un futuro en el que los tratamientos contra el cáncer no solo sean más efectivos, sino también más humanos, accesibles y respetuosos con la calidad de vida de los pacientes.

  1. Expresión en movimiento
  2. Analiza literatura científica con inteligencia artificial
  3. Sobre los antibióticos
  4. El Metate UAQ

Página 16 de 70

  • 11
  • 12
  • 13
  • 14
  • 15
  • 16
  • 17
  • 18
  • 19
  • 20
  1. Está aquí:  
  2. Inicio
  3. Notas Vista
  1. Está aquí:  
  2. Inicio
  3. Notas Vista
Volver arriba

Administracion Central

  • Rectoría
  • Secretarías
  • Direcciones
  • Coordinaciones
  • Bachilleres
  • Facultades
  • Campus

Enlaces

  • Transparencia
  • Normatividad
  • Correo de Empleados UAQ
  • Contraloría Social
  • Directorio
  • Calendario Escolar
  • Bibliotecas

Comunidades

  • Alumnos
  • Correo Alumnos UAQ
  • Docentes
  • Administrativos

Síguenos:

  • Facebook
  • Instagram
  • YouTube
  • Twitter