Por:
Dra. en C.S. Ruth Magdalena Gallegos Torres
Facultad de Enfermería
Soy docente desde hace más de 20 años y, en los últimos cinco, después de la pandemia, he visto un incremento significativo en los problemas de ansiedad y depresión entre los estudiantes universitarios. Se presentan muchas situaciones emocionales que les son difíciles de manejar, así como problemas familiares, de salud, económicos, entre otros.
Ahondando al respecto, la Organización Mundial de la Salud (OMS) indicó que, en el primer año de la pandemia, hubo un aumento mundial del 25 % en los problemas de depresión y ansiedad, sobre todo en jóvenes de 15 a 24 años, y que uno de cada siete jóvenes de 10 a 19 años presenta algún trastorno mental diagnosticable. Lo mismo señala la UNICEF, que refiere que las mujeres son las más vulnerables ante estas situaciones.
Algunos informes que han abordado a estudiantes universitarios reportan que alrededor del 20 % sufre depresión clínica y hasta un 50 % presenta síntomas significativos de ansiedad o insomnio.
De acuerdo con la OMS, la ansiedad es un trastorno que puede aparecer durante la adolescencia. Todos estamos expuestos a que, en algún momento de nuestra vida, presentemos síntomas de ansiedad, que implican experimentar miedo y preocupación de manera intensa y excesiva. Los síntomas son difíciles de tratar, sobre todo cuando pasa mucho tiempo sin atenderlos; además, interfieren con la vida diaria, escolar o laboral de quien los presenta.
En la ansiedad suelen presentarse múltiples signos y síntomas, como dificultad para concentrarse y para tomar decisiones, irritabilidad, tensión, inquietud, náuseas o malestar estomacal, palpitaciones, sudoración, temblores, trastornos del sueño, sensación de peligro inminente, de pánico o fatalidad. Es importante reconocer que existen diversos trastornos de ansiedad, que deben ser valorados y reconocidos por un profesional de la salud mental.
En el caso de la depresión, esta puede ser leve, moderada o grave. Es una condición que puede llevar al suicidio. Implica una pérdida del placer o interés por las actividades durante largos periodos de tiempo. Vinculado con esto, la OMS indica que, en 2021, más de 700 000 personas se quitaron la vida, por lo que es la tercera causa de muerte en el grupo de edad de los 15 a los 29 años.
Además de los síntomas de ansiedad, en la depresión se pueden presentar sentimientos de culpa excesiva, baja autoestima, falta de esperanza por el futuro, pensamientos de muerte, cambios en el apetito o en el peso, sensación de cansancio constante o falta de energía.
Respecto al suicidio, el 73 % ocurre en países de ingresos bajos y medianos, donde las causas son múltiples y pueden considerar factores psicológicos, culturales, biológicos y ambientales. Cuando una persona ya tuvo un intento de suicidio, aumenta el riesgo de que vuelva a tratar de cometerlo.
En 2025, en México, de acuerdo con datos del INEGI, hubo 8 846 defunciones por suicidio, de las cuales el 80 % correspondió a varones. Los grupos de edad más afectados fueron los de 15 a 24 años y de 25 a 34 años. Estados como Chihuahua, Aguascalientes y Quintana Roo presentan las tasas más altas de suicidios.
La prevención del suicidio es una labor conjunta entre compañeros, maestros, familia, personal de salud y profesionales de la salud mental. Esto ocurre en un periodo en el que la inteligencia emocional necesita ser fortalecida a través de escuchar al otro, empatizar y tener relaciones humanas de calidad.