El trabajo, dedicación, y vocación de los docentes de la Universidad Autónoma de Querétaro, es reconocido año con año mediante la entrega de los Premios Xahni, al mérito de un docente de cada facultad. Pero para el Dr. Francisco Javier Luna Vázquez, quien obtuvo el galardón de la Facultad de Química, este reconocimiento significa más que una valoración a su trabajo, una muestra de que la educación basada en la empatía y el respeto influye en la comunidad universitaria más allá del aula. 

“La universidad no es solamente para adquirir conocimientos sino para desarrollar estas actitudes humanas de respeto, de aceptación de la diferencia y de responsabilidad, no solamente personal sino responsabilidad social”, relató.

Su trayectoria académica se ha afianzado a lo largo de los años; es egresado de la licenciatura de Químico Farmacéutico-biólogo por la Universidad de Guanajuato, maestro en Ciencia y Tecnología de Alimentos por la Universidad Autónoma de Querétaro, doctor en Ciencias Biológicas y de la Salud por la Universidad Autónoma Metropolitana, y tiene un posdoctorado en Ciencias Químico-Biológicas de la Universidad Autónoma de Querétaro. Esta formación lo ha impulsado a compartir su experiencia a través de la enseñanza.

“Uno se esfuerza por despertar el interés y transmitir conocimientos, pues a veces pareciera ser que no hay muchos frutos y el reconocimiento Xahni para mí es descubrir que sí se nota lo que uno está haciendo, que sí hay una incidencia en lo que hago en la comunidad universitaria”, compartió.

La inquietud por buscar maneras en que sus alumnos despierten interés en los contenidos ha sido una constante durante su desempeño como docente. Pues confiesa que se ha encontrado con el estigma de que el área de la química es un terreno frío y desprovisto de creatividad, prejuicio que ha intentado mitigar mediante la mejora constante de su desempeño docente; además, admite que ha sido el acercamiento con los jóvenes el que lo ha impulsado a innovar la manera en la que imparte sus cátedras.

“Independientemente de las metodologías y de las estrategias pedagógicas, lo que nunca se debe de perder es esta percepción de que somos seres humanos, que tenemos cada uno una circunstancia particular y desde esta perspectiva hay que poner siempre el factor humano antes que cualquier otra cosa”, detalló. 

En un recorrido sobre su trabajo académico el docente comparte que la adaptación y cambio de mentalidad entre las generaciones que pasan por su aula ha sido uno de los principales retos a los que se ha enfrentado, pues las formas de aprendizaje se han transformado con el avance de la tecnología; desde las búsquedas rápidas tipo Wikipedia, hasta el panorama actual en donde la inteligencia artificial está ganando terreno en la educación.

“El gran desafío siempre es este: el continuar haciendo contacto con los estudiantes frente a una realidad que está siempre cambiante: no se puede satanizar, no se puede excluir, hay que incorporar y hay que ver la manera cómo aprovechamos de manera adecuada todos los recursos que tenemos”.

Para el docente, es una forma de trascender su visión, a través del impacto que la educación pueda tener en sus alumnos. El inspirar transmitiendo su conocimiento se convierte en uno de los pilares de su vida. Se siente profundamente agradecido con la Universidad, pues es aquí en donde ha podido desarrollar su trabajo como docente: “Esta institución me acogió, me dio la oportunidad de seguirme desarrollando: yo pongo mi mejor esfuerzo y veo con satisfacción que la Universidad lo reconoce”. 

La experiencia de desarrollar su trabajo académico en la universidad pública le resulta enriquecedora, porque gracias a la apertura y el perfil humanístico de los colegas y estudiantes con los que ha compartido espacio, desarrolló diversas visiones; con personas de contextos e historias diferentes: “Al final de cuentas yo también estudié y he estudiado en universidades públicas, pues es estar en mi ambiente, es estar dando lo que en algún momento yo recibí”.

Como legado le gustaría dejar en los alumnos la certeza de que lo más importante dentro de la labor es el respeto y el entendimiento mutuo. Más que por alguien que sabe mucho, le gustaría ser recordado por entenderlos y ayudarlos, por despertar el interés por sus carreras: “Que dijeran, `ah, esta persona o este profesor, le guardo un buen recuerdo porque nos comprendió, fue una persona cercana con nosotros y me hizo entender la parte humana de nuestra carrera´”, finalizó.