La participación de las mujeres en la ciencia y la tecnología en México ha crecido de manera sostenida, aunque aún enfrenta brechas importantes, especialmente en áreas STEM y en los niveles más altos de liderazgo académico. Desde este panorama, la Universidad Autónoma de Querétaro se posiciona como una institución activa en la formación, impulso y visibilización de mujeres científicas, particularmente desde una perspectiva educativa y social.

Así lo señala, la Dra. Rocío Damara Merlo Espino, especialista en áreas STEAM, Robótica y Doctora en Tecnología Educativa. Desde su labor como docente, investigadora y Coordinadora de Vinculación en el Centro de Estudios en Robótica y Ciencias (CEROC) de la Secretaría de Extensión y Cultura Universitaria, destaca que la UAQ ha asumido un papel relevante en la transformación científica del país mediante el apoyo a proyectos con estructura educativa, enfocados en infancias y adolescencias, especialmente en divulgación de la Ciencias y las áreas STEM.

De acuerdo con la académica, uno de los aportes más significativos de la UAQ es el respaldo institucional a iniciativas que promueven la ciencia desde edades tempranas, a través de infraestructura, becas y programas universitarios que buscan generar modelos de representación femenina. Estas acciones resultan clave si se considera que, a nivel nacional, la participación de mujeres en áreas STEM ronda máximo el 30 %, porcentaje que disminuye conforme se avanza en la trayectoria académica y profesional.

La Dra. Merlo explica que esta brecha se hace más evidente en los niveles de educación superior, en el ejercicio profesional y dentro del Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores (SNII), donde la participación femenina en los niveles más altos apenas alcanza el 20 %. Esta pérdida de interés y permanencia, señala, comienza a notarse desde la educación secundaria, lo que subraya la importancia de fortalecer estrategias dirigidas a infancias y adolescencias.

En cuanto a la formación universitaria, reconoce avances importantes dentro de la UAQ, como la apertura y acreditación de programas educativos de calidad —tanto en licenciatura como en posgrado— y la incorporación de estos al sistema de apoyos y becas que permiten a más mujeres continuar sus estudios. Estas acciones, afirma, no solo fortalecen la matrícula femenina, sino que también responden a la pertinencia social y al desarrollo regional.

Entre los proyectos con impacto dentro y fuera de la universidad, la académica destaca iniciativas que cuentan con una trayectoria de más de 12 años. En el ámbito institucional, sobresale la formalización y el reconocimiento de diversos Laboratorios de Servicio y Centros de Estudios de la UAQ liderados por mujeres, los cuales se han consolidado como pilares fundamentales en la vinculación, investigación y extensión universitaria.

Asimismo, resalta programas emblemáticos como el Foro de Mujeres en las Ciencias 'Empoderando Futuros', el proyecto 'Chavas en la Ciencia' y el Selectivo Universitario de Robótica. Estos esfuerzos se complementan con los Veranos de Ciencia, los grupos estudiantiles representativos en Matemáticas, Física y Química, y la labor del Centro de Estudios en Robótica y Ciencias (CEROC). A través de talleres y cursos en las diversas facultades y la Escuela de Bachilleres, estas iniciativas han fortalecido el extensionismo y la divulgación científica con un profundo enfoque social

No obstante, la Dra. Merlo advierte que persisten obstáculos estructurales que frenan el desarrollo pleno de las científicas, representados por el llamado 'techo de cristal'. Esta barrera invisible impide que el crecimiento de la presencia femenina en las aulas se traduzca proporcionalmente en la obtención de plazas definitivas o en la consolidación de trayectorias para las investigadoras jóvenes, quienes a menudo enfrentan sesgos sistémicos que interrumpen su progresión profesional. Dicha limitación es especialmente crítica en el acceso a puestos de toma de decisiones —como coordinaciones, jefaturas y direcciones—, donde la representación femenina sobre todo en las ciencias exactas sigue siendo una tarea pendiente para alcanzar una verdadera paridad institucional.

Frente a este panorama, la UAQ ha impulsado acciones institucionales orientadas a la igualdad de género que trascienden el discurso. A través de foros, conversatorios y actividades de sensibilización, se ha logrado dar visibilidad al trabajo de mujeres científicas, combatiendo los sesgos desde la base. Estas iniciativas se complementan con la capacitación continua y una reestructuración estratégica de los programas educativos, diseñados no solo para fortalecer habilidades técnicas de vanguardia, sino también competencias socioemocionales y de liderazgo.

Desde su mirada, la Dra. Merlo hace un reconocimiento a las trayectorias fundamentales que han cimentado las funciones sustantivas de la Universidad Pública. Destaca el legado de figuras precursoras como la Mtra. Dolores Cabrera Muñoz, primera rectora de la institución, subrayando la relevancia histórica de que, hasta la fecha, solo tres mujeres han encabezado la rectoría de nuestra universidad. Este hecho no solo resalta la magnitud de sus liderazgos, sino que evidencia la necesidad apremiante de seguir abriendo brecha para las futuras generaciones de científicas y gestoras universitarias. Su impacto es innegable en un amplio espectro que trasciende las ciencias sociales, naturales y de la salud, alcanzando con firmeza las ciencias exactas.

Finalmente, la académica subraya la importancia de las redes de colaboración impulsadas desde la universidad mediante, agrupaciones estudiantiles, cuerpos académicos y grupos colegiados. Muchos de estos espacios son liderados por investigadoras del Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores (SNII), lo que ha permitido consolidar vínculos multidisciplinarios de alcance global.

A las jóvenes universitarias que aspiran a una carrera científica, les comparte que, más allá de la excelencia técnica, es vital ejercer la profesión con integridad, compromiso social y un profundo sentido ciudadano, bajo la premisa de que 'la ciencia en la que participan las mujeres es, simplemente, mejor ciencia'.

Para la Dra. Merlo el propósito de fondo es tan sencillo como ambicioso porque busca que la tecnología y la innovación sean motores reales de transformación educativa. Más allá de las métricas, su labor se centra en impulsar el talento en cada etapa formativa y en ser el puente donde convergen la academia, la sociedad y la industria. Su apuesta final es que la transferencia de conocimiento deje de ser un término técnico para convertirse en el impulso que genere un desarrollo verdaderamente sostenible y humano.