Para un estudiante de Ingeniería Mecánica y Automotriz, conocer el funcionamiento de un vehículo no se limita a la teoría. Desarmar, revisar, medir, interpretar y encontrar el origen de una falla son parte de un aprendizaje que requiere práctica. En el Campus San Juan del Río, la Facultad de Ingeniería cuenta con el Laboratorio y Taller Automotriz, espacios donde los conocimientos adquiridos en las aulas se llevan al trabajo práctico y, al mismo tiempo, se ofrecen servicios de mantenimiento a la comunidad universitaria.
El Dr. Isaías Cueva Pérez, Ingeniero Electromecánico, egresado de la Universidad Autónoma de Querétaro, Campus San Juan del Río, y docente de la institución, está a cargo de este espacio. Su formación universitaria comenzó en la UAQ, donde cursó la carrera de 2008 a 2012; posteriormente realizó una maestría, que concluyó en 2016, y continuó con estudios de doctorado en Mecatrónica.
El Laboratorio Automotriz surgió como respuesta a la necesidad de complementar la formación teórica de los estudiantes de Ingeniería Mecánica Automotriz, carrera que se imparte desde 2014. En este espacio, los alumnos pueden desarrollar prácticas y adquirir conocimientos que posteriormente les permitan desempeñarse en la industria.
“Es un espacio donde los chicos pueden venir y practicar, la idea es que no solamente obtengan la parte teórica, sino que también tengan los fundamentos de práctica para poder desempeñarse en la industria”, explicó el Dr. Cueva Pérez.
Dentro del laboratorio se realizan diversas actividades relacionadas con el funcionamiento y diagnóstico de los vehículos. Los estudiantes trabajan con sensores, realizan pruebas en el Laboratorio de Inyectores e inspeccionan diferentes piezas y mecanismos. También cuentan con maquetas de combustión interna y de transmisiones, además de vehículos que utilizan para realizar pruebas dentro del Campus.
Una de las prácticas consiste en analizar vibraciones en los vehículos, con el propósito de que los estudiantes conozcan aspectos relacionados con el confort automotriz. Para ello, cuentan con una camioneta Honda obtenida mediante donación, que también es utilizada para desarrollar diferentes experimentos.
El equipamiento tecnológico constituye otra parte importante de este proceso de aprendizaje. El Laboratorio cuenta con analizadores de gases que son utilizados por los estudiantes para realizar prácticas e interpretar resultados, así como con un escáner automotriz, herramienta que permite obtener información para apoyar el diagnóstico de un vehículo.
Sin embargo, el uso de estas herramientas no sustituye el conocimiento. Para el Dr. Cueva Pérez, los estudiantes deben aprender a interpretar la información que proporcionan los equipos y utilizarla para encontrar el origen de una falla. “La herramienta no hace magia. El equipo sí te va a dar un resultado, pero tú, a través de tu expertise, tienes que darle la interpretación a ese resultado para poder diagnosticar correctamente un vehículo”, señaló.
De esta manera, las prácticas buscan desarrollar habilidades que van más allá del manejo de herramientas. Los estudiantes ejercitan su capacidad analítica y crítica al preguntarse qué provocó una falla, cómo ocurrió y cuál puede ser la manera de solucionarla.
A la par de la formación académica, el Taller Automotriz ofrece servicios de mantenimiento a vehículos de la comunidad universitaria. Docentes, estudiantes y administrativos pueden solicitar atención para automóviles de uso cotidiano, mientras que también se brinda mantenimiento a unidades de transporte utilizadas por distintas áreas de la Universidad y, en algunos casos, a motocicletas.
Entre los servicios se encuentran afinaciones mayores y menores, trabajos relacionados con suspensión y frenos, rectificado de discos, cambio de refacciones, revisión de llantas y otras tareas de mantenimiento. Para el Dr. Cueva Pérez, esta labor también implica una responsabilidad, debido a que el adecuado funcionamiento de un vehículo está relacionado con la seguridad de quienes lo utilizan.
El mantenimiento preventivo, señaló, permite detectar oportunamente posibles problemas y evitar que pequeñas fallas se conviertan en reparaciones mayores. Por ello, considera importante generar una mayor conciencia entre los usuarios sobre la necesidad de cuidar los vehículos de manera periódica.

Otro de los proyectos que vincula el aprendizaje con las nuevas tecnologías es E-FACI, un vehículo convencional que fue convertido en eléctrico. El proyecto representó un reto para quienes participaron en él y requirió el trabajo conjunto de investigadores, estudiantes y personas de otras facultades.
El Dr. Cueva Pérez se incorporó al proyecto alrededor de 2020 y participó en la parte eléctrica del vehículo. Su experiencia le permitió involucrarse en una tecnología que también representa nuevos retos para la formación de los futuros ingenieros. “Esa es una de las tecnologías que estamos integrando. Fue todo un reto. Tuvimos que trabajar con varios investigadores y alumnos, incluso también con gente de otras facultades”, comentó.
La seguridad es otro componente de las actividades que se realizan en el Laboratorio y Taller Automotriz. Los estudiantes deben utilizar zapatos de seguridad y, dependiendo de la actividad, otros elementos de protección, debido a que trabajan con aceite, gasolina, diésel y equipos que utilizan sustancias que pueden resultar irritantes.
Más allá del cumplimiento de una medida preventiva, el objetivo es que los estudiantes incorporen la seguridad como parte de su formación profesional y comprendan la responsabilidad que tendrán al trabajar en espacios donde también deben cuidar de sí mismos y de sus compañeros.
Actualmente, el Laboratorio Automotriz cuenta con el Dr. Cueva Pérez y un asistente, mientras que el Taller Automotriz tiene dos mecánicos encargados de los servicios de mantenimiento. La organización de estos espacios también implica coordinar prácticas, clases, citas y servicios para evitar que las actividades interfieran entre sí.
A futuro, uno de los objetivos para el laboratorio es que permanezca activo durante toda la jornada con estudiantes realizando prácticas. En el caso del taller, se busca ampliar los servicios y, eventualmente, gestionar capacitaciones que puedan dirigirse también a personas externas a la Universidad.
Para el Dr. Cueva Pérez, estos espacios tienen una función que va más allá de la formación profesional, pues permiten mantener contacto con distintos integrantes de la comunidad universitaria y generar servicios que contribuyen a la vida institucional. “Creo que son espacios muy importantes para el desarrollo primero de la formación de los chicos y también para que nosotros tengamos esa interacción, esa convivencia con otras personas en la comunidad universitaria”, concluyó.
Actualmente, los servicios del Taller Automotriz están dirigidos a docentes, estudiantes y administrativos de la Universidad. La atención es de lunes a viernes, de 9:00 a 17:00 horas. Para conocer los servicios disponibles, la comunidad universitaria puede acercarse directamente al Laboratorio Automotriz o a la Coordinación de la Facultad de Ingeniería en el Campus San Juan del Río.