En julio de 1981 apareció por primera vez una publicación que, sin saberlo en ese momento, comenzaría a recorrer décadas enteras de la vida universitaria. Aquel ejemplar de apenas ocho páginas llevaba un nombre sencillo y directo: Gaceta.
Al frente de la UAQ se encontraba el Dr. Mariano Palacios Alcocer, Rector entre 1979 y 1982, egresado de la Facultad de Derecho y firme defensor de la autonomía universitaria. Fue durante su administración cuando nació este proyecto editorial con la clara convicción de acercar a la comunidad, compartir el trabajo que se realizaba en las aulas y abrir nuevos espacios para la comunicación.
En el mensaje de presentación de aquella primera edición, Palacios Alcocer escribió que la publicación surgía "bajo el imperativo de establecer cada día una comunicación más estrecha y efectiva", entre nuestra Universidad y la sociedad a la que se debía. También expresó una idea que cuatro décadas y media después conserva plena vigencia:
“Nuestra realidad no debe enclaustrarse, debe salir y ser conocida”.
Más que anunciar un nuevo medio, aquellas palabras definieron una forma de entender a nuestra casa de estudios. Una institución que genera conocimiento, cultura, investigación y transformación social, pero que también tiene la responsabilidad de compartirlo.
La Gaceta nació como una puerta al exterior, un espacio para dar a conocer los avances, los proyectos y el esfuerzo cotidiano de estudiantes, docentes y trabajadores. Este medio impreso se convirtió en un enlace entre la Universidad y su comunidad, en una época en la que no existían plataformas digitales ni teléfonos inteligentes.
Con el paso del tiempo cambiaron los formatos, los diseños, las tecnologías e incluso la manera de leer. Lo que no cambió fue la esencia planteada desde aquella primera edición: informar formando, fortalecer el sentido de pertenencia y acercar a las personas al trabajo universitario.
A 45 años de distancia, resulta inevitable volver a las palabras de Mariano Palacios Alcocer y reconocer la claridad de aquella visión. Porque muchas de las metas que dieron origen a Gaceta siguen guiando su rumbo actual.
Hoy, cuando la publicación se encuentra completamente integrada al entorno digital, aquellas páginas de 1981 adquieren un significado especial. No solo marcaron el nacimiento de un medio institucional, también sembraron una idea que continúa vigente. La Universidad se construye a través de sus palabras, de sus imágenes y de la capacidad de compartir con otros aquello que la hace crecer.
Ese es el legado de quienes impulsaron aquel primer número. Haber comprendido que cada generación universitaria tiene algo que contar y que, para hacerlo, necesita un espacio propio.
A la fecha, Gaceta sigue cumpliendo ese objetivo, la puerta que se abrió a inicios de los ochenta continúa así, permitiendo que cada generación encuentre del otro lado su camino en el tiempo.