Este texto fue desarrollado por Karen Castaño Sánchez, estudiante de la Maestría en Ciencias de la Nutrición Humana de la Facultad de Ciencias Naturales, como parte de la materia de Seminario de Investigación a cargo del Dr. Ulisses Moreno Celis.
Los seres humanos conviven con muchos microorganismos que habitan en distintas partes de nuestro cuerpo. En el intestino, estos microorganismos forman lo que se conoce como microbiota intestinal la cual se encuentra principalmente integrada por bacterias. Una de las formas más comunes de cuidar el microbiota es consumiendo prebióticos, que son el alimento (principalmente fibra) para las bacterias del intestino. Las fibras pueden venir de plantas terrestres o del mar, siendo estas últimas escasamente utilizadas en comparación a las primeras. Actualmente, nos encontramos expuestos a varios factores que alteran el equilibrio del microbiota intestinal, por lo que es crucial aportar a nuestra dieta los prebióticos de manera periódica. Una vez en contacto con el microbiota, las fibras son convertidas en compuestos que hoy día son considerados vitales para la salud, entre estos se encuentran el butirato, acetato y propionato cuya presencia en el contenido intestinal son un indicador de un microbiota intestinal saludable ya que estos contribuyen al buen funcionamiento del intestino, por ejemplo, a través del control de bacterias patógenas por competencia y la mejora en la absorción de los alimentos.
Las algas marinas se han consumido desde tiempos antiguos y destacan por su riqueza en vitaminas, minerales, ácidos grasos, antioxidantes y fibra dietética. Por esta razón, han llamado la atención de la comunidad científica debido a sus posibles beneficios para la salud incluyendo su efecto prebiótico.
Además, las algas podrían representar una fuente prometedora de nuevos fármacos. Esto es particularmente relevante en la actualidad, ya que existe un problema creciente de microorganismos causantes de enfermedades que se han desarrollado resistencia a múltiples tratamientos, lo que hace necesaria la búsqueda nuevas alternativas terapéuticas. Asimismo, frente al impacto ambiental que ha generado la agricultura convencional.
El uso de algas como fuente de alimentación surge como una alternativa valiosa y más sostenible. Dentro de las algas marinas, el Sargazo ha llamado la atención, ya que se ha visto que algunas especies pueden favorecer la producción de acetato, propionato y butirato en ratas, así como el crecimiento de bacterias buenas de origen humano. Además, desde 2011, se han registrado llegadas masivas en las costas del Caribe y oeste de África. Estos arribazones representan una fuente abundante de materia prima con alto potencial de aprovechamiento. Uno de los inconvenientes del uso de Sargazo es su alto contenido en metales pesados, esto se debe a que tiene sustancias que pueden retener metales como cobre, zinc, cadmio, plomo y arsénico, el cual es el que generalmente se encuentra en mayor abundancia. En el Sargazo analizado en este estudio se detectó una alta concentración de arsénico, sin embargo, se logró reducir dicha concentración en más de un 50%, lo cual permitió su evaluación en un modelo de rata. Durante el tratamiento, se monitoreo el estado de salud de los animales (ratas Wistar) y se llevó a cabo un registro de su consumo de alimento y agua, en donde no se observaron efectos adversos. Actualmente, se encuentra en proceso de estudio cuáles fueron los efectos a nivel de órganos como hígado, riñón, así como en órganos intestinales y también se está evaluando la producción de ácidos grasos a partir de contenidos colónicos.
Los resultados de esta investigación buscan impulsar el cultivo controlado de esta alga con el propósito de mejorar su calidad, evaluar sus efectos en la salud humana y analizar las poblaciones bacterianas que se ven favorecidas tras su consumo. Este último aspecto resulta especialmente relevante en el contexto actual, caracterizado por la disminución de la diversidad microbiana, lo que compromete la funcionalidad del microbiota intestinal. Asimismo, esta investigación plantea una alternativa alimentaria sustentable basada en algas, la cual podría beneficiar a la población mexicana, que ha perdido en gran medida la tradición de su consumo.
Referencias:
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Lopez-Santamarina, A., Miranda, J. M., Del Carmen Mondragon, A., Lamas, A., Cardelle- Cobas, A., Franco, C. M., & Cepeda, A. (2020a). Potential Use of Marine Seaweeds as Prebiotics: A Review. Molecules (Basel, Switzerland), 25(4). https://doi.org/10.3390/MOLECULES25041004.
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