Con el propósito de fortalecer la formación integral de los estudiantes y retribuir a la sociedad queretana, docentes de la Universidad Autónoma de Querétaro participaron en brigadas de servicio social en distintas comunidades del estado, llevando actividades académicas y de integración social.
Los docentes Víctor Antonio Aguilar Arteaga, Iván González García y Francisco Gerardo Jiménez López, de la Facultad de Ingeniería, acompañaron a diez estudiantes, cinco de la Facultad de Ingeniería y cinco de la Facultad de Química, en el proyecto “Expedición científica 4x4” en dos brigadas desarrolladas en el municipio de San Joaquín en las comunidades de Nuevo San Joaquín y San Cristóbal. Durante tres semanas, el trabajo universitario se trasladó con el objetivo de sensibilizar al alumnado e introducir conceptos básicos de matemáticas, física, biología y química a niños de entre 6 y 12 años.

Para el Dr. Aguilar Arteaga, uno de los principales aprendizajes que desarrollan las y los estudiantes es la capacidad de comunicar el conocimiento de forma clara y accesible. A diferencia de una exposición en el aula universitaria, donde se cuenta con recursos tecnológicos y un público familiarizado con los temas, en las comunidades fue necesario emplear un lenguaje sencillo, dinámicas lúdicas y estrategias que permitieran explicar contenidos de física, matemáticas y química a nivel primaria.
“Comprender verdaderamente un tema implica saber explicarlo”, señaló el docente, destacando que esta experiencia fortaleció la capacidad expositiva y la comprensión profunda de los contenidos por parte del estudiantado.
Por su parte, el Mtro. González García resaltó la dimensión social del proyecto. La convivencia en espacios reducidos, lejos de las comodidades habituales, y el contacto directo con la comunidad representaron un reto formativo importante. Adaptarse, dialogar y construir comunidad con personas que no se conocían previamente fue, para muchos, un proceso desafiante pero enriquecedor.
Las actividades académicas se organizaron en tres grandes áreas: física, matemáticas, química y biología. A través de experimentos y dinámicas didácticas, se buscó no solo reforzar los conocimientos adquiridos en la escuela, sino también despertar el interés por la ciencia.

Más allá del trabajo en el aula, la integración con la comunidad fue fundamental. En una de las localidades se organizaron torneos de fútbol con niñas y niños; en otra, las y los universitarios coincidieron con la fiesta patronal y participaron en la novena, fortaleciendo los lazos con las familias. En comunidades donde ya existía presencia constante de la universidad, la recepción fue inmediata y organizada; en otras, la integración fue paulatina, pero igualmente significativa.
La experiencia permitió constatar realidades como la existencia de primarias multinivel, donde un solo docente imparte clases a distintos grados en un mismo salón, así como limitaciones en el acceso a servicios básicos e insumos cotidianos. Estas condiciones obligaron al equipo académico a replantear actividades y materiales, diseñando estrategias viables con los recursos disponibles en la comunidad.
Para ambos docentes, el servicio social reafirma el carácter formativo y humanista de la universidad. El lema institucional, “Educo en la Verdad y en el Honor”, cobra especial sentido en estos contextos, donde la educación trasciende lo académico y se convierte en un acto de responsabilidad social.
La experiencia también transformó su propia práctica docente. Planear experimentos pensando en la disponibilidad real de materiales, cuestionar supuestos sobre el acceso al agua, la electricidad o el transporte, y reconocer que no todas las personas parten de las mismas condiciones, amplió su perspectiva sobre la enseñanza y la vinculación universitaria.
Asimismo, observar el entusiasmo de niñas y niños que, tras convivir con estudiantes universitarios, comenzaron a expresar el deseo de cursar una carrera profesional, evidenció el impacto social de estas brigadas. Aunque el trabajo fue de apenas tres semanas, sembró inquietudes y aspiraciones que pueden influir en decisiones futuras.
Los maestros coincidieron en la importancia de que más docentes y estudiantes se acerquen a este tipo de iniciativas a través de los programas de vinculación universitaria. Participar en brigadas comunitarias no solo fortalece habilidades académicas y sociales, sino que contribuye a reducir brechas educativas y a reafirmar el compromiso social de la universidad.
El servicio social, en este sentido, no es únicamente un requisito formativo, sino una oportunidad para transformar miradas, tender puentes y recordar que el conocimiento cobra mayor sentido cuando se comparte.