La Dra. Fabiola García Rangel, docente de la Facultad de Artes, impulsa un proyecto de intervención educativa que trasciende el aula para incidir directamente en la sociedad. Vinculado al Programa de Comunidades Universitarias por la Paz, esta iniciativa articula la formación académica con el compromiso social, al llevar la música a un centro de readaptación social.

La Dra. García Rangel cuenta con una sólida trayectoria académica: es Licenciada en Educación Musical, profesional en Educación Artística por el INBA, Maestra en Administración Pública con especialidad en Gestión Cultural por la UAM y Doctora en Estudios Culturales por la Universidad de Santiago de Compostela. Desde esta formación interdisciplinaria, lidera un proyecto que conjuga pedagogía, arte y responsabilidad social.

La propuesta surge a partir del ensamble musical “Marginales del Sur”, el cual está enfocado en visibilizar luchas sociales, el cual, en su labor como agente de paz, abrió el vínculo con la institución penitenciaria. A partir de esta relación, se consolidó una intervención educativa que involucra a estudiantes de cuarto semestre de la asignatura de Pedagogía Musical, quienes encuentran en este espacio una oportunidad para aplicar los conocimientos teóricos adquiridos en su formación.

Con una duración de seis meses, de enero a julio, el proyecto se centra en la creación de un coro con personas privadas de la libertad. Para ello, se emplean metodologías de educación musical basadas en enfoques como la euritmia de Dalcroze, la fonomimia de Kodály y elementos pedagógicos de Willems, adaptados a un trabajo colectivo que promueve la expresión, la escucha y la colaboración.

El impacto ha sido significativo. De acuerdo con la docente, las personas participantes esperan con entusiasmo cada sesión, al grado de resentir los periodos en los que no se llevan a cabo por motivos académicos. Asimismo, tanto el personal del centro como los propios internos han reportado cambios positivos en el ambiente, tales como mayor disposición al trabajo en equipo, relajación y apertura emocional.

Para las y los estudiantes, esta experiencia representa un aprendizaje muy significativo, pues más allá del ejercicio académico, enfrentarse a contextos distintos les permite comprender la dimensión social de su disciplina y reconocer el poder de la música como herramienta de acompañamiento emocional y expresión humana. “La música no es solo para quienes la estudian, es para todo ser humano”, subraya la Dra. García Rangel.

No obstante, el proyecto también ha implicado retos logísticos y formativos. Desde la organización de traslados hasta el cumplimiento estricto de normas de seguridad, las y los estudiantes han debido fortalecer su sentido de responsabilidad. A ello se suma la preparación emocional necesaria para desenvolverse en un entorno sensible, donde se fomenta la empatía sin perder de vista los límites que exige el contexto.

En este sentido, la docente destaca la importancia de formar profesionales capaces de adaptarse a diversas realidades, con una perspectiva ética y una actitud de apertura. Este tipo de experiencias, afirma, permiten romper con la “burbuja universitaria” y propician un acercamiento genuino a problemáticas sociales, desde un enfoque horizontal y respetuoso.

El proyecto también pone en evidencia la relevancia de la vinculación social como eje fundamental de la universidad pública. Más allá de los indicadores académicos tradicionales, estas acciones fortalecen la legitimidad institucional al generar impactos tangibles en la comunidad.

Finalmente, la Dra. García Rangel hizo un llamado a visibilizar el trabajo que realizan docentes y estudiantes en distintos espacios, ya que “son estas iniciativas las que sostienen, desde lo cotidiano, el compromiso social y la pertinencia de la universidad”, concluyó.