Recibir el galardón del Premio Xahni representa para el Dr. Josué de Jesús Trejo Alonso un motivo más para seguir consolidando su quehacer académico desde la responsabilidad y calidez humana.
Y reconoce que mucha de su formación no estaría completa sin sus alumnos, que son quienes día a día nutren su práctica docente. “Los alumnos son la razón de ser de todos nosotros como docentes, es que no solo es un trabajo común; tienes los futuros de muchos jóvenes que dependen de ti”. Por ello se encuentra muy contento y agradecido por el reconocimiento.
Acercar el saber científico a las personas, compartir los conocimientos que se adquieren en la universidad, y servir como apoyo para sus alumnos ha sido una constante durante su trayectoria profesional. Estas habilidades lo han impulsado a él y a sus alumnos a formarse en un espacio en donde el conocimiento sirve como puente para mejorar. Es Profesor de Tiempo Completo y Coordinador de Ingeniería Física en la Facultad de Ingeniería de la UAQ; su línea de investigación se centra en astrofísica extragaláctica, cúmulos de galaxias e hidrología ambiental, y es investigador activo.
El académico ha construido su trayectoria docente con base en sus principios de empatía y respeto con sus estudiantes, comprendiendo que, a través del involucramiento en áreas como la tutoría, orientación y la constante capacitación, puede mejorar la calidad educativa que transmite en su desempeño docente.
Asimismo, señala que su labor y la de sus alumnos no depende únicamente del trabajo en el aula, sino que es un entramado social que se construye a través del sostenimiento colectivo, y la búsqueda constante de retribuir a la comunidad el apoyo brindado. “Siempre les digo que nadie nos hacemos solos. Realmente siempre hay una sociedad que respalda todo lo que tenemos aquí, pues todo está por una sociedad que cree que la educación es el camino para poder mejorar un país, es un contrato social entre todos.”, comentó.
Cuando mira en retrospectiva su camino hacia la educación, recuerda que el impulso por enseñar de la mejor manera posible surgió cuando él mismo era alumno, pues notaba en sus profesores las cosas que no le gustaría replicar, y buscaba maneras en las que la educación llegara a los jóvenes como una herramienta para moldear su futuro, y a su vez, compartir los saberes y seguir sosteniendo a los que vienen.
La fascinación surgió cuando dentro de la licenciatura, observaba que temas muy comunes para él despertaban curiosidad en las personas que miraban la astrofísica desde fuera, fue entonces cuando decidió dedicarse a explicar y divulgar la ciencia detrás de esos fenómenos.
Aunque actualmente desempeña su labor en la Facultad de Ingeniería, su trabajo de enseñanza comenzó en las preparatorias, donde convivió de frente con los obstáculos que los jóvenes adolescentes encontraban; desde problemas familiares, económicos o identitarios. Esa experiencia marcó un paso importante en la construcción de su visión de educador, puesto que ahí pudo reconocer que muchas veces el desempeño de los jóvenes no depende de ellos, sino que está sesgado por las dificultades personales que enfrentan.
Por esta razón reconoció la necesidad de comprender y empatizar con los problemas que pueden atravesar los alumnos, y a apoyarlos en lo posible, pues su formación es un trabajo en conjunto. “Es un problema social muy grande y pues hay que tratar de entenderlos un poquito más en ese sentido. Tratar de apoyarlos en lo que uno pueda. Justo también por eso me motivó mucho a meterme en tutorías, que es cuando más se le puede ayudar a los alumnos”, relató.
Ahora en el nivel universitario, encuentra retos diferentes, como el construir y trabajar materiales que se moldeen a las necesidades específicas de los estudiantes, no dejar que las clases se vuelvan monótonas; escuchar a los estudiantes, preguntarles qué técnicas funcionan mejor para ellos, construir de la mano cursos que mejoren continuamente. “Cada semestre estoy tratando de cambiar algunas cositas, aunque sean muy pequeñas, en cada uno de mis cursos para seguir avanzando y motivando; porque no son los mismos estudiantes los que nos llegan año con año”, agregó.
Además, esta dificultad aumenta porque el sistema universitario no está preparado para cubrir las necesidades específicas que tienen algunos alumnos, como es el caso del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH). El profesor señaló que muchas veces, comportamientos relacionados al TDAH —como la dificultad para mantener la concentración, organización y seguir instrucciones, el exceso de energía— son castigados dentro del sistema universitario, y resultan una traba para los alumnos que lo tienen.
“Es complicado explicarles también a todos los docentes de esa generación que estas personas tienen esta condición de TDAH, para que esta persona no se salga y termine bien sus estudios”, afirmó. Por lo que es necesario transformar las formas tradicionales de entender la educación, para que esta contemple diversos estilos de aprendizaje.
El docente valora todo el apoyo que la UAQ le ha brindado en el tiempo en el que ha trabajado aquí, por ello se esfuerza en mejorar constantemente: “justo mi manera de agradecer el hecho de que me hayan dado la oportunidad es seguir mejorando día con día como docente y como investigador”. Cree firmemente que la universidad pública es un agente importante para la sociedad y un compromiso enorme, pues en ella recaen las herramientas que forman a los futuros profesionistas, recordando que: “la mejor arma que le podemos dar a los estudiantes es una educación de calidad”.
Pensando en el futuro, el Dr. Josué de Jesús Trejo Alonso admite que lo único por lo que le gustaría ser recordado por sus alumnos es por ser una persona que los orientó con dignidad y respeto: “Honestamente solo con que digan que fui humano. Con eso para mí es suficiente”.