Para Imelda Gisselle Valero Vázquez, estudiante de segundo semestre de la Licenciatura en Ciencias de la Seguridad de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ), la oratoria representa mucho más que hablar frente a un público. Es una herramienta para compartir ideas, construir diálogo y demostrar que la voz también puede convertirse en una forma de liderazgo.

Su gusto por la expresión oral nació desde temprana edad. Siempre tuvo interés por participar en concursos de oratoria y desarrollar habilidades para argumentar y comunicar sus pensamientos. Este año decidió dar un paso importante y participar en el Concurso Estatal de Oratoria Querétaro 2026, organizado por el Movimiento Construir y la UAQ, en donde obtuvo el primer lugar. Esta experiencia terminó por convertirse en uno de los logros más significativos de su trayectoria académica hasta ahora.

Para poder ingresar al concurso debía cumplir con un requisito indispensable, que fue mantener excelencia académica. Imelda explicó que alcanzar el promedio solicitado fue el primer reto dentro de este proceso. Después vino la preparación para la competencia, que implicó lectura, análisis y práctica constante para fortalecer tanto sus conocimientos como su capacidad de argumentación.

“Para muchas personas puede ser un simple concurso, pero no fue así”, expresó. Detrás de su participación hubo horas de preparación y un profundo compromiso con cada etapa del certamen, especialmente durante las rondas de argumentación improvisada, en las que debía construir respuestas de manera inmediata a partir de sus conocimientos y experiencia.

El tema que presentó fue la brecha generacional, una reflexión sobre la importancia de mantener el diálogo entre jóvenes y personas adultas frente a los cambios sociales y tecnológicos de la actualidad. En su discurso destacó valores como el respeto, la tolerancia y la empatía, convencida de que el trabajo conjunto entre generaciones puede fortalecer a la sociedad.

“Si hacemos esa sinergia vamos a lograr muchísimo más que separándonos”, comentó. Para ella, herramientas actuales como la inteligencia artificial no deben convertirse en motivo de división, sino en oportunidades para colaborar y aprender colectivamente.

Su desempeño la llevó a obtener el primer lugar en el Concurso Estatal de Oratoria, logro que asumió con orgullo y responsabilidad al representar a la UAQ. “Me siento muy orgullosa al ser alumna de la Universidad”, señaló. Además, destacó que su formación en Ciencias de la Seguridad le ha permitido ampliar su panorama y fortalecer sus capacidades para defender ideas y participar activamente en distintas causas sociales.

Imelda también colabora en iniciativas relacionadas con movilidad, feminismo, protección animal y apoyo a grupos vulnerables. Desde su experiencia, considera que la oratoria permite generar conciencia y abrir espacios de participación para más personas.

“La oratoria es una herramienta muy importante para defender tus causas o lo que deseas”, afirmó. Por ello, uno de los mensajes que más busca transmitir a la comunidad universitaria es la importancia de confiar en las propias capacidades y atreverse a participar. Para ella, ningún logro es pequeño, especialmente cuando detrás existe esfuerzo, disciplina y perseverancia.

Orgullosa de ser la primera mujer trans en ganar este concurso, Imelda se ha dedicado a apoyar a este grupo frente a la discriminación. “Este fue el primer año en el que participo legalmente con mi identidad sexo-genérica; es decir, tengo el nombre con el que me identifico”, expresó.  

Además del reconocimiento estatal, recientemente obtuvo también el primer lugar en otro concurso de oratoria dentro de su facultad, experiencia que confirmó el papel que esta actividad tiene en su vida. “La oratoria es mi pasión, la amo bastante”, compartió.

Más allá de los premios, Imelda considera que cada participación representa una oportunidad para crecer, aprender y motivar a otras personas a desarrollar su voz y expresar sus ideas con libertad y seguridad. Su historia refleja cómo la dedicación académica, la preparación constante y la convicción personal pueden transformar una pasión en una plataforma para inspirar a los demás.