La formación continua es una herramienta para mejorar el desempeño profesional, pero también una oportunidad para aprender, desarrollar nuevas habilidades y fortalecer el trabajo en equipo. En la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ), la Coordinación de Capacitación y Desarrollo, adscrita a la Dirección de Recursos Humanos, impulsa este proceso mediante cursos dirigidos al personal administrativo de la institución.
La Lic. Paola Daniela Gómez Medellín, responsable de esta área, explica que el objetivo es fortalecer el perfil profesional de las y los trabajadores a partir de programas que respondan a sus necesidades y contribuyan a mejorar las funciones que desempeñan en sus espacios laborales.
Para ello, la Coordinación organiza su oferta en dos modalidades: capacitación genérica y capacitación específica. La primera parte de los análisis que realiza el área, los indicadores y las necesidades identificadas en la institución, con el propósito de diseñar programas que puedan beneficiar a distintos perfiles. La segunda responde a solicitudes concretas de las unidades académicas y administrativas que buscan desarrollar o mejorar competencias relacionadas con sus actividades.
Como ejemplo, la Lic. Gómez Medellín menciona las solicitudes de capacitación para el personal de atención primaria de los centros de servicio vinculados con la Facultad de Enfermería. A partir de estos requerimientos, el equipo determina si es necesario diseñar un programa o si cuenta con alguno que pueda atender la necesidad identificada.
La oferta de capacitación contempla distintos niveles de formación, de acuerdo con las funciones y necesidades de desarrollo del personal universitario. El primero está abierto a todo el personal y aborda competencias transversales que pueden aplicarse en diferentes espacios de trabajo, fortaleciendo las habilidades administrativas, tecnológicas y de trabajo en equipo. El segundo se dirige a perfiles con funciones más específicas, como el personal administrativo operativo, con contenidos orientados a la mejora del servicio, la comunicación efectiva, la organización del trabajo y el fortalecimiento de sus competencias laborales. El tercero está enfocado en quienes ocupan puestos de jefatura y coordinación, con contenidos orientados a la planeación estratégica, el liderazgo, la gestión de equipos y la toma de decisiones, para contribuir al cumplimiento de los objetivos institucionales.
Esta estructura permite que la capacitación responda a las necesidades de formación, a las funciones de cada puesto de trabajo, así como a los desafíos del entorno laboral, fortaleciendo el desarrollo de competencias del personal universitario y contribuyendo a la mejora del desempeño institucional. En promedio, la Coordinación ofrece alrededor de 40 cursos de formación general por semestre, mientras que las capacitaciones específicas se programan de acuerdo con las necesidades identificadas y las solicitudes de las distintas unidades académicas y administrativas, considerando la pertinencia de los contenidos, la disponibilidad de las personas instructoras y la capacidad operativa y logística para su implementación.
El alcance de estos programas también depende de las modalidades en las que se imparten. Además de las sesiones presenciales en el Centro Universitario, se realizan actividades en los Campus Aeropuerto, Corregidora y San Juan del Río. Asimismo, la modalidad virtual facilita el acceso de quienes laboran en otros espacios universitarios. Para ello, el área brinda orientación sobre el uso del sistema de capacitación y la plataforma correspondiente.
Para la Lic. Gómez Medellín, la capacitación no se limita al desarrollo de conocimientos técnicos, sino que también representa una herramienta fundamental para promover entornos organizacionales favorables. Por ello, la oferta incorpora contenidos relacionados con las habilidades socioemocionales, la comunicación asertiva, el manejo del estrés, el liderazgo y el trabajo en equipo, con el propósito de prevenir factores de riesgo psicosocial y fomentar espacios laborales saludables, respetuosos e inclusivos.
Estas herramientas permiten reconocer cómo las acciones individuales influyen en las relaciones interpersonales, la coordinación entre áreas y los procesos de colaboración entre las distintas dependencias universitarias. De esta manera, la formación busca fortalecer tanto las competencias operativas como las habilidades que favorecen la comunicación efectiva, el trabajo en equipo y la construcción de entornos laborales saludables, promoviendo el bienestar del personal y la mejora del desempeño institucional.
El impacto de los cursos de capacitación se evalúa mediante encuestas e instrumentos dirigidos a las jefaturas inmediatas, que permiten identificar las competencias que requieren fortalecerse y valorar la aplicación de los conocimientos y habilidades adquiridos en el desempeño laboral. De acuerdo con la responsable del área, estas evaluaciones permiten reconocer avances en el desarrollo de las funciones del personal, así como oportunidades de mejora en la calidad de los servicios que se brindan a la comunidad universitaria, contribuyendo al fortalecimiento institucional.
Uno de los principales retos es conciliar la formación con las responsabilidades cotidianas. La carga laboral puede dificultar que algunas personas se ausenten de sus puestos para asistir a los cursos. Sin embargo, la Lic. Gómez Medellín destaca el interés de quienes buscan continuar aprendiendo y mejorar su perfil profesional, incluso cuando sus actividades representan una exigencia importante.
Para ampliar y fortalecer la oferta de capacitación, la Coordinación trabaja en la integración de un padrón de personas capacitadoras, con el propósito de establecer mecanismos de colaboración e incorporar perfiles especializados, entre ellos personal docente y de investigación. Asimismo, promueve la vinculación con distintas áreas universitarias que contribuyen con sus conocimientos y experiencia en temas relacionados con las tecnologías de la información, la sustentabilidad y otras áreas estratégicas, favoreciendo una oferta de formación más diversa y acorde con las necesidades institucionales.
Con 16 años de trayectoria en la UAQ, la responsable de Capacitación y Desarrollo reconoce que su paso por distintos espacios universitarios ha ampliado su perspectiva sobre las necesidades de la institución. Su formación como antropóloga y sus estudios de maestría en Derechos Humanos también aportan una mirada que busca integrar otras dimensiones del entorno laboral.
En esta etapa, señala, resulta fundamental incorporar ejes transversales que permitan atender las necesidades y los desafíos actuales del personal administrativo, mediante contenidos relacionados con la perspectiva de género, los derechos humanos, la diversidad, la inclusión y el respeto a las distintas identidades y realidades sociales. Asimismo, se busca fortalecer la promoción del bienestar laboral y la construcción de entornos organizacionales saludables, equitativos y respetuosos.
Desde esta visión, la capacitación representa una oportunidad para reconocer que las necesidades de quienes integran la Universidad van más allá de las tareas que realizan. Fortalecer sus competencias implica también considerar las relaciones, las condiciones y las dinámicas que forman parte de su vida laboral.
Finalmente, la Lic. Gómez Medellín señaló que con programas que se adaptan a distintos perfiles y espacios universitarios, la Coordinación de Capacitación y Desarrollo contribuye a que el aprendizaje continuo se traduzca en mejores prácticas, servicios más sólidos y una institución que reconoce en su personal una pieza fundamental para cumplir sus funciones.
Finalmente, la Lic. Gómez Medellín destacó que la Coordinación de Capacitación y Desarrollo busca fortalecer una cultura de aprendizaje continuo que contribuya a mejorar las prácticas laborales, la calidad de los servicios y el cumplimiento de los objetivos institucionales. En este sentido, expresó un especial agradecimiento y reconocimiento al equipo que integra la Coordinación, resaltando su compromiso, profesionalismo, dedicación y disposición para afrontar los desafíos que implica la formación del personal universitario. Subrayó que el trabajo colaborativo, las capacidades y las aportaciones de cada integrante son fundamentales para el desarrollo de los proyectos y el cumplimiento de las metas del área, reconociendo que los avances alcanzados son resultado de un esfuerzo conjunto y de una visión compartida de servicio y compromiso con la comunidad universitaria.