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En un mundo donde los estereotipos de género a menudo influyen en las elecciones académicas y profesionales, Laura Alejandra Ireta Muñoz ha desafiado todas las expectativas. Con una determinación inquebrantable y el apoyo incondicional de su familia, ha conquistado los desafíos del mundo de la ingeniería, demostrando que las mujeres tienen un lugar destacado en cualquier campo, incluidas las ciencias duras.
Desde una edad temprana, Laura se sintió atraída por el campo de la ingeniería, aunque estaba consciente de los estereotipos de género que rodeaban esta profesión. Sin embargo, el aliento constante de sus padres y su propia determinación la impulsaron a perseguir su pasión. A pesar de ser la única mujer en su clase, Laura se negó a dejarse intimidar y se lanzó de lleno a sus estudios universitarios en comunicaciones y electrónica en la División de Ingenierías Campus Irapuato-Salamanca de la Universidad de Guanajuato.
Durante su licenciatura, se enfrentó a desafíos significativos, pero su dedicación y esfuerzo la llevaron a superarlos con éxito. Después de completar su grado, decidió seguir desafiándose a sí misma y se embarcó en una maestría en Optomecatrónica en el Centro de Investigaciones en Óptica (CIO) en León, Guanajuato. Aunque enfrentó obstáculos en un campo diferente al de su licenciatura, se mantuvo firme en su determinación de alcanzar nuevas alturas académicas.

Sin embargo, su viaje educativo no terminó ahí. Animada por su firme deseo de alcanzar la excelencia académica, decidió continuar sus estudios y se inscribió en el programa de doctorado en la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ). A pesar de los desafíos y las dudas iniciales, se destacó como el mejor promedio de su clase, demostrando su dedicación y habilidades excepcionales.
Laura no sólo ha dejado una marca indeleble en el mundo académico, sino que también ha inspirado a otros con su ejemplo de determinación y perseverancia. Su historia es un testimonio del poder del empoderamiento femenino y la importancia de creer en uno mismo, incluso cuando los obstáculos parecen insuperables.
Actualmente, se encuentra en un punto de transición en su carrera, explorando nuevas oportunidades y preparándose para su próxima etapa profesional. Aunque su futuro es incierto, una cosa es segura: Laura continuará desafiando los límites y abriendo camino para las generaciones futuras de mujeres en la ingeniería.
Su historia es un recordatorio poderoso de que con determinación, apoyo y una creencia inquebrantable en sí misma, cualquier cosa es posible. Laura Alejandra Ireta Muñoz es má
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En un mundo cada vez más conectado, la internacionalización de la educación se ha convertido en una prioridad para muchas instituciones académicas. En este contexto, las cátedras espejo han surgido como una poderosa herramienta para fomentar la colaboración entre docentes y estudiantes de distintas universidades, promoviendo el intercambio cultural y el aprendizaje interdisciplinario.
El programa de cátedras espejo en la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ) ha tomado vuelo desde su implementación el año pasado, como resultado de un convenio internacional entre la UAQ y la Universidad Nacional de las Artes (UNA) en Argentina. Este innovador programa, dirigido por la Secretaría de Extensión y Cultura Universitaria (SECU), busca vincular a docentes de distintas disciplinas con sus contrapartes en universidades nacionales o extranjeras, permitiendo que sus estudiantes participen en actividades colaborativas a través de entornos virtuales y herramientas tecnológicas.
El Mtro. Pablo Alejandro Cabral, Director de Enlace y Desarrollo Universitario de la UAQ, explica que las cátedras espejo no solo fortalecen los lazos académicos entre instituciones, sino que también tienen un impacto positivo en diversos indicadores de evaluación educativa. Además, brindan oportunidades significativas para el desarrollo profesional de los docentes, incluyendo la posibilidad de cumplir con requisitos para programas de calidad y certificaciones como el PRODEP y el Sistema Nacional de Investigadores (SNI).
Una de las experiencias pioneras del programa fue la colaboración entre una materia de la Facultad de Ciencias Naturales de la UAQ y la Universidad de Dakota del Sur. Esta iniciativa demostró el potencial de las cátedras espejo para promover intercambios académicos y lingüísticos, desafiando los mitos sobre los niveles de excelencia académica en diferentes contextos culturales y lingüísticos.
Sin embargo, el camino hacia la consolidación del programa no está exento de desafíos. Entre ellos se encuentra la necesidad de crear una base de datos actualizada de docentes con especialidades específicas y temas de interés para las cátedras espejo, así como una base digital de convenios con universidades nacionales y extranjeras. A pesar de estos desafíos, la naturaleza orgánica del programa permite que los docentes puedan proponer colaboraciones con colegas de otras instituciones con las que tengan afinidades académicas o profesionales.
El programa de cátedras espejo de la UAQ está abierto durante todo el año y cuenta con requisitos simples para la participación. Los docentes interesados pueden acercarse a la Dirección de Enlace y Desarrollo Universitario o enviar un correo electrónico para obtener más información y participar en esta emocionante iniciativa de internacionalización educat
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En un oficio en donde la mayor parte de quienes lo ejercen son hombres, el Taller de Carpintería de la Escuela de Artes y Oficios UAQ ha demostrado que la riqueza de este oficio se da por el trabajo de quienes lo ejercen, sin importar el sexo. Gracias a esto, se ha tenido un aumentado de hasta un 15% de participación de mujeres dentro del taller.
Alejandra Morales Moreno, profesora del taller de carpintería de la UAQ, Campus Aeropuerto, a través de esta entrevista desarrollada por Luis Javier Rosas Sánchez, cuenta su trayectoria y explica cómo es ser mujer y carpintera.
¿Cuál es su formación académica y profesional?
Personalmente, me gustó mucho estudiar el oficio de carpintería. Después de haber estudiado la preparatoria y estar como ama de casa, me surgió esta inquietud por la carpintería pues me llamaba mucho la atención; lo aprendimos y aquí estamos.
En cuestión profesional, ¿ha tenido algún grado académico?
No, estudié la preparatoria y estuve en la Facultad de Química, pero algunos problemas familiares me impidieron continuar la carrera. Cuando quise retomar, tenía que cursar otra vez toda la carrera, por lo que mi formación se inclinó por el oficio de la carpintería y otras manualidades.

Actualmente, ¿a qué se dedica?
A la carpintería, a dar clases en el Campus y a ser ama de casa.
¿Cuál fue su primer acercamiento a la carpintería?
Mi primer acercamiento fue por medio de mi padre, a él le gustaba mucho y aprendió observando y apoyando en algún taller como hobby. A mí me gustaba verlo trabajar y a veces le ayudaba un poquito, por lo que de ahí surgió mi interés cuando estaba bastante pequeña. Después entré de lleno a aprender el oficio con más formalidad.
¿Como mujer, ha tenido limitaciones dentro de la carpintería?
Las limitaciones son físicas, pues en ocasiones quiero mover algún objeto pesado y eso es más complicado para una mujer, en comparación con la fuerza de un hombre.
¿Cuál ha sido su mayor aprendizaje?
Creo que nunca se termina de aprender, todo el tiempo estamos en aprendizaje. También de los alumnos se aprende mucho con los retos que se pone cada uno en particular.
¿Considera que los hombres predominan en este oficio?
Sí predominan, he escuchado que normalmente de 100 de personas dedicadas al oficio de carpintero, sólo hay una mujer. Aunque actualmente se está elevando ese número.
En las clases que usted ofrece, ¿hay mujeres?
Sí, hay bastantes mujeres. Podríamos decir que un 10% o 15% aproximadamente son mujeres. En ocasiones vienen a preguntar si les es posible tomar el curso y claro que no hay ningún problema. No tenemos limitantes, con excepción de la fuerza física, ingenio todos tenemos y podemos hacer más con una buena orientación, además de que entre todos nos apoyamos.
¿Cómo pueden inscribirse en el taller las personas que estén interesadas?
Sólo hay que cumplir con algunos requisitos: ser mayor de quince años, saber leer, escribir y hacer cuentas; sería lo básico para iniciarse en el mundo de la carpintería.
¿Qué le diría a otras mujeres que están interesadas en el oficio de la carpintería?
Que se animen, porque sí es posible. Es un oficio muy bonito y como ama de casa a veces nos limitamos en hacer otras cosas, pero es muy lindo poder hacer algo por ti mismo.
Para mí es muy satisfactorio estar aquí y poder compartir este conocimiento con las personas que han ingresado. Siento que es bien recibida mi enseñanza porque veo que las personas se sienten a gusto, con ganas de aprender, de estar desarrollando sus proyectos con mayor complicación cada vez. Para mí es una gran satisfacción estar aquí.
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Cuando se menciona la palabra "análisis", es común que nuestra mente se dirija hacia los estudios relacionados con la salud humana. Sin embargo, los análisis de tipo químico desempeñan un papel igualmente crucial en nuestra sociedad, ya que nos permiten determinar las composiciones de materiales y sustancias con diversos fines, desde comerciales y legales hasta industriales y médicos.
En el estado de Querétaro, una entidad con una economía sólidamente fundamentada en el desarrollo industrial, la necesidad de análisis químicos es imperativa. Muchas empresas y compañías establecidas en la región dependen de estos análisis para garantizar la calidad de sus materias primas y productos acabados, así como para cumplir con certificaciones que respalden sus estándares de calidad.
En respuesta a esta demanda, la Facultad de Química (FQ) de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ) ha formalizado un área especializada en Análisis Químicos Analíticos. Inicialmente, este servicio se ofrecía dentro del entonces Centro de Estudios Académicos Sobre Contaminación Ambiental (CEACA), donde se recibían muestras de agua, suelo, metales, plantas y alimentos, entre otros.
Con el objetivo de ampliar su alcance y ofrecer servicios más generales, se estableció el Laboratorio de Análisis Químicos Analíticos (LAQA) bajo la dirección de la Dra. Silvia Lorena Amaya Llano, durante su gestión como directora de la FQ. Este laboratorio, coordinado a través de la jefatura de posgrado, se ha comprometido a renovar y desarrollar técnicas adecuadas para satisfacer las necesidades actuales de la comunidad.

El LAQA ofrece una amplia gama de servicios, incluyendo análisis de agua, metales, microbiología e instrumentales utilizando técnicas como espectroscopía de infrarrojo, absorción y emisión atómica, y cromatografía de gases y líquida. Además, se realizan análisis químicos de diversos parámetros como acidez total, alcalinidad total, cloruros, conductividad eléctrica, entre otros.
El Dr. Gerardo Manuel Nava Morales, jefe de investigación y posgrado de la Facultad de Química, destaca los esfuerzos del LAQA para enfrentar nuevos desafíos analíticos, como la determinación de grasas en alimentos y micotoxinas. Estos esfuerzos se están llevando a cabo utilizando la infraestructura disponible en los laboratorios y buscan estar a la vanguardia en la aplicación de tecnologías para garantizar la calidad y seguridad de los productos.
Ubicado en el Parque Biotecnológico en Centro Universitario, el LAQA está disponible para atender solicitudes de análisis y brindar asesoramiento técnico. Se puede contactar al laboratorio al 442-192-12-00 Ext. 5534 o mediante correo electrónico a
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La historia de la Facultad de Ingeniería está marcada por hitos significativos y por el esfuerzo continuo de profesionales dedicados a su crecimiento y excelencia académica. Desde su fundación en 1951 como Escuela de Ingeniería, hasta su consolidación como facultad en 1981, esta institución ha sido testigo de importantes transformaciones en el ámbito educativo y científico.
En este contexto, la Dra. María de la Luz Pérez Rea emerge como una figura destacada, siendo la primera mujer en ocupar el cargo de directora en esta prestigiosa unidad académica. Su trayectoria profesional y su compromiso con el avance de la ingeniería en la UAQ la convierten en un referente en el ámbito académico y en un ejemplo inspirador para futuras generaciones.
En esta entrevista, tendremos la oportunidad de conocer más de cerca a la Dra. Pérez Rea, sus experiencias, visiones y proyectos para la Facultad de Ingeniería. Desde sus primeros pasos en la institución hasta su actual posición de liderazgo, exploraremos los desafíos y logros que ha enfrentado en su camino hacia la excelencia académica y la equidad de género en su campo de estudio.
¿Cuál es su experiencia académica y profesional?
Soy Ingeniera Civil de formación, con un posgrado en Maestría en Mecánica de Suelos y un Doctorado en Ingeniería y Ciencia de los Materiales, además realicé un posdoctorado en el estudio de arcillas. Antes de unirme a la Universidad Autónoma de Querétaro, tuve una amplia experiencia en Ingeniería Civil, trabajando en diversas áreas como instalaciones hidráulicas, sanitarias, electromecánicas y diseño, así como en la construcción de casas y la gestión de una empresa de diseño y construcción de sistemas de riego. Desde que ingresé a la Universidad como profesora, he desempeñado diversos roles, incluyendo el de Coordinadora de Programas de Posgrado en Geotecnia e Ingeniería Civil y Coordinadora de la Licenciatura en Ingeniería Civil. Recientemente, fui nombrada directora provisional de la Facultad de Ingeniería, después de haber colaborado en la Secretaría Académica.
Para usted, ¿qué representa ser la primera directora mujer de la Facultad de Ingeniería?
Ser mujer en el campo de la ingeniería, sobre todo en la Ingeniería Civil, que es una carrera eminentemente desempeñada por hombres, es complicado porque tienes que demostrar que eres capaz de realizar actividades como el diseño, el proyecto, la supervisión o la construcción de obras. En este sentido, y por la cultura de quienes se dedican a la construcción, existe cierto rechazo a que una mujer vaya y dé instrucciones.
Considero que tanto las mujeres como los hombres somos capaces de ejercer una ingeniería. En la Facultad la mayoría de los colegas reconocen nuestro desempeño como ingeniera y los estudiantes son una nueva generación con otro enfoque, en casa se les enseña a aceptar que mujeres y hombres se pueden desempeñar de la misma forma en áreas que no son de esfuerzo físico, sino de trabajo intelectual.
Ser la primera directora de la Facultad de Ingeniería es todo un reto, pues es la única facultad que no había tenido directoras, pero creo que estamos aquí por el trabajo que hacemos y, desde mi perspectiva, no hay diferencia entre si eres hombre o mujer, lo que queremos es gente que trabaje y dé resultados.
¿Cómo ha influido su perspectiva en un entorno dominado tradicionalmente por hombres?
Los hombres y las mujeres tenemos pensamientos un poco diferenciados. Como mujeres nos han sido establecidos ciertas tareas de acuerdo con los roles de género; por ejemplo, en el hogar organizamos la economía y a los hijos, por lo que tendemos a ser mediadoras e integradoras, mientras que los hombres son más individuales en el trabajo. Considero que eso proporciona liderazgo, el hecho de tratar de incluir a todos, buscar que nos llevemos bien y que colaboremos para un mismo fin, influye mucho en el liderazgo de nosotras como mujeres.
¿Durante su desarrollo ha tenido algún referente de otras mujeres?
Cuando estudié la Ingeniería no tuve ninguna maestra mujer, pero cuando entré a la Maestría y empecé a participar en las reuniones nacionales de Mecánica de Suelos, vi que había mujeres en otras áreas o en otras facultades que se dedicaban también a la Geotecnia. También tuve algunas compañeras durante mis estudios de Maestría y nos animábamos unas a otras.
Por otro lado, también veíamos el trabajo científico de otras mujeres. Un referente para todos es Marie Curie por su desarrollo científico; sin embargo, ha habido mujeres que nos han antecedido en el trabajo científico y que han sido referente. A mí me gustaba mucho leer los trabajos de divulgación de la ciencia de la Dra. Julieta Fierro, compraba sus libros y se los leía a mis hijas para que se interesaran también en el área científica.
¿Cómo ha influido esto en usted?
Personalmente, la primera persona que me ayudo a pensar que no somos diferentes intelectualmente y que todos podemos hacer trabajo intelectual y desarrollo científico fue mi papá. Mi papá nunca hizo diferencia, siempre nos dijo que nosotras también podíamos hacerlo y cuando se ponía a estudiar (hacía diseños mecánicos de piezas), me pedía que le ayudara, estudiaba y trabajaba con él.
Yo nunca percibí en algún lugar que hubiera una diferencia entre hombres y mujeres, nunca sentí esa discriminación. Es importante que en las nuevas generaciones, desde nosotros como padres, podamos hacerle sentir a los niños que no hay ninguna diferencia, pueden estudiar lo que quieran y lo que les guste, porque es algo para el resto de su vida, por lo que lo tienen que hacer con convicción y felicidad. Si uno hace lo que le gusta, va a tener éxito.
¿Qué consejo le daría a las mujeres?
Luchen y no piensen que hay diferencias. Todos somos capaces, el trabajo intelectual no ve si eres hombre o mujer, si eres verde o azul, eso no importa, lo que importa es hacer el trabajo intelectual, ser gente de trabajo, de palabra, cumplida y de compromisos.
Creo que hacen falta muchos ingenieros en México, hombres y mujeres, cualquier persona puede desarrollar un trabajo de ingeniería valioso; los esperamos en la Facultad de Ingeniería para guiarlos. México necesita de gente capaz, preparada y de empuje.