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Prevención de enfermedades metabólicas en niños

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Publicado: 12 Noviembre 2025
Visitas: 446

Con el propósito de generar conciencia sobre la salud infantil y prevenir enfermedades metabólicas desde la niñez, la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Querétaro, desarrolla desde el año 2015, el proyecto marco denominado “Investigación en Salud” iniciados y desarrollados por la Dra. Ma. Elena Villagrán Herrera, docente investigador de Tiempo Completo. Este proyecto se centra en la prevención de enfermedades metabólicas, infecciosas, parasitarias, y urinarias en la población infantil.

En la actualidad, los factores de riesgo asociados a la obesidad y al síndrome metabólico han adquirido una importancia tal que han sido necesarios estudios y análisis desde temprana edad para prevenir enfermedades metabólicas como la Diabetes Mellitus tanto tipo 1 como tipo 2.

Por lo anterior, en este año hemos tenido la fortuna del apoyo del Fondo de Proyectos Especiales (FOPER), con la investigación de la Prevención de las enfermedades metabólicas en niños en edad de 6 a 14 años de escuelas primarias del municipio de Querétaro siendo responsable del mismo la Mtra. Daiyé Molinet Solorzano, estudiante de Doctorado en Ciencias en Biomedicina quien en conjunto con el Médico General Bruno Ávila Montes de Oca, estudiante de la Maestría en Ciencias en Biomedicina y tres estudiantes de la Licenciatura de Médico General, coordinados por la Dra. Villagrán, acudieron a realizar las acciones de campo en las escuelas escogidas.

“Queríamos conocer la prevalencia de factores de riesgo para obesidad infantil y síndrome metabólico en niños en edad escolar”, explicó la Mtra. Molinet. “Para lograrlo, primero realizamos pláticas informativas con los directivos de las escuelas, solicitando el permiso y acceso a las escuelas y posteriormente acercarnos a los padres, madres o tutores de los pequeños, pues era esencial que entendieran en qué consistía el estudio, la importancia de una buena alimentación y de mantener hábitos saludables desde casa”. El proceso implicó un trabajo de sensibilización con madres, padres y docentes, seguido por la toma de muestras sanguíneas para analizar niveles de triglicéridos, colesterol y glucosa. Estos datos permitieron detectar casos de riesgo que, de no atenderse, podrían derivar en enfermedades crónicas durante la vida adulta.

La Mtra. Molinet destacó que una de las mayores satisfacciones del proyecto ha sido acercar el conocimiento científico a las comunidades escolares, combinando la investigación con la divulgación y la formación universitaria. “Nos interesa que los resultados se traduzcan en cambios reales.

Posterior al muestreo y estudio serológico de las muestras sanguíneas. Los resultados se entregaron en sobre cerrado a los padres de familia y para esto, se organizaron Ferias de la salud, en donde se presentaron platicas con los niños, maestros y padres de familia, con la finalidad de convivir y hacerles ver la importancia del deporte y en compañía del nutriólogo, fomentarles una comida nutritiva.

Durante estas ferias, los alumnos de la Facultad de Medicina participan activamente, explicando con recursos visuales cómo hidratarse adecuadamente, qué alimentos favorecen la salud y cuáles pueden evitarse.

El Médico Ávila resaltó que los resultados obtenidos evidencian la urgencia de atender los hábitos alimenticios desde edades tempranas. “En los niños no se aplican los mismos parámetros que en adultos; usamos tablas de percentiles que consideran edad y sexo. Al hacerlo, encontramos casos de obesidad que, en adultos, serían considerados obesidad mórbida”, explicó. El investigador advirtió que estos factores no solo afectan el metabolismo, sino también el desarrollo neurológico: “El exceso de colesterol y glucosa puede alterar las conexiones neuronales en una etapa crítica del crecimiento. Si no se interviene a tiempo, podrían presentarse trastornos del neurodesarrollo”. En este sentido, subrayó que la educación alimentaria y la actividad física son herramientas esenciales para romper con los patrones culturales que asocian la comida con recompensas o afecto, y que perpetúan los malos hábitos desde la infancia.

Hasta el momento, este proyecto en particular, ha beneficiado a cerca de 40 niños, y se planea continuar con nuevas escuelas. “Nuestro objetivo es que esta investigación siga creciendo, porque la prevención debe llegar a todas las escuelas posibles, sobre todo a las públicas.

Queremos llevar la ciencia de la Salud a las aulas y que los padres comprendan que los buenos hábitos comienzan en casa”, enfatizó la Mtra. Molinet.

Por su parte, la Dra. Villagrán, destacó que este trabajo busca fortalecer la prevención de enfermedades desde una visión integral de la salud. “La mala nutrición, la deshidratación y el consumo excesivo de comida chatarra están provocando que cada vez más niños presenten factores de riesgo metabólico”, señaló. Enfatizó, que el proyecto marco original, se ha realizado año con año por parte de la facultad de medicina y con los estudiantes de la licenciatura de medico general y no solo consiste en la toma de muestras, sino en dialogar con la comunidad educativa para promover cambios sostenibles. “Nuestra meta no es diagnosticar, sino prevenir. Queremos que las familias comprendan la importancia de una alimentación adecuada, el ejercicio y la atención médica oportuna. Realizamos este diagnóstico situacional de Investigación en Salud en cuanta escuela publica lo requiera y muchas veces nos llaman los mismos directivos para apoyarles ya que sus condiciones socioeconómicas son desfavorables y lo piden por el Bien de la Salud de sus alumnos".

 

Vinculación UAQ con productores de rosas

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Publicado: 11 Noviembre 2025
Visitas: 432

El presente artículo, escrito por el Dr. José Fernando Vasco Leal, docente de la Facultad de Contaduría y Administración de la Universidad Autónoma de Querétaro, expone un esfuerzo de vinculación universitaria que busca fortalecer la cadena productiva de la flor de corte en el estado. A través de la colaboración interdisciplinaria y el trabajo directo con productores locales, la UAQ reafirma su compromiso con el desarrollo sostenible y la profesionalización del sector agrícola queretano, contribuyendo al crecimiento económico y social de las comunidades dedicadas a la producción de rosas.

La producción de rosas en México tiene una connotación económica, social y cultural, la cual se ha trasladado de generación en generación a través de los años. Según datos del SIAP (2025), el valor total de la producción de rosas en México durante el 2024 fue de dos mil 627 millones de pesos, cultivados en una superficie total de mil 740 hectáreas. El estado de México es el principal productor, con 860 hectáreas sembradas que generaron una derrama económica de mil 990 millones de pesos. Le siguen en orden de importancia los estados de Puebla (379 ha – 258 millones de pesos) y Morelos (300 ha – 137 millones de pesos).

Querétaro se posiciona como el cuarto principal competidor en este agronegocio. La producción estatal suma 125 hectáreas sembradas, las cuales representan un valor de la producción de 175 millones de pesos. Esta actividad se concentra principalmente en el municipio de San Juan del Río (comunidad de El Organal) y con expansión en el municipio de Pedro Escobedo (comunidad de San Clemente).

Pese a esta posición, los productores agrícolas queretanos no han presentado un crecimiento en los últimos años. Las causas identificadas de este estancamiento incluyen: falta de actualización en la producción, prácticas productivas basadas en la experiencia empírica, gastos excesivos en el proceso productivo y un bajo nivel de adopción de conocimientos y tecnología, así como, carencia de educación contable, económica y financiera, además de una clara dependencia a los apoyos gubernamentales, como también, poco interés que muestran las nuevas generaciones para continuar con la producción.

A partir de esas necesidades identificadas, docentes de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ) plantearon el proyecto “Apoyo a productores agrícolas para la planeación estratégica y el desarrollo de capacidades en la cadena flor de corte”. En esta iniciativa participaron el Dr. José Fernando Vasco Leal (Facultad de Contaduría y Administración), el Dr. Eusebio Jr. Ventura Ramos (Facultad de Ingeniería), y el Mtro. Julio Cesar Sánchez Angulo (Facultad de Ciencias Naturales), junto a otros docentes, con el apoyo del Colegio de Ingenieros Agrónomos Queretanos A.C., y productores agrícolas interesados. El objetivo de la intervención fue impulsar el desarrollo del sector primario de la flor de corte en el estado, considerando factores de producción agrícola, organización y gestión empresarial.

La metodología se basó en un diagnóstico a través investigación acción participativa. Se emplearon encuestas, entrevistas, mesas de trabajo, talleres y visitas a zonas productoras para determinar las demandas específicas de los agricultores. Estas actividades se realizaron a través del acompañamiento de expertos, estudiantes de licenciatura y maestría, así como de egresados de la UAQ. Como fruto de este trabajo de vinculación se entregó a los productores agrícolas el “Plan Estratégico”. Este plan busca desarrollar la cadena productiva de manera sostenible.

Posteriormente, se ha continuado realizando investigación aplicada, destacándose una tesis sobre el análisis del comportamiento de los precios de comercialización y otra consistente en un plan de exportación de rosas del estado de Querétaro (México) a Toronto (Canadá), además de la escritura de artículos científicos.

Los datos obtenidos concluyen que la producción de rosas en el estado de Querétaro tiene un amplio potencial de crecimiento. No obstante, para alcanzarlo, se deben considerar aspectos como el desarrollo de capacidades, habilidades y competencias en agronegocios, la mejora del sistema productivo, almacenamiento eficiente, la adopción de tecnologías, y la estructuración de cadenas de valor para el posicionamiento en el mercado local y nacional.

FarmaUAQ: Compromiso con la salud queretana

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Publicado: 11 Noviembre 2025
Visitas: 237

Con ocho años de trayectoria, la Farmacia Universitaria de la Universidad Autónoma de Querétaro (FarmaUAQ) se ha consolidado como un referente en la atención farmacéutica y el compromiso social de la institución. Desde su creación, este proyecto de la Facultad de Química (FQ) ha tenido como objetivo principal ofrecer productos accesibles y de calidad, promoviendo el bienestar de la comunidad universitaria y de la sociedad queretana.

Durante su octavo aniversario, autoridades universitarias celebraron el crecimiento sostenido de este espacio que, en el último año, brindó atención a más de 10 mil personas, consolidándose como uno de los programas con mayor impacto social de la UAQ. Además, en este marco, se anunció la apertura de una nueva unidad fuera del Centro Universitario, lo que permitirá ampliar su cobertura y fortalecer la presencia institucional en beneficio de la población.

En la ceremonia, la rectora Dra. Silvia Amaya Llano destacó la relevancia de este proyecto, al que definió como “una iniciativa que nació como un sueño y hoy se ha materializado gracias a la dedicación de un equipo comprometido con la salud y el servicio público”. Subrayó que FarmaUAQ representa el espíritu universitario de innovación, responsabilidad y atención a la comunidad, pilares que caracterizan a la UAQ.

Asimismo, la Dra. Amaya reconoció la labor de quienes han impulsado el desarrollo de la farmacia desde sus inicios, como el Dr. Gustavo Gregorio Guerrero y el actual coordinador, Lic. Andrés Vilchis Álvarez, quienes —junto con un equipo de docentes, estudiantes y egresados— han sostenido una labor constante que enorgullece tanto a la Facultad de Química como a toda la Universidad. “El trabajo que aquí se realiza demuestra que la ciencia y el servicio pueden caminar juntos; es un ejemplo de cómo los proyectos universitarios pueden incidir positivamente en la sociedad”, puntualizó.

Por su parte, el director de la FQ, Dr. José Santos Cruz, acompañado por el secretario Académico, Mtro. David Gustavo García Gutiérrez, anunció que la nueva unidad de FarmaUAQ representa un paso estratégico para fortalecer el emprendimiento universitario y la vinculación con la comunidad. “Gracias al respaldo de Rectoría y al éxito alcanzado durante estos años, se están generando las condiciones para expandir este modelo más allá del campus, llevando los beneficios de la farmacia universitaria a más personas”, comentó.

FarmaUAQ no solo ofrece medicamentos genéricos y de patente, sino también productos elaborados por la propia Universidad, resultado de la investigación y el trabajo académico de la Facultad de Química. Actualmente, cuenta con más de 20 artículos en su línea institucional, entre los que destacan el agua reina, el agua de rosas, el alcohol glicerolado, la glicerina compuesta y el repelente de mosquitos. Además, brinda consultas médicas gratuitas y productos de higiene personal, consolidando un modelo integral de atención que une la práctica profesional con el compromiso social.

En el último año, la farmacia atendió a 8 mil 258 clientes y a 2 mil 123 pacientes, cifras que reflejan la confianza de la ciudadanía en los servicios universitarios. Con estos resultados, FarmaUAQ reafirma su vocación de servicio y su compromiso con la salud pública, al tiempo que impulsa la participación de la comunidad estudiantil en proyectos de impacto real.

A lo largo de ocho años, este espacio se ha convertido en un símbolo del trabajo colaborativo entre academia, investigación y sociedad. Su expansión marca el inicio de una nueva etapa para la Universidad Autónoma de Querétaro, que continúa demostrando que el conocimiento aplicado puede transformar la vida cotidiana de las y los queretanos.

Manejo agroecológico de recursos

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Publicado: 06 Noviembre 2025
Visitas: 236

El servicio social universitario representa una oportunidad única para aplicar el conocimiento académico al servicio de la sociedad, pero también para vivir experiencias transformadoras que fortalecen la sensibilidad y el compromiso social. Así lo demostraron los estudiantes que participaron en el proyecto “Manejo agroecológico de recursos”, llevado a cabo en Horno de Cal y la cabecera municipal de Tolimán, bajo la coordinación del Dr. Cristian Josué Mendoza Meneses, de la Facultad de Filosofía.

El equipo estuvo conformado por Carlos Andrés Vázquez García, de Medicina Veterinaria y Zootecnia; Diana Carolina Romero Ramírez y Juan Manuel Villagómez Zúñiga, de Biología; Gervasio Vázquez Martínez, de Producción Agropecuaria Sustentable; y las estudiantes de Gastronomía Jovana Estefanía Piñon Castañeda, María Isabel Torres Herrera y Tania Etzulyn García Saldaña. El objetivo principal del proyecto fue fomentar actividades agroecológicas dentro de la comunidad para aprovechar de manera sustentable los recursos naturales de la zona, mediante el uso de ecotecnias, bioinsumos y procesamiento de alimentos que también representaran una fuente de ingreso para las familias.

Aunque provenían de distintas licenciaturas, las y los estudiantes coincidieron en un mismo propósito: aprender haciendo y compartir sus conocimientos con la comunidad. Para Tania, el proyecto fue una sorpresa agradable. “No tenía ni idea de que podía liberar mi servicio social de esta manera. Todo surgió como una invitación de la chef Karen, y desde que lo supe me interesó porque me gusta mucho ayudar y compartir lo que he aprendido”, contó.

Durante su estancia, el grupo impartió talleres para niñas y niños sobre ecotecnias y cuidado del entorno, además de capacitaciones culinarias para mujeres de la comunidad. “Las actividades iban desde el cuidado del agua y los recursos que tienen a su alrededor hasta reconocer la riqueza de su propio entorno”, explicó María Isabel. “Muchas veces los niños no saben lo que tienen, así que parte de nuestro trabajo fue recordarles el valor de sus recursos y enseñarles a aprovecharlos sin dañarlos”.

En los primeros días, solo asistieron dos niños a las actividades, pero poco a poco la confianza y la curiosidad fueron creciendo hasta alcanzar un grupo de catorce participantes. Paralelamente, las mujeres de la comunidad asistieron a talleres de cocina tradicional y preparación de alimentos, en los que aprendieron recetas con ingredientes locales, como crema de nopal, mermeladas y salsa bolognesa, además de compartir sus propios saberes culinarios. “Fue muy bonito porque había un intercambio real; ellas también nos enseñaban”, recordó Jovana.

La convivencia con la comunidad de Horno de Cal se convirtió en el eje más valioso del aprendizaje. Gervasio destacó la calidez con la que fueron recibidos: “Desde el primer día, las mamás y abuelitas nos acogieron con mucho cariño. Nos hacían sentir parte de la comunidad”. Juan Manuel, por su parte, subrayó el valor del trabajo en equipo: “Llegué sin conocer a nadie, y al principio me intimidaba la idea de convivir con seis personas desconocidas, pero terminamos siendo un grupo unido. A pesar de los desafíos, logramos sacar adelante el proyecto y fue un éxito”.

Además del trabajo práctico, las y los universitarios reflexionaron sobre las realidades sociales y educativas de la región. “Las personas valoraban mucho que estuviéramos ahí”, comentó Isabel. “Nos decían que era un honor tenernos porque muchos no tienen la oportunidad de estudiar una carrera. Eso me hizo pensar en lo importante que es aprovechar las oportunidades que tenemos”.

En el plano humano, la experiencia dejó huella. “Aprendí más de lo que fui a enseñar”, confesó Gervasio. “Nos ayuda a tener más tacto con las personas y a entender que todos enfrentamos dificultades, pero también hay mucha gente dispuesta a ayudarnos”.

Para Tania, el servicio social en comunidad no solo fue una forma de cumplir con un requisito universitario, sino una experiencia transformadora. “Es una vivencia muy bonita. Aunque uno va a impartir conocimientos, también va a aprender. Hay mucha calidez humana, mucho intercambio y aprendizaje mutuo”, aseguró.

Finalmente, Jovana resumió el sentir del grupo: “Nos llevamos vínculos muy bonitos con la comunidad. Las personas fueron muy abiertas y siempre mostraron interés por aprender. Creo que todos regresamos diferentes”.

El proyecto “Manejo agroecológico de recursos” no solo permitió a las y los estudiantes poner en práctica sus conocimientos, sino que también los acercó a una realidad que pocas veces se vive desde el aula: la de la colaboración, la empatía y la construcción colectiva del conocimiento. En cada taller, en cada diálogo y en cada gesto de la comunidad, encontraron una lección que trasciende lo académico: el valor de aprender sirviendo.

Simposio Internacional del Maíz

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Publicado: 05 Noviembre 2025
Visitas: 356

Cada 29 de septiembre se celebra el Día Nacional del Maíz, un alimento que ha sido pilar en la historia, la cultura y la economía de México desde tiempos prehispánicos. En este contexto, la Facultad de Química de la Universidad Autónoma de Querétaro llevó a cabo el 4º Simposio Internacional del Maíz, un espacio dedicado a la investigación, innovación y revalorización de este grano que forma parte esencial de nuestra identidad nacional.

El evento fue coordinado por la Dra. Marcela Gaytán Martínez, profesora investigadora en química y funcionalidad en carbohidratos, y la Dra. Rosalía Reynoso Camacho, especialista en bioquímica y enfermedades metabólicas. Ambas académicas han consolidado este simposio desde 2021 con el propósito de fortalecer el conocimiento científico y cultural en torno al maíz nativo, promoviendo su aprovechamiento integral desde el campo hasta los productos de valor agregado.

“No es cualquier maíz —señala la Dra. Gaytán—. Trabajamos con maíces nativos que no tienen un mercado muy grande y que, por lo tanto, los agricultores no pueden comercializar fácilmente. Sin embargo, estos granos poseen características físicas y químicas muy interesantes para desarrollar productos con sabores tradicionales y beneficios para la salud”.

Este año, el encuentro contó con la participación de las facultades de Química, Ingeniería y Filosofía, además de los Campus Amealco y Concá, donde se desarrolla un trabajo directo con comunidades agrícolas. También se sumaron instituciones externas como la IBERO y el Tecnológico de Monterrey, fortaleciendo la colaboración interinstitucional.

La Dra. Reynoso destacó la importancia de integrar esfuerzos académicos con la producción en campo: “Queremos rescatar los maíces criollos, buscar alternativas viables y brindar apoyo a los agricultores. A pesar de sus bajos rendimientos y precios, siguen cultivándolos en zonas rurales. Nuestro objetivo es ofrecerles nuevas oportunidades económicas, impulsando productos innovadores y gourmet que valoren la riqueza de estos granos pigmentados”.

Durante el simposio se realizaron dos concursos: uno enfocado en la creación gastronómica y otro en el aprovechamiento integral de la milpa. En el área culinaria, los participantes presentaron desde platillos tradicionales hasta propuestas contemporáneas como gomitas de maíz, salsa macha, totopos artesanales, tamales veganos y botanas de alto valor nutricional. Mientras que, en el área de innovación, se exploraron aplicaciones sustentables y científicas del grano, como platos y vasos biodegradables elaborados con hojas de elote, y

proyectos de electrohilado con almidón de maíz para encapsular vitaminas y compuestos fenólicos.

El grupo de investigación también ha desarrollado una línea enfocada en productos de panificación sin gluten, una alternativa para personas con intolerancias alimentarias. “Hacer pan a base de maíz es un verdadero reto tecnológico —explica la Dra. Reynoso—. Pero los resultados son alentadores: panes coloridos con alto potencial antioxidante, que aportan beneficios para la salud cardiovascular, metabólica y cognitiva”.

Más allá de la ciencia, el simposio busca reconectar a las nuevas generaciones con su herencia alimentaria. La Dra. Gaytán recordó que México es el centro de origen del maíz, con 69 razas registradas, de las cuales 54 son nativas del país. “Como mexicanos, somos quienes sabemos procesar el maíz. Esa forma de prepararlo nos da los beneficios nutrimentales que se perdieron cuando el grano fue llevado a Europa. Recuperar nuestras tradiciones es también recuperar salud e identidad”.

Ambas investigadoras coincidieron en que la Universidad tiene un papel esencial al vincular la investigación con el impacto social. “Nos debemos a la sociedad —afirma la Dra. Reynoso—. Queremos que la ciencia contribuya al bienestar de las comunidades rurales, mejorando rendimientos, creando productos alternativos y generando valor económico y cultural”.

Para la próxima edición, el 5º Simposio Internacional del Maíz llevará como tema central “El maíz y la milpa”, integrando a cultivos tradicionales como el frijol, el chile y la calabaza. El objetivo será ampliar la participación de agricultores, estudiantes y chefs, fortaleciendo la vinculación entre el conocimiento científico, la gastronomía y el desarrollo sustentable. “Queremos que más jóvenes se involucren, que vean al maíz como parte de su identidad y de su futuro —concluye la Dra. Reynoso—. Este grano nos une como cultura, como ciencia y como universidad”.

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