Este artículo fue desarrollado por la Dra. Ruth Magdalena Gallegos Torres, integrante de la Facultad de Enfermería, con el propósito de visibilizar la realidad del embarazo durante los estudios universitarios y reflexionar sobre la importancia del acompañamiento, la orientación y la corresponsabilidad institucional en la vida académica de las estudiantes.
No se cuenta con un registro exacto del número aproximado de jóvenes que se embarazan durante sus estudios universitarios. Al respecto, el INEGI registró en el país, durante 2024, más de 1,600,000 nacimientos, de los cuales 0.6% correspondió a mujeres de entre 20 y 24 años, es decir, aproximadamente 90,000 jóvenes. En 2023, 44.9% de las mujeres del país, de 20 a 29 años, eran madres.
Las estadísticas son claras: quedar embarazada durante los estudios universitarios es una realidad. Como docentes, tutores, amistades o compañeros, todos hemos sido testigos de estos casos, en los que pocas situaciones son planeadas; con mayor frecuencia ocurre todo lo contrario.
De acuerdo con las políticas de salud del país, es importante “favorecer la mejor toma de decisiones en los jóvenes, una libertad comprometida y el desarrollo de capacidades para una sexualidad responsable”. Por ello, se sugieren las siguientes alternativas para prevenir embarazos no deseados:
· Implementar programas de educación sexual dirigidos a hombres y mujeres.
· Prevenir e identificar la ansiedad en la población estudiantil.
· Establecer mecanismos de cooperación institucional para la atención y prevención del embarazo en estudiantes.
· Crear centros de apoyo ante casos de abandono o rechazo hacia mujeres embarazadas.
· Entre otros.
Nada se logra mediante la imposición. Lo fundamental es escuchar y orientar a quienes solicitan apoyo, u ofrecerlo de manera sutil a quienes se percibe que pueden requerir orientación. Todas y todos podemos contribuir.