Con más de tres décadas de trayectoria dentro de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ), el Mtro. Rafael Oswaldo Silva Mora se ha consolidado como una de las figuras clave en el desarrollo del trabajo artístico con vidrio al interior de la institución. Originario de Guanajuato, su historia profesional está ligada a la Universidad, desde su formación académica hasta su actual labor docente y creativa en la Facultad de Artes.

El Mtro. Silva Mora ingresó a la entonces carrera de Artes Visuales en 1995, donde cursó la Licenciatura en Diseño Gráfico y posteriormente en Artes Plásticas. Su formación se fortaleció con estudios de posgrado en Arte Contemporáneo y una especialización en técnicas gráficas como grabado, litografía y grabado japonés, adquiridas en el Taller de Artes Gráficas del Centro de las Artes de Guanajuato entre 2003 y 2012. Estas experiencias le han permitido participar en exposiciones de alcance estatal, nacional e internacional, siendo una de las más recientes una muestra en Valladolid, España.

Uno de los aportes más relevantes de su trabajo ha sido la adaptación o tropicalización de técnicas tradicionales como la litografía, sustituyendo la piedra europea por mármol y piedra endémica de Querétaro. Esta innovación no solo reduce costos y dependencia de materiales importados, sino que también permite a las y los estudiantes acceder a insumos locales, constantes y sustentables. De manera paralela, ha impulsado el uso de residuos sólidos urbanos, particularmente vidrio, como materia prima para la creación artística, una línea de trabajo que ha sostenido por más de 25 años.

Gracias a este esfuerzo continuo, en la Facultad de Artes fue posible consolidar la línea terminal de Artes del Fuego, denominada así por los procesos de horneado y fundición que caracterizan disciplinas como la cerámica y el vidrio. El taller de vidrio, que en sus inicios tuvo apoyo desde la Facultad de Ingeniería y el área de Diseño Industrial, se consolidó posteriormente como un espacio de experimentación artística, científica y tecnológica, donde se estudian procesos químicos, manipulación de materiales minerales y orgánicos, así como propuestas estéticas contemporáneas.

El taller trabaja principalmente con vidrio flotado de ventana y materiales de desecho, como botellas, que son transformados en piezas ornamentales, bidimensionales y tridimensionales. Más allá de su valor estético, estas obras integran conceptos de identidad, historia y evolución del arte en Querétaro, un estado donde el vidrio ha tenido poca presencia en el ámbito artístico frente a disciplinas más tradicionales como la pintura o la escultura.

Actualmente, el taller desarrolla tres proyectos simultáneos. El primero consiste en una vidriera de carácter sacro, vinculada al arte religioso, cuyo objetivo es ser subastada para generar recursos económicos que se reinviertan directamente en el propio taller. Este proyecto parte de la convicción de que las artes visuales pueden ser generadoras de bienes y servicios culturales, fortaleciendo su autosustentabilidad.

El segundo proyecto tiene un valor académico y simbólico: la reproducción en vidrio de una obra del Mtro. Shinzaburo Takeda, artista oaxaqueño-japonés y docente de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca, quien a sus 90 años incursionó por primera vez en la pintura sobre vidrio durante una visita a la UAQ. Esta colaboración dio lugar a una pieza única, elaborada con la participación de estudiantes del taller, que formará parte de un intercambio cultural entre ambas universidades. Solo existirán cinco piezas en el mundo, una para el autor y el resto destinadas a patrimonio universitario y posible colocación en espacios estratégicos.

El tercer proyecto es una vidriera monumental de 22 metros cuadrados destinada a un espacio privado en Balvanera. Concebida como un políptico de cuatro secciones, la obra narra la historia del Valle del Pueblito, integrando elementos como la pirámide del Pueblito, la Virgen del Pueblito, la tradición ganadera y la llegada de la empresa Chipilo a la región, inaugurada por Lázaro Cárdenas. El diseño combina investigación histórica, estética contemporánea e identidad familiar, y su ejecución permitirá fortalecer la infraestructura del taller y beneficiar directamente a futuras generaciones de estudiantes.

Para el Mtro. Silva Mora, la importancia del taller de vidrio en la universidad radica en su capacidad para generar patrimonio cultural universitario. Desde la primera vidriera realizada en la UAQ a finales de los años noventa, ubicada en el el TECAAL, el trabajo en vidrio ha contribuido a dotar a la institución de piezas que fortalecen su identidad visual y simbólica. Albercas, clínicas universitarias y otros espacios han incorporado estas obras, posicionando a la UAQ como una de las pocas universidades del país que integran el vidrio artístico en su arquitectura.

Finalmente, el docente destaca que este espacio no solo forma artistas, sino que también fomenta una conciencia social y ambiental. El uso de materiales reciclados, la reutilización del vidrio y la posibilidad de que las y los estudiantes repliquen estos procesos en talleres caseros promueven una nueva relación con los residuos y con el arte como práctica cotidiana.

“Convertir materiales de desecho en piezas de arte es una forma de transformar también nuestra manera de mirar el mundo”, concluye el Mtro. Silva Mora, quien, entre risas, reconoce que el taller ya les ha quedado pequeño, pero no así la imaginación ni el compromiso con la creación artística en la UAQ.