El presente artículo fue desarrollado por María Fernanda Pascual Nicolás, prestadora de servicio social en la Coordinación de Comunicación para la Igualdad de la Dirección de Inclusión e Igualdad de Género para la Cultura de Paz (DIIGEPaz) de la Universidad Autónoma de Querétaro.

Del 22 al 24 de enero se celebró la fiesta patronal de San Ildefonso Tultepec, en Amealco de Bonfil, Querétaro. Esta festividad refleja la riqueza de la vida comunitaria y las tradiciones ancestrales de la región, al fusionar elementos históricos con expresiones contemporáneas. La danza de las pastoras, la vestimenta tradicional y el sistema de cargos conviven con atracciones modernas como juegos mecánicos, puestos de productos y bailes con grupos musicales invitados. La organización estuvo a cargo de los cargueros del Santo Patrono San Ildefonso: el mayordomo y la mayordoma, apoyados por sus basarios (ayudantes cercanos), con la participación de los fiscales, el párroco y el delegado.

La celebración se estructura en tres días clave. El 22 de enero corresponde a la víspera, con la llegada de imágenes sagradas de comunidades vecinas a la casa del mayordomo. El 23 se realiza el intercambio de ofrendas (rosarios) y la misa en honor al santo. Finalmente, el 24 culmina con la puesta en escena de la danza de Moros y Cristianos, seguida de la despedida solemne de las imágenes visitantes.

23 de enero: Donde los santos se reúnen

El momento central del 23 de enero fue el recibimiento de las imágenes sagradas de aproximadamente 40 comunidades, que arribaron a la entrada de la parroquia. Estas figuras veneradas, cargadas con devoción por sus mayordomías, fueron colocadas cuidadosamente dentro del recinto parroquial, conformando un tapiz visual de fe compartida. Cada comunidad preparó rosarios de dulces elaborados con chetos, bombones, pulparindos, bocadines, entre otros, los cuales se intercambiaron como gesto de gratitud y reciprocidad entre los grupos.

Posteriormente dio inicio la procesión. Cada delegación portaba su estandarte, un incensario con copal aromático, flores, rosarios y música tradicional de tambores, violines y cantos que resonaban en el ambiente. El recorrido partió de la parroquia y realizó dos paradas significativas: una en el Calvario y otra frente a la barda parroquial, donde se encuentra una imagen de la Virgen de Guadalupe.

Al regresar al atrio de la parroquia, las comunidades fueron recibidas y, al ritmo de la música, formaron una imponente fila de estandartes ondeantes. Las mayordomías bailaron con gracia junto a sus contrapartes visitantes. La jornada concluyó con la misa mayor en honor a San Ildefonso, un momento de oración colectiva que refuerza el tejido social de San Ildefonso Tultepec.

La construcción identitaria en las mujeres de San Ildefonso

En esta festividad, la vestimenta tradicional cobra vida especialmente en las mujeres, quienes transforman el paisaje con sus trajes multicolores que evocan motivos florales y geométricos de la cosmovisión otomí. Sin distinción de edad —desde niñas hasta abuelas— portan estas prendas con orgullo y elegancia, tejiendo identidad cultural en cada paso. Su papel trasciende la dimensión estética de la comunidad: participan en el sistema de cargos con un protagonismo cada vez mayor, asumiendo decisiones clave junto a los hombres. Además de transmitir saberes ancestrales a las nuevas generaciones, encabezan danzas como la de las pastoras, preservando así la memoria viva de la comunidad en un mundo en constante cambio.