Al asumir la Coordinación de Prensa en 2006, Roxana Domínguez Guillén encontró una gaceta con trayectoria. Sin embargo, más allá de mantener la publicación periódica, el reto consistió en representar en sus páginas la diversidad de nuestra institución.
Su vínculo con la UAQ comenzó años atrás, como estudiante de Técnico en Periodismo. Más tarde, en el Área de Prensa, se desempeñó como reportera de 1990 a 2001. Tras un tiempo fuera de la Universidad, recibió la invitación para coordinar el equipo de Prensa, sería pieza clave en su carrera.
Un escaparate
Para “Rox”, regresar significó reencontrarse con antiguos compañeros y asumir la responsabilidad de coordinar un proyecto que fungía como el principal escaparate de la vida institucional. En ese tiempo, Gaceta se publicaba quincenalmente con un diseño más dinámico. Reunía entrevistas, reportajes, coberturas académicas, actividades y logros de la comunidad. Sin embargo, más allá del formato, lo que definía el enfoque editorial era el equilibrio. “No todas las áreas daban a conocer su trabajo con la misma frecuencia”, recuerda. Algunas facultades tenían actividad y otras mantenían un perfil más discreto. Por ello, uno de sus principales retos fue procurar que todas las unidades académicas tuvieran un espacio justo.
Cada ejemplar requería de identificar historias, coordinar coberturas y seleccionar textos que mostraran la amplitud de la vida universitaria. Gaceta debía fungir como un espacio de convergencia para una comunidad cada vez más grande. Esa visión se reflejaba en las portadas; más que destacar protocolos o figuras institucionales, muchas mostraban espacios, nuevos edificios o áreas que daban cuenta del crecimiento. A través de las imágenes, la publicación buscaba narrar la evolución y el dinamismo de la UAQ.

Una ventana para descubrir
Rox recuerda que cada edición implicaba mantener una línea clara y, al mismo tiempo, responder a múltiples voces, fue uno de los desafíos más complejos que enfrentó.
A 45 años de su creación, considera que la función de este medio continúa siendo esencial. Más allá de registrar hechos, permite que la comunidad identifique lo que ocurre fuera de sus espacios. "Gaceta sigue siendo una ventana para descubrir el trabajo que se realiza en cada rincón de la Universidad", comparte.
Desde su papel como estudiante, reportera y coordinadora de prensa, ha sido testigo de distintas etapas, sorteando retos que iban desde lo técnico hasta lo logístico. Vivió la transición digital y el desafío de aprender a usar las primeras computadoras para la redacción; en ocasiones, ponía su automóvil para trasladar al equipo a las coberturas y, cuando hacía falta, fungía también como fotógrafa con su cámara personal, un objeto que hoy nos muestra con profundo aprecio y que conserva intacto como un gran tesoro. Por ello, cuando mira hacia atrás, no solo valora haber participado en la elaboración de Gaceta, sino formar parte de una comunidad que continúa progresando.
“Me siento completamente honrada de ser universitaria”, afirma. Un sentir compartido por quienes, desde la comunicación, han contribuido durante décadas a narrar la historia cotidiana de la Máxima Casa de Estudios de Querétaro.